El viento y las tormentas complican la extinción del incendio forestal de Tuéjar

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El incendio forestal de Tuéjar ha calcinado 880 hectáreas y la previsión de tormentas y vientos erráticos complica las labores de extinción, centradas en evitar que el fuego cruce el pantano de Benagéber.

El incendio forestal de Tuéjar, en la provincia de Valencia, ha calcinado ya 880 hectáreas de monte y la previsión de tormentas con vientos erráticos de entre 50 y 80 kilómetros por hora está condicionando las labores de extinción, centradas en evitar que el fuego se extienda hacia nuevas zonas afectadas.

El conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, ha presidido una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) en el Puesto de Mando Avanzado de Tuéjar, desde donde se dirigen todos los medios desplegados en la zona. Tras el encuentro, ha reclamado a la población que extreme las precauciones ante el episodio previsto de lluvias intensas, con posibilidad de acumulados de hasta 80 litros por metro cuadrado en apenas dos o tres horas.

Valderrama ha insistido en la necesidad de mantener la autoprotección, sobre todo en las áreas más próximas al incendio y en aquellas donde las tormentas puedan descargar con mayor fuerza. Según ha señalado, las condiciones meteorológicas previstas pueden cambiar con rapidez y complicar tanto los trabajos de extinción como la seguridad de vecinos y equipos de intervención.

Más superficie quemada de la prevista

En relación con la evolución del fuego, el conseller ha explicado que durante la noche la superficie afectada ha pasado de 690 a 880 hectáreas. Ese aumento se ha producido en un intervalo corto de tiempo y refleja la rapidez con la que el incendio ha avanzado en determinados sectores del monte.

El director del Puesto de Mando Avanzado, Jorge Gil, ha indicado que la superficie quemada es mayor de la esperada debido a la dificultad de acceso a algunas zonas. Ha detallado que el terreno presenta áreas muy complicadas para el trabajo directo de los medios terrestres, lo que ha obligado a apoyarse de forma más intensa en los recursos aéreos.

Gil ha advertido además de que a partir de las cinco de la tarde se espera un incremento de la intensidad del viento y un cambio frecuente de su dirección. Esa circunstancia puede provocar variaciones bruscas en el comportamiento de las llamas y generar focos secundarios, lo que obliga a revisar de forma continua la estrategia de ataque al fuego.

Prioridad: evitar que el fuego cruce el pantano de Benagéber

En estos momentos, la prioridad de los equipos de extinción es impedir que el incendio alcance la otra orilla del pantano de Benagéber. Esa ribera se considera un punto estratégico, porque si las llamas la superan podrían abrir un nuevo frente y complicar todavía más el control del fuego.

Por este motivo, los medios aéreos están trabajando con especial intensidad en la zona próxima al embalse. Sus descargas se concentran en las áreas donde se detecta mayor actividad de llamas y en las líneas marcadas por los técnicos como esenciales para frenar el avance del incendio.

Las autoridades han destacado que la combinación de terreno complicado, viento cambiante y riesgo de tormentas obliga a extremar la coordinación entre todos los efectivos. Además, han subrayado que cualquier imprudencia o desplazamiento innecesario en el entorno del incendio puede dificultar las operaciones y poner en peligro tanto a los equipos de emergencia como a la población cercana.