La Associació de Víctimes de la Dana de 2024 ha anunciado un acto de homenaje el próximo 29 de octubre junto al barranco de Paiporta (Valencia), la conocida zona cero de la tragedia, para recordar a las 233 personas fallecidas hace dos años y reclamar que episodios así no se repitan.
La presidenta de la asociación, Mariló Gradolí, ha explicado que se reunirán el día del aniversario a las 19.00 horas junto al barranco en un acto que han denominado ‘La caixa de la memòria’. La convocatoria pretende, según ha indicado, mantener vivo el recuerdo de lo ocurrido y ofrecer un espacio de apoyo a las familias afectadas.
Este homenaje incluirá también, ha detallado Gradolí, ‘un recuerdo muy especial‘ para las personas damnificadas por la reciente dana Adam. La asociación quiere así vincular ambas tragedias y subrayar que los episodios de lluvias torrenciales siguen afectando de forma grave a distintos territorios.
Reproches a la justicia y al aforamiento
Antes de presentar el acto, Gradolí y otros integrantes de la asociación se han concentrado ante la sede del Tribunal Superior de Justicia valenciano. Allí han reclamado que el Tribunal Constitucional resuelva ya la cuestión del aforamiento del expresident de la Generalitat Carlos Mazón.
La presidenta ha exigido que no exista ‘ningún privilegio procesal que esté por encima del derecho de las víctimas y de la sociedad a conocer qué ocurrió’. A su juicio, esta situación mantiene bloqueado el avance de las investigaciones sobre las responsabilidades derivadas de la dana.
La vicepresidenta de la asociación, Empar Puchades, ha sido muy crítica con la gestión del actual Consell en materia de emergencias. Según ha señalado, la valoración que hacen del Gobierno de Pérez Llorca supone ‘una enmienda a la totalidad’.
Puchades ha asegurado además que las relaciones de la asociación con la Generalitat están ‘completamente rotas’. Ha explicado que el motivo es que, a su entender, Pérez Llorca no les ha ‘escuchado’ en este tiempo, pese a las reiteradas peticiones de diálogo y participación.
Pendientes de responsabilidades y reconstrucción
Gradolí ha subrayado que, dos años después de la tragedia, ‘las responsabilidades políticas y morales tampoco se han asumido’. Ha insistido en que las familias siguen esperando explicaciones claras sobre las decisiones que se tomaron antes y durante el episodio de lluvias extremas.
En cuanto a la reconstrucción, la presidenta ha lamentado que tampoco pueden hacer una valoración positiva. Ha señalado que siguen pendientes algunas infraestructuras que consideran ‘vitales para la cohesión social’ de los pueblos y barrios afectados por la dana.
Según ha indicado, la falta de estas obras dificulta que las comunidades afectadas puedan recuperar la normalidad. Además, ha apuntado que la ausencia de equipamientos básicos agrava la sensación de abandono entre los vecinos.
Gradolí ha defendido que la dana debería servir para cambiar la manera de planificar el territorio. Sin embargo, ha criticado que, aunque el Consell ha reconocido que hay más territorio vulnerable a las inundaciones, está tramitando por urgencia una ley del Suelo que abre nuevas posibilidades de uso y desarrollo del suelo.
‘Después del 29 de octubre de 2024 no se puede hablar de urbanismo como si no hubiera pasado nada’, ha afirmado. La presidenta ha añadido que, tras 233 muertos, no aceptan que ‘la lección de la dana sea solo construir más rápido’.
A su juicio, la conclusión debería ser ‘construir mejor, construir donde corresponde y, sobre todo, saber también dónde no se debe construir’. Con estas palabras ha reclamado una revisión profunda de los criterios urbanísticos en las zonas con riesgo de inundación.
Toñi García, que perdió a su marido y a su única hija en la dana de hace dos años, ha explicado cómo viven las familias este segundo aniversario. Ha afirmado que las víctimas no pueden ‘sanar’ si siguen sin saber ‘toda la verdad’ ni se han asumido responsabilidades.
García ha otorgado un ‘suspenso’ al balance de la reconstrucción realizada por el Consell de Pérez Llorca. Ha sostenido que el proceso ha sido lento y que muchas familias continúan afrontando las consecuencias materiales y emocionales del desastre sin el apoyo que consideran necesario.


