El Valencia CF ha igualado su peor inicio histórico de Liga con solo un punto de quince posibles y un único gol en cinco jornadas, un arranque que le ha dejado colista, ha reabierto el miedo al descenso y ha situado al entrenador Carlos Corberán en una posición muy frágil, con la plantilla lastrada por las lesiones y una afición cada vez más enfrentada.
El único punto logrado por el Valencia en la temporada 2026-27 ha llegado en la primera jornada. Entonces empató sin goles ante el Celta de Vigo en Mestalla. Desde ese día, el equipo solo ha encadenado derrotas.
La racha negativa suma ya cuatro partidos seguidos perdidos. El Valencia ha caído ante Betis (0-1), Deportivo (3-1), Barcelona (0-5) y Sevilla (1-0). Esta serie ha hundido al conjunto valencianista en la clasificación y ha disparado las dudas sobre su rendimiento.
Peor arranque histórico y sin gol
Con la derrota del viernes frente al Sevilla (1-0) en el Ramón Sánchez-Pizjuán, el Valencia ha firmado su peor arranque liguero, igualando los inicios de las temporadas 1999-00 y 2024-25. En ambas campañas solo había sumado también un punto en las primeras cinco jornadas.
En la 1999-00, pese al mal comienzo, el equipo terminó tercero y llegó a la final de la Liga de Campeones. En la 2024-25, la situación fue muy distinta. Ese curso Carlos Corberán aterrizó en el banquillo en Navidad para sustituir a Rubén Baraja y salvó al equipo del descenso.
Ahora, el arranque es aún más pobre en el apartado ofensivo. En aquellas dos temporadas el Valencia marcó tres goles en las cinco primeras jornadas. En la actual solo ha anotado uno. La falta de pegada ha reforzado la sensación de fragilidad.
El club vuelve así a instalarse en la zona baja desde el principio de curso. Aunque el campeonato acaba de comenzar, en el entorno valencianista se han reactivado los recuerdos recientes de campañas en las que el objetivo principal ha sido evitar el descenso.
Corberán, en el alambre
La mala dinámica deportiva ha colocado a Carlos Corberán en una situación muy comprometida. El técnico, que ha renovado su contrato este verano hasta 2028, ve ahora discutida su continuidad pese a ese respaldo previo desde el club.
Su crédito se ha ido reduciendo semana a semana. El juego del equipo no ha dado el salto esperado y los resultados no han acompañado. Cada derrota ha aumentado la presión sobre el entrenador y sobre la plantilla.
Tras la caída en Sevilla, Corberán ha defendido públicamente su implicación. ‘Siempre digo que mi ilusión y mis fuerzas son las mismas que el primer día’, ha afirmado al ser preguntado por su futuro en Nervión.
El técnico ha evitado entrar de lleno en el debate sobre su continuidad justo después del partido. ‘Contestar a esa pregunta después de una derrota no creo que sea lo más adecuado. Tenemos que sacar partidos. No lograr la victoria significa que no logramos nuestro objetivo’, ha señalado.
También ha querido respaldar a sus jugadores pese a la mala racha. ‘Acepto la crítica. Yo a los chicos no les puedo pedir más porque se han vaciado’, ha asegurado el entrenador de Cheste.
Tensón creciente con la afición
El distanciamiento entre el equipo y parte de la afición ha aumentado con este inicio de Liga. Tras la derrota ante el Sevilla, un numeroso grupo de seguidores se ha desplazado al aeropuerto de Manises y a la Ciudad Deportiva de Paterna para mostrar su enfado y reprochar la situación a la expedición valencianista.
En Paterna, los agentes han tenido que establecer un cordón de seguridad. El objetivo ha sido garantizar tanto la entrada como la salida del autobús del equipo y de los vehículos particulares de jugadores y técnicos.
Entre los cánticos de los aficionados se han escuchado expresiones como ‘Perros’, ‘jugadores, mercenarios’ o ‘Corberán, dimisión’. Muchos de esos seguidores llevan tiempo reclamando la salida del máximo accionista, Peter Lim, de la gestión del club.
No ha sido la primera protesta reciente en el entorno de Mestalla. Después del 0-5 encajado ante el Barcelona, alrededor de 2.000 aficionados se han concentrado ante el palco del estadio, en la avenida de Suecia, para expresar su hartazgo.
Además, hace dos semanas, tras la derrota en Riazor, una decena de seguidores ya increpó a los futbolistas a su llegada. Estas escenas reflejan un clima de creciente frustración en parte de la grada.
Lesiones en cadena
Al mal arranque deportivo se ha sumado una plaga de lesiones que ha crecido casi al mismo ritmo que las derrotas. En solo cinco jornadas han caído lesionados siete jugadores del primer equipo: Justin de Haas, Guido Rodríguez, Sadiq Umar, César Tárrega, Dimitri Foulquier, Luis Rioja y Mouctar Diakhaby.
El último en salir del campo por problemas físicos ha sido César Tárrega, obligado a abandonar el césped durante el encuentro en Sevilla. Su baja complica todavía más la situación en la línea defensiva.
Estas ausencias han obligado a Corberán a ir ajustando sus alineaciones jornada a jornada. El técnico ha visto reducido su margen de maniobra tanto en la elección del once inicial como en las opciones de cambio durante los encuentros.
La acumulación de problemas físicos en diferentes posiciones ha debilitado el equilibrio del equipo. Además, ha dificultado que el Valencia pueda consolidar una estructura estable de juego en este inicio de liga.
El club se encuentra ahora ante una combinación muy preocupante: un punto de quince, solo un gol anotado, el último puesto en la tabla, un entrenador cuestionado, una afición cansada y una plantilla castigada por las lesiones.
Con este panorama, el Valencia afronta las dos próximas jornadas antes del parón de selecciones con una obligación clara. El equipo necesita sumar victorias cuanto antes si quiere alejarse de la zona de descenso y rebajar la tensión que rodea a Mestalla.




