El Ayuntamiento de València ha implantado nuevas medidas de seguridad vial en el entorno de la parada de la EMT Blasco Ibáñez-Cronista Almela i Vives, una zona en la que coinciden peatones, ciclistas y vehículos. La actuación, desarrollada por el Servicio de Movilidad, tiene como objetivo mejorar la convivencia en este punto de la red de transporte público mediante mamparas, señalización luminosa y la ampliación de los pasos habilitados.
La intervención se ha presentado en el Foro por el Día Mundial de la Seguridad Vial, organizado por el Área de Seguridad y Movilidad, y forma parte de un proyecto piloto que busca analizar soluciones aplicables en otras paradas de la ciudad con características similares.
Un punto sensible para peatones y ciclistas
La actuación se ha centrado en una parada considerada como «un punto sensible», debido a la concurrencia entre las personas que acceden a las líneas de autobús, quienes circulan por el carril bici situado detrás de la marquesina y los vehículos que transitan por la calzada.
Las mejoras se han definido tras un diagnóstico del comportamiento de las personas usuarias mediante cámaras y visión artificial, con el fin de medir aforos y trayectorias. Según indican desde el Servicio de Movilidad, este análisis técnico ha permitido detectar «que la configuración del entorno presentaba deficiencias funcionales y de seguridad».
Desde el mismo servicio constatan también que «aunque el carril bici cumple adecuadamente su función, el trazado y la relación con la parada de autobús generaban situaciones de conflicto habituales».
Mamparas, pasos ampliados y señales luminosas
Una de las principales medidas ha sido la instalación de mamparas de cristal para canalizar el tránsito peatonal y orientar los recorridos hacia los pasos habilitados. El diagnóstico previo había detectado que los peatones no siempre utilizaban los pasos señalizados y que se producían trayectorias diagonales y cruces espontáneos sobre el carril bici.
Por este motivo, el Ayuntamiento ha reubicado y ampliado los pasos peatonales de acuerdo con los itinerarios reales observados en los movimientos de subida y bajada de los autobuses. Con esta modificación se busca mejorar la visibilidad, anticipar los desplazamientos peatonales y reducir situaciones de riesgo.
La actuación incorpora además una señalización vertical específica que advierte de la prioridad peatonal. Esta señalización se ilumina automáticamente cuando detecta la presencia de un autobús en la parada, gracias a un sistema de sensores instalado en la calzada.
Según afirman desde el Servicio de Movilidad, la finalidad es que estas medidas funcionen como experiencia piloto y puedan extrapolarse a otros puntos de la ciudad en los que se produzcan conflictos similares entre peatones, ciclistas y transporte público.
El proyecto europeo UPPER
El estudio de comportamiento mediante visión artificial y la instalación de señalización luminosa activada por sensores forman parte del proyecto europeo UPPER, una iniciativa financiada por la Unión Europea para reforzar el papel del transporte público en una movilidad urbana más sostenible.
València es la única ciudad española que participa en este proyecto, que contempla más de 80 medidas prácticas en 10 ciudades europeas. En el caso de la avenida Blasco Ibáñez, también se ha implantado un sistema de gestión semafórica basado en la prioridad peatonal en un paso de acceso al transporte público.
Asimismo, se han instalado sensores de detección por radiofrecuencia para obtener información sobre el conteo, clasificación y flujo de vehículos por carril. Durante los próximos meses está prevista la evaluación y validación de los resultados finales, con el objetivo de analizar la eficacia de las medidas y valorar su posible aplicación en otros puntos de València.
En el mismo foro, la Policía Local ha presentado también el balance operativo de los primeros cien días del Plan Vector 2026-2030, el plan estratégico municipal para reducir la siniestralidad vial en la ciudad.




