Los Mossos d’Esquadra han detenido a nueve personas y han desarticulado un grupo dedicado al tráfico de armas de fuego, al que han intervenido más de cuarenta pistolas y escopetas, un lanzacohetes y abundante munición. La red, dirigida por un preso desde la cárcel de Quatre Camins (Barcelona) e integrada también por miembros de su familia, vendía armamento a grupos criminales de Cataluña, Valencia, Madrid, Granada y Francia.
Según la investigación, la organización ofrecía armas y munición por importes de entre 4.000 y 8.000 euros por operación. Parte del arsenal se guardaba en la vivienda del líder del grupo, mientras él dirigía las operaciones desde su celda con un teléfono móvil. Su mujer y su hija se encargaban de la logística y la distribución del material.
Un sargento de la División de Investigación Criminal de Sant Feliu del Llobregat, responsable de las pesquisas, ha subrayado el alcance del golpe policial: ‘No solo hemos detenido a traficantes, sino que hemos interceptado una cadena de suministro a organizaciones que hubiesen acabado usando las armas para homicidios y otros delitos violentos’.
Arsenal repartido en dos depósitos
La investigación se ha iniciado en enero de 2026, a raíz del desmantelamiento de la banda juvenil criminal los Trinitarios de L’Hospitalet de Llobregat. Este grupo figuraba como uno de los clientes de la organización de tráfico de armas y permitió a los agentes seguir el rastro del suministro. La investigación ha culminado el pasado 7 de julio con un amplio operativo.
El armamento se almacenaba en dos depósitos principales. Uno estaba situado en el barrio de Horta de Barcelona. El otro se encontraba en el domicilio de la familia del líder de la banda, en Pla del Penedès (Barcelona), una vivienda ocupada. En estos puntos, los investigadores han localizado treinta y ocho armas cortas, dos revólveres, cuatro escopetas, una granada, un lanzacohetes, un escudo balístico y un millar de balas de distintos calibres, además de 12.000 euros en efectivo.
En el dispositivo han participado 130 efectivos de distintas áreas de los Mossos d’Esquadra. Los agentes han realizado diez registros en domicilios de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Montcada i Reixac, Canovelles, Badia del Vallès, Piera, Reus y Pla del Penedès, además de un registro en la propia celda del cabecilla. En total han sido arrestados cinco hombres y cuatro mujeres, de entre 20 y 48 años.
En uno de los registros, los Mossos han coincidido con la Policía Nacional, que investigaba a su vez la provisión de armas que operaba fuera de Cataluña. El inspector jefe de la Policía Nacional Carlos Gil ha explicado que en esa entrada conjunta se han decomisado treinta y ocho pistolas de imitación, pero plenamente funcionales, de la marca Glock, además de 140 proyectiles y dinero en efectivo.
Un preso desde 2009 como cabecilla de la red
Los investigadores sitúan al frente del grupo a un hombre de 37 años, encarcelado desde 2009 por un delito de homicidio. Desde la prisión, este interno gestionaba la compra y venta de armas, coordinaba los pagos y fijaba los lugares donde se realizaban las transacciones con los clientes.
La pareja del líder era la encargada de materializar muchas de las ventas. Según el relato del sargento de los Mossos, transportaba las armas en un coche en el que, a menudo, viajaban también sus hijos. Las entregas se realizaban en zonas comerciales, como aparcamientos de supermercados, ‘a plena luz del día’ y ‘con tanta normalidad que pasaban desapercibidas’.
La hija mayor de la familia asumía la parte de promoción del arsenal. Grababa vídeos del material disponible, detallaba las características de cada arma y enviaba las grabaciones a su padre en prisión. Él se encargaba de reenviar el contenido a los potenciales compradores.
Además, el líder de la organización actuaba como ‘broker’ para clientes que pedían modelos concretos. Tramitaba encargos específicos gracias a una amplia red de colaboradores. En algunas transacciones llegaron a intervenir entre cuatro y cinco intermediarios, que también obtenían beneficios económicos por cada operación, según han explicado los investigadores.
Aunque los Mossos d’Esquadra consideran desarticulado el núcleo principal del grupo, la investigación se mantiene abierta. El sargento responsable ha señalado que continúan trabajando para resolver ‘flequillos’ del caso y aclarar conexiones, especialmente fuera de Cataluña, donde parte del armamento tenía como destino otros grupos criminales.







