Un equipo de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha desarrollado un sistema robótico capaz de aprender a pintar muebles a partir de los movimientos de trabajadores especializados. La tecnología facilita que las empresas conserven el conocimiento artesanal de sus operarios y lo transfieran a robots colaborativos.
La solución utiliza realidad virtual y mixta para que el trabajador guíe el robot mediante controladores inalámbricos. El sistema traduce los movimientos de las manos en instrucciones precisas y reproduce después la tarea de forma segura, repetitiva y controlada.
En el proyecto han participado investigadores del Instituto de Automática e Informática Industrial, conocido como Instituto ai2; el Instituto Tecnológico de Informática (ITI); y el Centro de Investigación en Gestión e Ingeniería de Producción (CIGIP) de la UPV.
La tecnología forma parte del proyecto europeo AI-PRISM, centrado en facilitar el uso de inteligencia artificial en aplicaciones de robótica colaborativa. La Comisión Europea la ha incluido en su Radar de Innovación y la considera preparada para su llegada al mercado.
Un robot que conserva el conocimiento artesanal
El desarrollo responde a las dificultades que afronta la industria del mueble para encontrar y retener profesionales especializados en pintura. Estas tareas requieren años de experiencia y se realizan, en muchos casos, bajo condiciones laborales exigentes.
El investigador principal del proyecto en el Instituto ai2, Francisco Blanes, explica que «el sector del mueble se enfrenta desde hace años a una dificultad creciente para encontrar y retener especialistas en trabajos artesanales como la pintura».
Blanes señala que la escasez de trabajadores cualificados y el envejecimiento de las plantillas afectan a toda la industria europea. Según indica, esta situación limita el relevo generacional y dificulta que las empresas mantengan estándares elevados de calidad.
El nuevo sistema permite registrar los movimientos de los especialistas y almacenarlos en una biblioteca de aplicaciones. Las empresas pueden reutilizar después esas secuencias y adaptarlas a distintas piezas, procesos o robots colaborativos.
La herramienta aplica el principio de Programación por Demostración. El trabajador no necesita escribir código ni contar con conocimientos previos de programación. Puede enseñar una tarea al robot guiándolo en un entorno real o mediante un gemelo digital.
María del Mar Plaza Cano, investigadora del Instituto ai2, destaca que «las principales ventajas del sistema son la simplicidad, la rapidez y la facilidad de aprendizaje, ya que no requiere conocimientos avanzados de código ni habilidades de programación».
La investigadora añade que esta tecnología acelera la formación de los operarios y puede mejorar tanto la calidad del trabajo como la seguridad laboral.
Pruebas en la empresa Andreu World
El equipo ha probado el sistema en las instalaciones de la empresa valenciana de mobiliario Andreu World. Durante los ensayos, el robot ha reproducido tareas complejas de pintura con precisión y de manera repetitiva.
La tecnología también reduce la exposición de los trabajadores a entornos potencialmente peligrosos. El ITI ha participado en el desarrollo de un sistema capaz de medir las condiciones existentes dentro de la cabina de pintura.
La UPV ha contribuido además a crear la plataforma que integra la información y despliega los modelos de inteligencia artificial sobre los sistemas robóticos. Esta estructura permite combinar las diferentes tecnologías del proyecto y reutilizarlas en nuevas aplicaciones industriales.
El entorno no se limita a la pintura de muebles. Los investigadores consideran que puede adaptarse a otros robots colaborativos y a tareas industriales difíciles de automatizar.
El proyecto AI-PRISM ha reunido a 25 socios de 12 países. Su objetivo ha sido desarrollar una plataforma abierta para integrar inteligencia artificial y robótica colaborativa en fábricas donde resultan esenciales la flexibilidad, la rapidez y la cooperación entre personas y máquinas.
Tecnología preparada para llegar al mercado
La Comisión Europea ha catalogado el sistema como una innovación con un alto grado de madurez tecnológica. La herramienta figura en el Innovation Radar con la denominación VR-based robot painting-by-demonstration for safer and repeatable furniture finishing.
Este reconocimiento indica que la solución responde a necesidades concretas del sector y cuenta con potencial para su transferencia y adopción empresarial. Su incorporación al radar europeo también aumenta su visibilidad ante posibles empresas, clientes e inversores.
Francisco Fraile, coordinador técnico de AI-PRISM y miembro del CIGIP, sostiene que «la inteligencia artificial y la robótica están transformando la industria, pero el verdadero reto no es únicamente desarrollar tecnologías más avanzadas, sino decidir cómo queremos incorporarlas a nuestro trabajo».
La investigadora Laura Moya destaca que el proyecto ha tenido en cuenta desde el inicio las necesidades de los empleados. «La clave ha sido contar con ellos desde el primer momento: entender cómo trabajan, qué necesitan y qué les preocupa, para que la tecnología se adapte a las personas y no al revés», afirma.








