Detenidos cuatro ladrones por 72 robos de material informático en empresas de Cataluña, Aragón y Comunidad Valenciana

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Cuatro hombres han sido detenidos en Barcelona y Sant Boi acusados de 72 robos de material informático en empresas de Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana, con un botín valorado en unos 700.000 euros.

Cuatro hombres han sido detenidos en Barcelona y Sant Boi de Llobregat acusados de 72 robos de material informático en empresas de Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana, con un botín valorado en unos 700.000 euros, según han informado los Mossos d’Esquadra.

Los arrestos han tenido lugar tras una investigación conjunta de los Mossos y la Guardia Civil de Barbastro y Huesca. Los investigadores han vinculado al grupo con robos cometidos en varios polígonos industriales y zonas empresariales, donde el objetivo principal eran teléfonos móviles, ordenadores y tabletas de alta gama.

Reparto de robos por provincias

La policía catalana ha detallado que a los cuatro detenidos se les atribuye un total de 72 robos con fuerza. De ellos, 53 se han producido en Cataluña: 23 en la provincia de Barcelona, 13 en Lleida, 11 en Tarragona y 6 en Girona.

El resto se sitúa en Aragón y Comunidad Valenciana. En concreto, los investigadores les relacionan con 9 robos en la provincia de Huesca, 7 en Zaragoza y 2 en empresas de la provincia de Castellón.

La actuación se ha centrado en naves y sedes empresariales donde se almacenaba material electrónico de fácil salida en el mercado ilícito. El valor del material sustraído se ha estimado en unos 700.000 euros, una cifra que refleja, según la policía, la intensidad y continuidad de la actividad delictiva del grupo.

Modus operandi organizado

Los Mossos han explicado que la investigación comenzó en octubre de 2025, cuando se detectó una serie de robos con un patrón similar. Desde entonces, un equipo conjunto de la División de Investigación Criminal (DIC) del cuerpo y de la Guardia Civil ha seguido la pista de la banda, marcada por una ‘gran movilidad geográfica y una elevada reiteración delictiva’.

Según el relato policial, el grupo repetía siempre el mismo modus operandi. En cada golpe participaban al menos tres o cuatro personas. Dos o tres de ellos accedían al interior de las empresas durante la noche, tras forzar las puertas o puntos de acceso. Mientras tanto, otro integrante permanecía en el exterior dentro de un coche de alquiler, vigilando la llegada de patrullas o testigos.

Los delincuentes utilizaban vehículos alquilados con identidades falsas. De este modo, trataban de dificultar la labor policial y evitar que los coches se asociaran directamente a los robos. Además, se cubrían el rostro para impedir su identificación en las cámaras de seguridad de las empresas.

La policía ha destacado que los robos eran rápidos y precisos, lo que sugiere que los ladrones conocían previamente los accesos y los puntos más vulnerables de los establecimientos. En pocos minutos se centraban en el material más valioso y fácil de transportar, fundamentalmente dispositivos electrónicos nuevos o de última generación.

Red de apoyo para vender el botín

Los investigadores han señalado también que el grupo no actuaba solo. Además de los cuatro detenidos, contaba con la colaboración de terceras personas encargadas de hacer desaparecer con rapidez el material robado.

Según la policía, estas personas daban salida a los teléfonos móviles, ordenadores y tabletas poco después de cada robo. De esta forma, se reducía el riesgo de que los agentes recuperaran el material durante registros o controles y se dificultaba el seguimiento de la mercancía sustraída.

Los cuatro hombres, de entre 25 y 53 años, están acusados de un delito de pertenencia a grupo criminal organizado y de cuatro delitos de falsedad documental, además de los 72 robos con fuerza.

Las detenciones se han producido el pasado 1 de septiembre en Barcelona y Sant Boi de Llobregat, una vez que los investigadores han reunido suficientes indicios para relacionarlos con la cadena de asaltos. Tras ser arrestados, han pasado a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Monzón, en la provincia de Huesca, que se encarga de la causa.

A partir de ahora, la investigación judicial deberá determinar el grado de participación de cada uno de los sospechosos, el alcance total del botín y el posible paradero del material informático robado, así como la responsabilidad de los colaboradores encargados de su distribución en el mercado negro.