Las hermanas palestinas Nariman y Roba Irheem, de 20 y 19 años, han comenzado sus estudios de Ingeniería Informática en la Universitat Politècnica de València como alumnas invitadas, pocos meses después de que la institución lograra su salida de Gaza a principios de junio y mientras siguen pendientes de la difícil situación que vive su familia en la Franja.
La UPV ha explicado en un comunicado que las jóvenes viven una sensación que ellas mismas describen como ‘difícil de explicar’. ‘Estamos muy felices de estar aquí, en un lugar seguro, y a la vez, preocupadas y tristes por la situación de nuestra familia y todas las personas en Gaza’, han señalado.
Nariman ha logrado una de las mejores notas de acceso, con un 12,728, a pesar del poco tiempo disponible para preparar los exámenes y de las dificultades del proceso. Su hermana Roba se ha quedado a un punto de la nota de corte, pero asegura que no renuncia a su objetivo y que volverá a presentarse.
‘Esa nota representa el comienzo de una nueva etapa de mi vida; no es solo un número’, afirma Nariman, satisfecha. Para ella, el resultado es también ‘la prueba de que, incluso en circunstancias muy difíciles, pude llegar hasta aquí y empezar a estudiar el grado que siempre he querido: Ingeniería Informática’.
Roba reconoce que, al ver sus resultados, sintió ‘sentimientos encontrados’. ‘Sabía que conseguir un 9,7 o más iba a ser difícil, porque solo tuve un mes y medio para preparar los exámenes. Además, los hice en inglés, cuando siempre he estudiado en árabe. Aun así, lo intenté y di todo lo que pude’, explica.
La joven tiene clara su meta académica y personal. ‘Tendré que volver a presentarme a los exámenes el próximo año. Tendré más tiempo para prepararme y podré hacerlo mejor. Estoy lista para seguir luchando‘, asegura.
Clases, idioma y adaptación a la vida universitaria
Tras tres semanas de curso, las dos hermanas se esfuerzan por centrarse en el día a día universitario y aprovechar la oportunidad. ‘Hemos terminado nuestra tercera semana en la universidad y, aunque el comienzo no ha sido fácil, estoy disfrutando muchísimo de esta nueva etapa. Cada día siento que estoy viendo mi sueño hacerse realidad delante de mí, y eso hace que valore mucho cada momento’, cuenta Nariman.
Afirma que está ‘disfrutando especialmente del proceso de aprender cosas nuevas, tanto en las clases como en las prácticas’. Sus clases son en inglés, pero al mismo tiempo estudia español y procura utilizarlo a diario con sus compañeros. ‘Poco a poco voy sintiéndome más cómoda hablando con ellos y formando parte de la vida universitaria’, comenta.
Nariman ya entiende bien el español y, junto a su hermana, se ha marcado un nuevo objetivo: presentarse al examen oficial de nivel B2 el próximo mes de abril, lo que les permitirá avanzar en su integración académica y social.
La estudiante confía en que la experiencia que está viviendo no sea una excepción. ‘Mi deseo es que llegue un día en el que todos los jóvenes palestinos puedan estudiar y perseguir sus sueños en condiciones normales’, sostiene.
Pese a que su rutina se parece cada vez más a la de cualquier estudiante universitaria, Nariman y Roba no olvidan en ningún momento lo que ocurre en Gaza. ‘Es difícil vivir una vida que empieza a sentirse como normal, ir a clase, estudiar, conocer compañeros y pensar en el futuro, mientras sabes que allí la situación sigue siendo tan difícil. Hay momentos de felicidad por todo lo que estoy viviendo pero también hay preocupación, tristeza y mucha nostalgia’, reconocen.
Nariman espera que su recorrido académico pueda servir de referencia a otros jóvenes en situaciones similares. Desea que su historia ‘pueda dejar una huella y ayudar a otros jóvenes que, como yo, tienen sueños y quieren estudiar, pero quizá no han tenido las mismas oportunidades’.
El apoyo recibido ha sido clave para que puedan iniciar esta nueva etapa en València. La solidaridad ciudadana permitió recaudar 12.000 euros para cubrir sus gastos de mantenimiento en pocos días. Además, la residencia de estudiantes Resa Patacona las acoge estos meses sin coste, lo que les ha dado estabilidad habitacional mientras se adaptan al nuevo entorno.
Según la UPV, el comienzo del camino universitario de Nariman y Roba es ‘esperanzador’ gracias a su ‘tesón y a la ayuda de un entorno socialmente comprometido’. La institución subraya, no obstante, que ‘aún hay mucho camino por recorrer‘ para que las jóvenes consoliden su futuro académico y personal lejos del conflicto.



