Las víctimas del metro de València animan a las de la DANA a mantener la lucha

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Las expresidentas y el expresidente de la AVM3J reivindican la lucha de 20 años tras el accidente de metro y anuncian que comparten ahora su testigo con las asociaciones de víctimas de la dana de 2024.

Veinte años después del accidente de metro de València que dejó 43 muertos y 47 heridos, las tres personas que han presidido la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de julio (AVM3J) han defendido que hay que seguir luchando, aunque el camino haya sido muy duro y largo, y han anunciado que pasan ahora el testigo a las víctimas de la dana de 2024.

Enric Chulio, Beatriz Garrote y Rosa Garrote han hecho balance de estas dos décadas frente al monumento que recuerda a las víctimas del metro, situado en la calle San Vicente Mártir, sobre la curva del siniestro y muy cerca de la estación ferroviaria de Joaquín Sorolla. En ese mismo lugar celebrarán el próximo 3 de julio un nuevo acto de homenaje, en el que esta vez les acompañarán las tres asociaciones de víctimas de la dana del 29 de octubre de 2024.

Aprender a vivir con la ausencia

El primer presidente de la asociación de víctimas del metro, entre 2006 y 2008, ha sido Enric Chulio. Él ha explicado que para las familias no hay diferencia con otros aniversarios y que afrontan cada fecha como un momento de conmemoración. Con el tiempo, ha señalado, se aprende a vivir con la ausencia de la persona fallecida; en su caso, su mujer, Maribel.

Chulio ha recordado la labor de la asociación como algo muy duro y muy pesado, hasta el punto de que no sabe cómo lo ha resistido. Ha relatado que tenía claro que no podía quedarse en casa ante la falta de respuesta de las autoridades valencianas. Según ha dicho, no podía conformarse y sintió el impulso de salir a protestar.

El expresidente ha admitido que la dana de València de 2024, en la que murieron 230 personas, le ha removido de nuevo. Ha apuntado que las conexiones son inevitables porque ve que se repiten las actitudes de quienes gobiernan. En su opinión, vuelven a no querer asumir las responsabilidades por reaccionar tarde y mal y por no querer rectificar el error.

Relevo entre víctimas

Beatriz Garrote, que ha presidido la AVM3J entre 2008 y 2015, considera que la herida del accidente está bastante saneada. Ha recordado que los inicios fueron muy duros, porque se sintieron totalmente abandonados y muy solos. Según ha señalado, les dieron carpetazo político y judicial al atribuir la culpa al maquinista, pero tras años de lucha finalmente se sienten reparados.

Garrote ha lamentado que, dos décadas después, la respuesta del Gobierno valenciano ante otra desgracia, la dana, haya sido para ellas la misma. A su juicio, de nuevo se ningunea a las víctimas, se intenta criminalizarlas, separarlas, desacreditarlas y mirar hacia otro lado, sin asumir la responsabilidad. Ha añadido que les unen tantas cosas con los afectados por la dana que compartirán el acto del próximo día 3.

También ha considerado que entre las asociaciones de víctimas existe como un testigo de relevos que se van pasando. Ha recordado que en su día a las del metro les ayudaron, reconfortaron y guiaron las víctimas del Yak 42 y del 11M. A su vez, la AVM3J ha acompañado después a las víctimas del accidente de Spanair de 2008 o a las de Madrid Arena de 2012.

Un balance positivo y una espinita

Rosa Garrote preside la asociación desde 2015. La AVM3J sigue activa, aunque ha tenido poca actividad desde que en 2020 se ha dictado la sentencia que ha condenado a cuatro exdirectivos de Ferrocarrils de la Generalitat (FGV). Según ha explicado, la entidad se disolverá cuando se repare por completo el monumento con 43 relojes blancos y 7 negros instalado en plena calle San Vicente Mártir.

De estos años, Rosa Garrote extrae un balance positivo. Para ella, han demostrado que los movimientos ciudadanos sirven para algo, aunque el proceso haya sido muy duro y muy largo en el tiempo, y que siempre vale la pena luchar por lo que se cree. Sin embargo, ha reconocido que les queda una espinita: esperaban que su dolor sirviera para que nadie más sufriera su maltrato institucional y ahora ven que esa situación se repite con las víctimas de la dana.

La presidenta ha admitido que los primeros años de la asociación han sido muy duros. Ha recordado momentos difíciles de soledad e impotencia durante sus concentraciones mensuales en la plaza de la Virgen de València. Finalmente, con el acuerdo judicial por el que cuatro exdirectivos de FGV han reconocido su responsabilidad, también se ha limpiado el nombre de la asociación.

Tanto Rosa como Beatriz Garrote se emocionan al recordar a su hermana Maika, que murió en el accidente, en el que su sobrina Violeta resultó herida. Ambas señalan que el vigésimo aniversario supone para ellas un número más, pero también un momento que van a vivir acompañadas de asociaciones hermanas. Quieren recordar, han subrayado, que si se quiere, se puede.