Buñol celebra hoy la 79ª edición de la Tomatina, una batalla de tomates que reunirá a 22.000 personas durante una hora en el centro del municipio, donde se lanzarán 150 toneladas de tomates, 30 más que el año pasado, a partir de las 12 del mediodía.
Esta fiesta transforma las calles en un auténtico mar rojo y se ha consolidado como una de las citas festivas del verano en España. El evento tiene lugar, como es tradición, el último miércoles de agosto y convierte a este municipio del interior de la provincia de Valencia en foco de atención internacional durante toda la jornada.
La Tomatina reúne cada año a participantes de numerosos países, por lo que hoy Buñol volverá a escuchar acentos de todos los rincones del mundo. La organización ha destacado la presencia de asistentes procedentes especialmente de Australia e India, además de otros muchos países europeos, asiáticos y americanos.
Proyección internacional y cobertura mediática
La batalla festiva contará con más de 400 periodistas y profesionales acreditados, pertenecientes a hasta 45 medios de comunicación distintos. Esta amplia cobertura refuerza la proyección internacional de la Tomatina y contribuye a difundir la imagen de Buñol y de la provincia de Valencia como destino turístico ligado a las fiestas populares.
Los organizadores prevén que las imágenes de las calles cubiertas de pulpa roja vuelvan a circular por televisiones, medios digitales y redes sociales en todo el mundo. Esto supone también un importante impacto económico y turístico para el municipio y para el entorno, con máxima ocupación en alojamientos y un notable aumento del consumo en bares y comercios.
Siete camiones y 150 toneladas de ‘artillería roja’
Los tomates utilizados, descritos como ‘artillería roja’ y seleccionados de forma específica para la fiesta, proceden este año de Don Benito, en la provincia de Badajoz. Siete camiones los transportarán por las principales calles del centro de Buñol, con el objetivo de que ningún participante termine con la camiseta blanca.
Las piezas llegan con un punto de maduración muy concreto, pensado para poder aplastarlas con una sola mano. Este detalle no es solo festivo, sino también de seguridad, ya que busca evitar impactos peligrosos durante la batalla de una hora que marcará el chupinazo del mediodía.
Durante la noche previa, los tomates han permanecido apilados en la parte baja del municipio. Allí han estado custodiados hasta el momento del inicio oficial de la Tomatina, en el que se da orden a los camiones para avanzar y comenzar a descargar la munición festiva sobre los asistentes.
Accesibilidad y apoyo a las personas con discapacidad
La Tomatina de este año también ha puesto un énfasis especial en derribar barreras y facilitar la participación de personas con discapacidad. Para ello, la organización ha reforzado el equipo de voluntarios que asistirán y acompañarán a quienes lo necesiten durante todo el recorrido y en las zonas de mayor afluencia.
Además, se han incorporado pictogramas en el recinto para facilitar la comprensión de las normas y circuitos de la fiesta. Esta señalización visual resulta especialmente útil para personas con dificultades de comunicación o con diversidad funcional cognitiva.
Otra de las novedades es la implantación de la pulsera identificativa ‘+ ACCESIBLE’. Esta pulsera permite reconocer de forma rápida a las personas que pueden requerir algún tipo de apoyo específico durante el desarrollo del evento, lo que facilita la actuación del personal voluntario y de los servicios de seguridad y emergencias.
Refuerzo de trenes de Cercanías entre València y Buñol
Para facilitar el desplazamiento hasta Buñol, especialmente desde la ciudad de València, Renfe ha ofrecido 1.700 plazas adicionales en trenes de Cercanías. El dispositivo especial incluye el refuerzo de siete trenes, tres con origen València y cuatro con origen Buñol.
Este incremento de plazas busca reducir el uso del vehículo privado, evitar problemas de aparcamiento en el municipio y mejorar la seguridad en los accesos. Además, permite una movilidad más cómoda para los asistentes que, tras la batalla de tomates, suelen regresar a València o a otras localidades cercanas para continuar la jornada festiva.
La combinación de refuerzo ferroviario, medidas de accesibilidad y aumento de la ‘munición’ convierte la Tomatina de 2026 en una edición especialmente esperada por los aficionados a esta fiesta única, que vuelve a teñir de rojo Buñol y a situar a la provincia de Valencia en el mapa festivo internacional.



