Valencia y Castellón encadenan su segunda noche tropical con mínimas de hasta 20,8 grados

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Valencia y Castellón han vivido su segunda noche tropical consecutiva, con mínimas que no han bajado de los 20 grados debido a un mar Balear excepcionalmente cálido para finales de mayo.

Valencia y Castellón han encadenado su segunda noche tropical consecutiva, tanto en áreas urbanas como en zonas periféricas, con temperaturas mínimas que no han descendido de los 20 grados en diversos puntos del litoral y del interior cercano.

En la ciudad de Valencia, el observatorio de Viveros ha registrado una mínima de 20,8 grados, lo que confirma una noche en la que el ambiente se ha mantenido cálido incluso en las horas de menos radiación solar. En el entorno del parque natural de la Albufera, el registro del Tancat de Mília, al sur de este humedal, ha marcado una mínima de 20 grados, reflejando que el calor nocturno se extiende también fuera de los núcleos urbanos más densos.

Noches tropicales ligadas a un mar excepcionalmente cálido

Las noches tropicales, en las que el termómetro no baja de los 20 grados, y las noches tórridas, con valores aún más elevados, están muy vinculadas en las ciudades mediterráneas al estado térmico del mar. Cuando la superficie marina se mantiene muy cálida, el aire que circula sobre la costa pierde menos calor durante la noche, lo que impide que las temperaturas mínimas desciendan con normalidad.

En estos últimos días de mayo se están registrando temperaturas de la superficie del mar consideradas de récord en el mar Balear, sin precedentes desde, al menos, 1940. Esta situación significa que el agua acumula una gran cantidad de energía, que se libera de forma progresiva hacia la atmósfera y contribuye a que las noches resulten más calurosas y menos llevaderas para el descanso.

Hasta este año, la temperatura más alta del mar medida en la boya de Valencia de Puertos del Estado durante un mes de mayo era de 22,5 grados. Ese valor se consideraba el techo histórico para esta época del año y servía como referencia para evaluar episodios de calor marino.

Sin embargo, desde hace dos días prácticamente no se baja de ese umbral, que hasta ahora marcaba el récord, y en diversas ocasiones se han superado los 23 grados, según los datos de Aemet. Este comportamiento del mar supone que el nivel de calor que rodea la franja litoral se mantiene muy por encima de lo habitual a finales de primavera, favoreciendo la repetición de noches tropicales y anticipando un ambiente propio de pleno verano.

Esta combinación de mínimas superiores a los 20 grados y temperaturas del mar por encima de los valores históricos incide de forma directa en la sensación de bochorno y en el confort térmico nocturno, especialmente en las áreas urbanas, donde el asfalto y los edificios retienen aún más el calor acumulado durante el día.