La Generalitat pondrá en marcha durante los próximos meses el Centro del Mediterráneo de Inteligencia Climática. Será una nueva infraestructura destinada a anticipar fenómenos meteorológicos extremos. Además, busca convertir el conocimiento científico en soluciones útiles para prevenir futuras catástrofes.
El centro tendrá su sede en el Centro de Investigación Príncipe Felipe. También se encargará de monitorizar y analizar datos relacionados con los principales riesgos climáticos que afectan a la Comunitat Valenciana y al conjunto del Mediterráneo.
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha anunciado la iniciativa. Lo ha hecho tras reunirse este miércoles con el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, y la investigadora del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) Samira Khodoyar.
Durante el encuentro se han analizado las causas y los efectos de la actual alerta roja en la Comunitat Valenciana. Además, se han valorado las medidas necesarias para mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios climatológicos extremos.
Pérez Llorca ha definido el proyecto como una «apuesta estratégica y de futuro» para reforzar la capacidad científica, técnica e institucional de la Comunitat Valenciana. Esto es esencial frente a unos riesgos climáticos que afectan con una intensidad creciente a los territorios mediterráneos.
El objetivo será transformar la información climática en herramientas aplicables a la toma de decisiones públicas y la cooperación entre territorios. También servirá para la planificación de infraestructuras y el desarrollo de inversiones más resistentes frente a los efectos del cambio climático.
Inundaciones, calor extremo, sequías e incendios
La actividad del Centro del Mediterráneo de Inteligencia Climática abarcará fenómenos como las inundaciones, las precipitaciones extremas, el calor urbano, las sequías, los grandes incendios forestales y los riesgos costeros y marinos.
También analizará los efectos del clima sobre la salud, el abastecimiento de agua, la agricultura, las infraestructuras críticas, la vulnerabilidad de la población y la economía vinculada a la adaptación climática.
Según ha explicado el jefe del Consell, la Comunitat Valenciana dispone de una gran cantidad de información científica. Sin embargo, necesita mejorar su tratamiento y traducirla en actuaciones concretas que permitan proteger a la ciudadanía y prevenir situaciones de emergencia.
La iniciativa está impulsada por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, dependiente de la Generalitat. Además, ya ha sido presentada en varios foros europeos, entre ellos la Comisión de Recursos Naturales y el foro ARLEM del Comité Europeo de las Regiones.
Primer centro regional de estas características en Europa
El nuevo organismo aspira a convertirse en el primer centro regional de Europa que integre investigación atmosférica, inteligencia climática, anticipación de riesgos complejos y apoyo directo a las administraciones públicas.
«Actualmente no existe en Europa un organismo de carácter regional que integre ciencia atmosférica de excelencia, inteligencia climática, anticipación de riesgos complejos y apoyo directo a la toma de decisiones públicas en el ámbito mediterráneo», ha afirmado Pérez Llorca.
El president considera que la Comunitat Valenciana tiene la oportunidad de liderar este modelo y posicionarse como una referencia internacional en resiliencia y adaptación climática.
«Queremos aumentar nuestra capacidad estratégica porque, aunque tenemos información, necesitamos mejorarla y traducirla en acciones concretas que puedan ayudar a la ciudadanía a prevenir situaciones, algo que hasta ahora no se había realizado», ha señalado.
El Mediterráneo como laboratorio climático
El Gobierno valenciano destaca que el mar Mediterráneo concentra actualmente muchos de los riesgos climáticos que otros territorios podrían experimentar de manera progresiva durante las próximas décadas.
Esta situación convierte a la región mediterránea en un espacio especialmente adecuado para desarrollar, probar y ampliar soluciones relacionadas con la adaptación climática. Asimismo, lo es para la evaluación de riesgos y la planificación territorial resiliente.
El centro también favorecerá la protección de infraestructuras críticas, la creación de servicios climáticos avanzados y una mayor cooperación entre administraciones. Además, fomentará vínculos con universidades, centros científicos y organismos internacionales.



