La CHJ da el último paso para proteger Chiva de nuevas riadas en el barranco del Poyo

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La Confederación Hidrográfica del Júcar ha comenzado los estudios geotécnicos que definirán la solución del tramo final del barranco del Poyo en Chiva, última pieza de las actuaciones tras la dana de octubre de 2024.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha iniciado esta semana los estudios geotécnicos que definirán la solución para el tramo final del barranco del Poyo en Chiva, en el entorno del puente viejo, última actuación pendiente para completar las obras emprendidas tras la dana del 29 de octubre de 2024 en este municipio de la provincia de Valencia.

Estos trabajos se centran en conocer con detalle las características del terreno en esa zona del cauce. Esta información técnica será clave para avanzar en la redacción del proyecto, que fijará las obras necesarias para mejorar la seguridad frente a avenidas en el casco urbano, según ha señalado la entidad.

Tras la dana de octubre de 2024, las obras de emergencia han permitido reparar los principales daños estructurales causados por el episodio de lluvias intensas. Además, han mejorado las condiciones del cauce a su paso por Chiva, cumpliendo los objetivos previstos tanto en plazos como en operatividad.

Sin embargo, la CHJ todavía tenía pendiente una actuación específica en el tramo final del barranco, en la zona del puente viejo. El objetivo es aumentar la capacidad de desagüe en este punto crítico y completar así la mejora global de todo el cauce a su paso por el municipio.

Desde la Dirección Técnica han explicado que se trata de una intervención ‘especialmente compleja por su localización dentro del casco urbano y por la proximidad de diferentes edificaciones al barranco’. Esta circunstancia obliga a extremar las precauciones en el diseño y ejecución de las obras.

Estudios sobre el terreno y proyecto final

Precisamente esta complejidad ha llevado a la Confederación a tramitar la actuación por la vía ordinaria, en lugar de como obra de emergencia. Esta fórmula permite disponer de más tiempo para analizar el terreno, definir soluciones constructivas con mayor detalle y minimizar riesgos para las viviendas y estructuras cercanas.

Durante estos días, una máquina de sondeos está trabajando sobre el lecho del barranco. Realiza diferentes prospecciones que aportarán datos esenciales sobre la naturaleza y comportamiento del terreno en profundidad.

Los resultados van a ser vitales para conocer las posibles limitaciones que pueden tener los trabajos y cómo debemos ejecutar la solución final’, han señalado desde la Dirección Técnica de la CHJ.

Está previsto tomar muestras en cinco puntos distintos del barranco. Con estos sondeos se conocerán parámetros como la resistencia a cortante del terreno, es decir, la capacidad del material para soportar fuerzas que intentan que una parte se deslice respecto a otra.

También se determinarán los ángulos de talud recomendados en función de la profundidad y de los materiales presentes. Esta información marcará cómo deben diseñarse los taludes y contenciones para garantizar la estabilidad de las márgenes y de las edificaciones cercanas durante las obras y una vez terminadas.

Según ha avanzado la Confederación, esta fase de estudios supone el primer paso de una actuación con un presupuesto previsto cercano a los cinco millones de euros. El anteproyecto se espera que esté listo antes de que termine el año.

A partir de ese momento, la CHJ continuará con la redacción y tramitación del proyecto constructivo. Una vez se completen los procedimientos administrativos y se obtengan las autorizaciones necesarias, se abordará la contratación y la posterior ejecución de las obras.

Más actuaciones en el barranco del Poyo y su cuenca

Al margen de esta intervención principal en el tramo final, la Confederación Hidrográfica del Júcar tiene previsto ejecutar otros trabajos de adecuación y refuerzo en el barranco del Poyo a su paso por Chiva. Para estas actuaciones complementarias dispone de un presupuesto cercano a un millón de euros.

En una reunión reciente con el Ayuntamiento de Chiva, la Confederación se ha puesto a disposición del Consistorio para recoger y analizar propuestas. El objetivo es incorporar a esta línea de trabajos aquellas actuaciones que el municipio considere prioritarias y localizar los puntos del cauce donde resulte más conveniente intervenir.

De forma paralela, el organismo de cuenca avanza en la redacción de otro proyecto orientado a reducir los caudales que llegan al entorno urbano de Chiva durante los episodios de avenida. Con ello se busca rebajar la presión del agua antes de que alcance las zonas más vulnerables.

Este proyecto contempla la creación de zonas de laminación en los barrancos de Cañadillas, Covatillas, Contienda y Gallo. Es uno de los cinco proyectos adjudicados por la Confederación a la empresa consultora UTE Typsa-Gecival para mejorar la resiliencia frente a inundaciones en la cuenca del barranco del Poyo.

Las zonas de laminación funcionarán como espacios de almacenamiento temporal de agua durante las crecidas. Su objetivo es retener parte del caudal en los tramos altos y medios, reducir la punta de caudal y retrasar la llegada del agua a los puntos más sensibles.

Con estas medidas, la CHJ busca disminuir tanto la altura que alcanza el agua como su velocidad aguas abajo. De esta forma se pretende reducir la intensidad de las avenidas que llegan al casco urbano de Chiva y limitar los daños potenciales en viviendas, infraestructuras y servicios municipales.