Medio siglo de Ford en Almussafes: del primer Fiesta a los nuevos SUV eléctricos

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La planta de Ford en Almussafes celebra 50 años como referente industrial, desde el primer Fiesta en 1976 hasta los futuros SUV eléctricos y multienergía previstos a partir de 2028.

La fábrica de Ford en Almussafes ha cumplido este mes 50 años como uno de los grandes polos de automoción de Europa, desde que el primer Ford Fiesta salió de su línea de montaje el 18 de octubre de 1976, un modelo que ha marcado medio siglo de innovación, empleo y transformación tecnológica en la Comunitat Valenciana.

Según ha explicado la compañía en un comunicado, la planta comenzó a tomar forma el 26 de marzo de 1974, cuando Henry Ford II ‘colocó la primera piedra de la factoría‘. Desde entonces, el centro valenciano se ha consolidado como una instalación clave en la red industrial de Ford y un motor económico para el área metropolitana de València.

El modelo Fiesta nació en un contexto de cambio para la movilidad europea. La empresa ha recordado que este vehículo se convirtió en ‘uno de los grandes protagonistas de las carreteras españolas y europeas’, gracias a su tamaño compacto, su enfoque urbano y su adaptación a las nuevas necesidades de los conductores. Esa apuesta por un coche pequeño y eficiente ha acompañado la evolución industrial de Almussafes durante décadas.

Consolidación en los años ochenta

Durante los años ochenta, la planta ha vivido una etapa de consolidación. En ese periodo arrancó la producción del Ford Escort, lo que obligó a ampliar la capacidad de la factoría y a adaptar sus líneas a diferentes modelos. Esta diversificación ha permitido aprovechar mejor las instalaciones y ha reforzado el peso de Almussafes dentro de Ford Europa.

Al mismo tiempo, España ha experimentado cambios históricos, como la entrada en la Comunidad Económica Europea en 1986 y la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. En ese contexto, ‘la industria española ganaba presencia internacional, y Almussafes se convertía en un ejemplo de esa nueva vocación exportadora. Ford no solo fabricaba automóviles: incorporaba tecnología, métodos de producción y conocimientos industriales que contribuían a modernizar el tejido productivo valenciano’, ha señalado la compañía.

Según la empresa, esa apertura exterior ha permitido que buena parte de los vehículos producidos en la planta salgan hacia otros mercados, lo que ha reforzado su papel como generadora de empleo estable y cualificado en el entorno de València.

Madurez industrial en los noventa y salto tecnológico

La década de los noventa ha supuesto una fase de ‘madurez empresarial’ para Ford Almussafes. En 1996 la planta ha comenzado a fabricar el Ford Ka, ‘un pequeño urbano de diseño rompedor que se convirtió en uno de los símbolos de una década marcada por la creatividad y la modernidad’, han detallado desde la compañía.

En paralelo, la globalización avanzaba e internet empezaba a llegar a los hogares. En ese escenario, la fábrica valenciana ya estaba integrada en una red internacional de producción y distribución. Ese posicionamiento le ha permitido especializarse en diferentes modelos y componentes y responder a la demanda de múltiples mercados.

El año 2000 ha marcado otro hito, cuando la planta ha alcanzado los diez millones de motores fabricados. Para la compañía, esta cifra refleja la capacidad de Almussafes para combinar volumen productivo, calidad y evolución tecnológica, manteniendo al mismo tiempo el empleo local.

Entre los hitos más recientes, Ford ha destacado que en 2009 salió de sus líneas de montaje el vehículo número 10 millones. Además, en diciembre de 2012 ha comenzado la producción del Ford Kuga, que ha servido para confirmar ‘la versatilidad de la planta valenciana’ a la hora de adaptarse a nuevos segmentos, como el de los SUV.

Impulso a la electrificación y proyectos de futuro

La compañía también ha subrayado la incorporación del Ford Mondeo y su versión híbrida en 2014, ‘un paso significativo hacia la electrificación y una demostración de la capacidad de Almussafes para fabricar vehículos tecnológicamente más complejos‘. Este movimiento ha supuesto la entrada de la factoría en la producción de modelos con sistemas de propulsión electrificados, un ámbito clave para el futuro de la automoción.

En su balance, Ford Almussafes ha puesto en valor la creación de empleo asociada a la actividad de la planta a lo largo de estas cinco décadas. La factoría ha dado trabajo directo a miles de personas y ha sostenido una amplia red de proveedores y empresas auxiliares en su entorno, lo que ha reforzado el tejido industrial de la provincia de Valencia.

La década de 2020 ‘ha traído nuevos desafíos para la industria del automóvil’, según la compañía. Entre ellos se encuentran la transición hacia la electrificación, la necesidad de reducir emisiones y la adaptación a nuevas normativas europeas, así como cambios en los hábitos de movilidad.

En este contexto, Ford ha recordado el anuncio de nuevos proyectos a partir de 2028 para la planta valenciana. Entre ellos figura la producción de un nuevo SUV compacto de la familia Bronco, dos crossover multienergía, un hatchback eléctrico y un nuevo SUV eléctrico pequeño desarrollado junto a Geely. Estos modelos permitirán a la fábrica seguir activa en segmentos de alto crecimiento, especialmente en vehículos electrificados y polivalentes.

Para la compañía, estos 50 años han convertido a la factoría de Almussafes en ‘un referente internacional que sigue teniendo una historia que contar y, sobre todo, un futuro por construir‘. Los proyectos industriales anunciados para los próximos años ‘representan la confianza en la capacidad de innovar, adaptarse y seguir avanzando’, han afirmado, en referencia a la transformación que afronta el sector del automóvil y al papel que la planta valenciana aspira a mantener en esa nueva etapa.