València encara su gran reto de movilidad en las conexiones con el área metropolitana

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Investigadores de la UPV señalan que València ha avanzado en transporte público y bicicleta, pero mantiene su mayor desafío en los enlaces con el área metropolitana, donde la menor oferta de transporte colectivo sostiene el uso del coche privado.

València ha avanzado hacia una movilidad más sostenible en los últimos años, pero mantiene su gran asignatura pendiente en las conexiones con el área metropolitana, donde la escasa oferta de transporte público sigue obligando a muchos residentes a utilizar el coche privado para entrar a la ciudad, según investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV).

La universidad ha explicado en un comunicado que la ciudad ha experimentado un crecimiento notable del transporte público y del uso de la bicicleta. Además, se ha registrado un descenso del tráfico en algunas de las principales avenidas urbanas, lo que apunta a un cambio progresivo en los hábitos de desplazamiento internos.

Sin embargo, los trayectos entre València y los municipios del entorno metropolitano continúan apoyándose en gran medida en el vehículo privado. La menor disponibilidad y calidad de las alternativas colectivas fuera del término municipal limita la transición hacia una movilidad plenamente sostenible a escala metropolitana.

Semana Europea de la Movilidad

El director de la Cátedra de Transporte y Sociedad de la UPV, Tomás Ruiz, y la investigadora del Grupo TICs frente al Cambio Climático del Instituto ITACA de la UPV, Victoria Lerma, han realizado este diagnóstico con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, a partir de los datos recopilados por la propia universidad.

Ruiz ha señalado que València dispone actualmente de una red de vías ciclistas ‘muy amplia y, en general, de buena calidad’. No obstante, ha matizado que todavía quedan tramos antiguos que deberían modernizarse, sobre todo los que discurren por el centro de las aceras y generan conflictos entre peatones y ciclistas.

Para este especialista, el reto prioritario es aumentar la capacidad y la calidad del transporte público colectivo. Ha recordado que su uso ‘ha crecido significativamente durante los últimos años, impulsado tanto por las bonificaciones en las tarifas como por el incremento de la población’. Estos factores han consolidado el autobús y el metro como alternativas reales al coche en muchos desplazamientos urbanos.

Los datos analizados por la UPV muestran que, si se compara mayo de 2025 con el mismo mes de 2019, el tráfico en los principales accesos metropolitanos y en las rondas de la ciudad se mantiene en niveles muy similares a los anteriores a la pandemia. En cambio, en las grandes avenidas internas se ha producido una reducción generalizada de entre el 4 % y el 5 %, lo que indica una menor circulación en esos ejes urbanos.

Ruiz ha añadido que desde 2022 se ha registrado un incremento del tráfico de alrededor del 5 % en los accesos principales. Además, esta evolución no ha sido uniforme en todos los corredores de entrada a la ciudad. ‘Los accesos por los ejes de Madrid y del norte presentan incrementos importantes, en torno al 14 %, mientras que en las entradas del sur, como la autovía de Torrent o la pista de Silla, se han producido descensos’, ha apuntado.

Más uso de la bicicleta y récord en el transporte público

Victoria Lerma ha destacado el fuerte crecimiento del uso de la bicicleta en València, que se ha triplicado gracias a la creación de nuevos carriles bici en distintos barrios y avenidas. Esta expansión de la infraestructura ciclista ha facilitado que más personas opten por la bici para sus desplazamientos diarios.

La investigadora también ha subrayado las cifras alcanzadas por el transporte público en 2025, que ha logrado máximos históricos. Según ha detallado, se han registrado cerca de 100 millones de viajes en la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y alrededor de 93 millones en Metrovalencia. Estos datos reflejan un cambio de tendencia respecto a etapas anteriores en las que el coche privado era claramente dominante en la ciudad.

Además, prácticamente toda la población de València tiene algún servicio de movilidad a menos de cinco minutos a pie de su vivienda. Esta red cercana incluye transporte público, bicicleta compartida u otras opciones urbanas. Sin embargo, cuando se analiza el conjunto del área metropolitana, esta cobertura se reduce hasta aproximadamente el 46 %, lo que deja a más de la mitad de la población periférica con menos alternativas cómodas al coche.

Lerma ha resumido la situación señalando que ‘València está avanzando en movilidad sostenible, pero el gran reto es conectarla mejor con su entorno metropolitano’. A su juicio, esta menor accesibilidad al transporte colectivo en los municipios colindantes explica que muchas personas que residen fuera sigan utilizando el coche para entrar diariamente en la ciudad a trabajar, estudiar o realizar gestiones.

Más alternativas reales al coche

Tanto Ruiz como Lerma coinciden en que la mejora de la movilidad en València y su entorno pasa por ofrecer más alternativas reales al vehículo privado. Entre ellas sitúan un transporte público más rápido, frecuente y bien conectado, capaz de competir en tiempo y comodidad con el coche.

Los investigadores proponen reforzar la red de autobús y metro con servicios a la demanda en las zonas con menor cobertura, especialmente en municipios o barrios periféricos. También ven clave la ampliación y conexión de la red ciclista, de forma que los carriles bici no queden fragmentados y permitan recorridos continuos entre distintos puntos del área metropolitana.

Asimismo, consideran importante crear puntos de intercambio entre metro, autobús, bicicleta y vehículo privado. Estos nodos intermodales facilitarían que los usuarios combinen varios modos de transporte en un mismo trayecto y reduzcan el uso del coche en los tramos más congestionados, como los accesos al centro de la ciudad.

Otra de las medidas que plantean es el desarrollo de aparcamientos disuasorios vinculados al transporte público, situados en los accesos a València o en puntos estratégicos del área metropolitana. Desde estos aparcamientos, los usuarios podrían continuar su viaje en metro, tren de cercanías, autobús o bicicleta, reduciendo así el número de vehículos que llegan al núcleo urbano.

Los especialistas también defienden la necesidad de gestionar el estacionamiento en la vía pública para que acceder en coche al centro no sea siempre la opción más cómoda. Medidas como la regulación del aparcamiento o la priorización de residentes y carga y descarga pueden ayudar a desincentivar el uso del vehículo privado en desplazamientos que disponen de alternativas.

En relación con las zonas de bajas emisiones, Lerma ha indicado que no deben limitarse a retirar los vehículos más contaminantes. A su juicio, estas áreas tienen que servir también para reducir el tráfico allí donde genera mayores impactos y para mejorar la calidad del aire y la salud de la población.

La investigadora ha insistido en que el objetivo final de todas estas políticas debe ser disminuir la contaminación, el ruido y las emisiones de gases de efecto invernadero. Todo ello, ha matizado, sin impedir que la ciudadanía pueda desplazarse para trabajar, estudiar o atender sus necesidades cotidianas, sino facilitando que lo haga mediante opciones de movilidad más sostenibles y accesibles.