La parroquia Nuestra Señora de Gracia de La Torre volverá a abrir plenamente sus puertas este sábado, 26 de septiembre, tras los trabajos de reconstrucción acometidos por los graves daños que provocó la DANA. La reapertura supone un paso especialmente simbólico para una pedanía en la que el templo se convirtió también en uno de los principales puntos de ayuda a los vecinos durante los días posteriores a las inundaciones.
La celebración de reapertura y dedicación comenzará a las 19 horas y estará presidida por el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent. Un día después, el domingo a las 12.30 horas, el obispo auxiliar Arturo García presidirá una misa de acción de gracias y en sufragio por las personas fallecidas.
La comunidad parroquial afronta este momento con un recuerdo especial hacia las familias de La Torre afectadas por la catástrofe y, sobre todo, hacia quienes perdieron a algún ser querido. El párroco, Salvador Pastor Abril, ha trasladado este mensaje a los vecinos ante una reapertura que llega después de meses de recuperación material y emocional.
La parroquia se convirtió en punto de ayuda tras la DANA
Nuestra Señora de Gracia comenzó a funcionar como centro de distribución de ayuda apenas 24 horas después de las inundaciones. En un barrio duramente golpeado y con numerosos establecimientos inutilizados, el templo pasó a concentrar alimentos, productos básicos y asistencia para las familias.
Pastor recuerda que abrir la parroquia en cuanto las instalaciones reunieron unas condiciones mínimas fue una decisión inmediata. «Nos dolió no poder hacerlo antes porque sabíamos que no había quedado nada en pie del barrio, no había ninguna tienda, no había ningún supermercado, no había ninguna farmacia, no había nada», explica.
Aquellos días cambiaron también la relación entre la parroquia y parte del vecindario. Según relata el sacerdote, algunas personas que hasta entonces mantenían un contacto más puntual con la comunidad comenzaron a implicarse directamente en la red de ayuda creada tras la DANA.
El párroco resume aquella experiencia con una frase: «De aquel mal salió este bien». A su juicio, la respuesta colectiva ha dejado en La Torre «ese estilo de todos por todos, de familia, de vínculos estrechados y de mayor conciencia de pertenencia».
La reconstrucción, añade, no se ha limitado al edificio religioso. Durante estos meses, la comunidad también ha acompañado a numerosas familias en la recuperación de sus hogares y en las consecuencias emocionales de la catástrofe.
«Han sido tantas y tantas las casas, los hogares de tantas familias en las que se ha intervenido, que sería injusto» que ese trabajo quedara en segundo plano, señala Pastor. El sacerdote destaca además que la experiencia ha estrechado los vínculos entre vecinos y parroquia.
Un templo reconstruido para volver a reunir al barrio
La intervención en Nuestra Señora de Gracia ha buscado recuperar el edificio y, al mismo tiempo, convertirlo de nuevo en un espacio de encuentro para la comunidad. El párroco explica que el objetivo era que la reconstrucción material reflejara también el papel que quieren desempeñar en La Torre tras la DANA.
«Queríamos que este templo materialmente expresase lo que queremos que sea a nivel espiritual. Un lugar en el que se sienta acogido, que se sienta tranquilo», afirma Salvador Pastor, que reivindica el valor de cada espacio del edificio como parte de esa recuperación colectiva.
La reapertura tendrá continuidad la semana siguiente con otra cita especialmente significativa para el barrio. La imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados visitará por primera vez la parroquia Nuestra Señora de Gracia y permanecerá en La Torre del 2 al 4 de octubre.
La visita ha sido organizada por la parroquia con la colaboración de las comisiones falleras, las asociaciones vecinales y la Alcaldía de la pedanía. El programa acompañará así los primeros días de una nueva etapa para un templo que, durante la emergencia, dejó de ser únicamente un lugar de culto para convertirse también en punto de encuentro y ayuda para La Torre.









