Casi cuatro de cada diez jóvenes de la Comunitat Valenciana han manifestado que no llegan a fin de mes y uno de cada tres ha señalado que ve casi imposible acceder a una vivienda propia, en un contexto de incertidumbre económica que ha situado la economía, el empleo y la vivienda como principales fuentes de frustración juvenil, según el informe Jóvenes españoles 2026 Comunidad Valenciana de la Fundación SM.
El estudio ha analizado los valores, preocupaciones, expectativas y formas de participación de la población de entre 15 y 29 años. Sus resultados han mostrado un malestar creciente ligado a la falta de estabilidad económica, la precariedad laboral y la sensación de no disponer de tiempo personal suficiente.
Según el informe, el 39,7 % de la juventud valenciana ha señalado como principal motivo de frustración no llegar a fin de mes o los problemas económicos en casa. Además, el 33,9 % ha citado la dificultad para encontrar trabajo o la realidad de tener empleos mal pagados.
El tiempo también pesa en el ánimo juvenil. El 32,7 % ha indicado que tiene demasiado que hacer y que no dispone de tiempo para sí mismo. A esto se suma el 30,9 % que ha expresado su frustración por no poder tener una vivienda propia.
En la valoración del empleo, el salario se ha situado como prioridad. El 42,2 % ha considerado que lo más importante en un trabajo es contar con un buen sueldo. A continuación, el 39 % ha destacado disfrutar de un buen ambiente laboral.
La juventud también ha dado importancia al equilibrio entre vida profesional y personal, que han señalado el 25,3 % de los encuestados, y a la flexibilidad horaria, relevante para el 23,5 %. Estos datos apuntan a un modelo laboral deseado que combine ingresos suficientes con condiciones compatibles con la vida personal.
En una escala de 0 a 10, los jóvenes han valorado con un 6,6 la dificultad de acceder a una vivienda adecuada. Han situado en 6,1 la dificultad de trabajar en algo que les guste, en 5,9 la de formar una familia y en 5,8 la de lograr la independencia económica. Estas puntuaciones reflejan que muchos perciben los principales hitos vitales como metas complicadas de alcanzar.
Estudios valorados pero también fuente de presión
La juventud valenciana ha otorgado un peso muy alto a la educación. El 88,3 % ha declarado que los estudios y la formación son bastante o muy importantes en su vida. Esto sitúa la educación entre los pilares centrales de su proyecto vital.
Sin embargo, la etapa formativa también ha aparecido como un foco de tensión. El 27,5 % ha señalado que los problemas relacionados con los estudios se cuentan entre las situaciones que más frustración les generan. Esta dualidad muestra que los estudios se perciben como la principal vía para mejorar el futuro, pero también como una fuente relevante de presión y ansiedad.
En el ámbito del ocio, el informe ha constatado que las actividades juveniles se han orientado cada vez más hacia espacios digitales y domésticos. Ver películas y series en línea, usar redes sociales, navegar por internet o ver la televisión se han consolidado como prácticas habituales.
Estas actividades conviven con hábitos como salir a comer o cenar y compartir tiempo con amistades. En cambio, han perdido peso las prácticas asociadas al consumo de alcohol y a la asistencia a bares y discotecas, según las conclusiones del estudio.
Entre los usos de internet más extendidos, el 70,2 % ha mencionado chatear como actividad frecuente. Además, el 63 % ha señalado escuchar música, radio o pódcast y ver películas, mientras que el 61,1 % ha indicado que utiliza redes sociales. La lectura forma parte de los hábitos cotidianos del 55 % de los jóvenes valencianos.
Desafección democrática y auge de posiciones autoritarias
El informe de la Fundación SM ha detectado una notable insatisfacción con el funcionamiento del sistema político. El 64 % de la juventud valenciana ha declarado estar poco o nada satisfecha con la democracia.
En este contexto de desafección, han ganado terreno posiciones más autoritarias. El 52,9 % se ha mostrado bastante o totalmente de acuerdo con la idea de que a veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen algunas libertades. Además, el 51 % ha considerado que un régimen autoritario puede permitir una convivencia más pacífica.
Pese a este malestar con las instituciones, una parte importante de la juventud ha participado en acciones colectivas. El 43,3 % ha secundado alguna huelga, el 38,5 % ha firmado una petición y el 34,6 % ha asistido a una manifestación. Estos datos reflejan que, aunque exista desconfianza hacia la democracia, una parte de los jóvenes sigue implicándose en movilizaciones sociales.
El informe también ha analizado las percepciones sobre la inmigración. El 77,4 % de los jóvenes valencianos ha considerado que las personas inmigrantes deben adaptarse a las costumbres y a la cultura españolas. Al mismo tiempo, el 64,3 % ha defendido que se respeten sus costumbres siempre que no contradigan la Constitución.
El 68,7 % ha manifestado que empieza a haber demasiados inmigrantes en España y el 64,4 % ha considerado que su presencia ha hecho crecer la delincuencia. Estas opiniones apuntan a la existencia de recelos significativos hacia la inmigración.
Sin embargo, el informe también ha recogido posturas que reconocen el papel de la población extranjera. El 54,2 % ha afirmado que España necesita a la población inmigrante para mantener su nivel de vida y el 69,3 % ha defendido que se debe atender y acoger a los menores no acompañados.
Al mismo tiempo, el 50,4 % ha considerado que las personas inmigrantes quitan el trabajo a la población española. Este conjunto de datos muestra una visión ambivalente, en la que se combinan el reconocimiento de la necesidad de la inmigración con el temor a sus efectos en el empleo y la convivencia.

