Una cuidadora domiciliaria y su marido han sido detenidos por la Guardia Civil acusados de hurtar joyas a personas mayores en situación de dependencia en varios municipios de la comarca de la Safor, después de que los agentes hayan relacionado varias piezas de oro con domicilios en los que la mujer había trabajado.
La investigación se ha iniciado tras una inspección rutinaria en un establecimiento de compra y venta de oro, en la que la Guardia Civil ha sospechado de la procedencia de cuatro pendientes de oro. Según ha informado la Benemérita en un comunicado, esas piezas han despertado sospechas por sus características y por la forma en que habían llegado al comercio.
Los agentes han averiguado que los pendientes habían sido sustraídos en un domicilio de Piles (Valencia). La propietaria de la vivienda había denunciado la desaparición de las joyas y señalaba como posible responsable a una trabajadora de una empresa dedicada a la atención y cuidado domiciliario de personas mayores dependientes que había prestado servicios en su casa.
A partir de esa denuncia, los investigadores han identificado al hombre que había vendido las joyas al establecimiento de compraventa de oro. Tras las comprobaciones oportunas, han averiguado que su esposa trabajaba para la misma empresa de atención domiciliaria de la que formaba parte la cuidadora inicialmente señalada por la víctima.
Los agentes han constatado posteriormente que esta segunda trabajadora también había trabajado en la vivienda de Piles donde habían desaparecido los cuatro pendientes de oro. Con esta información, la investigación se ha centrado en el matrimonio y en los distintos domicilios en los que la mujer había prestado servicio.
Más domicilios afectados en la Safor
Durante las pesquisas, la Guardia Civil ha comprobado que la mujer había realizado labores de cuidado en otras viviendas de las que procedían diferentes joyas recuperadas en el mismo circuito de compraventa. Esos inmuebles se encontraban en L’Alquería de la Comtessa, Benirjó y la Playa de Gandia, todos en la comarca de la Safor.
Los propietarios de estas joyas no habían presentado denuncia porque no se habían percatado de la desaparición de las piezas. Este hecho ha llevado a los investigadores a considerar que el perjuicio podría haber sido mayor de lo inicialmente detectado, ya que las víctimas, personas de edad avanzada, no siempre revisan con frecuencia sus efectos de valor.
Según las pesquisas, la cuidadora presuntamente aprovechaba el acceso a los domicilios por su actividad profesional para sustraer las joyas sin levantar sospechas inmediatas. Posteriormente, su marido se encargaba de vender estas piezas en establecimientos especializados en la compraventa de oro, lo que dificultaba que los objetos pudieran ser rastreados sin una inspección específica.
La pareja, formada por una mujer de 42 años y un hombre de 40, ambos de nacionalidad española, ha sido detenida como presunta autora de cuatro delitos de hurto. La investigación ha corrido a cargo del Área de Investigación del Puesto Principal de Oliva-Gandia, competente en estos municipios de la Safor.
Las diligencias instruidas por la Guardia Civil se han remitido a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Gandia, que será el encargado de continuar con el procedimiento judicial y de determinar las responsabilidades penales que puedan derivarse de estos hechos.



