AEMET se desconecta parcialmente de la red europea de radares justo antes del otoño, en plena temporada de DANAs

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Un correo del soporte técnico del programa europeo OPERA-EUMETNET confirma que España ha optado por dejar de enviar datos de radar al sistema Open Radar Data, mientras AEMET insiste en que solo se trata de un mantenimiento temporal de la red.

Mientras el otoño llama a la puerta —la estación más peligrosa del año en materia de fenómenos meteorológicos adversos en el arco mediterráneo—, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) se ha visto obligada a salir a la palestra para desmentir que haya abandonado el sistema europeo de intercambio de datos de radar, el Open Radar Data (ORD), integrado en el programa OPERA de EUMETNET. Sin embargo, un documento en poder de esta redacción siembra serias dudas sobre esa versión oficial.

«Opted out»: la palabra que AEMET no ha explicado

Se trata de un correo remitido por el soporte técnico de OPERA, gestionado desde GeoSphere Austria, en respuesta a un usuario que reclamaba el motivo por el que habían dejado de recibir datos de radares españoles. La respuesta, firmada por un técnico del organismo austriaco, no deja lugar a la ambigüedad: «the Spanish meteorological service has opted out of data delivery to the ORD S3 bucket».

«Opted out» no es un término que en el argot técnico internacional se use para describir una interrupción sobrevenida por obras o mantenimiento: describe una decisión, una baja voluntaria. Además, ese matiz es precisamente el que AEMET ha evitado abordar en su comunicado oficial, publicado la noche del 31 de agosto a través de su cuenta de X. En dicho comunicado se limita a hablar de una «renovación, modernización y ampliación integral» de la red de radares, financiada con fondos del PRTR y con horizonte de finalización en el primer trimestre de 2027.

No es un caso aislado en redes

La polémica no ha surgido de una única cuenta ni de un bulo puntual. Por el contrario, varias publicaciones de perfiles divulgativos y aficionados a la meteorología —especializados en el seguimiento de fenómenos convectivos y tormentas en la Comunidad Valenciana y otras zonas de España— llevan días denunciando el apagón de productos clave. Los escaneos volumétricos (necesarios para analizar la estructura vertical de las tormentas) y los datos de viento Doppler, imprescindibles para detectar rotación en supercélulas y anticipar fenómenos severos, también han sido afectados.

La propia AEMET, en su respuesta, ha reconocido implícitamente el problema al admitir que «algunos productos pueden dejar de estar disponibles temporalmente» mientras dura la transición tecnológica.

La otra cara de la «modernización»: autoprotección ciudadana en juego

Más allá del debate técnico entre instituciones, lo que está en juego tiene un impacto muy directo sobre la calle. Los datos en bruto de radar meteorológico —los que hasta ahora se compartían vía OPERA— no solo alimentan estudios científicos. Además, son la materia prima con la que decenas de proyectos ciudadanos, páginas de aficionados y colectivos de vigilancia meteorológica construyen sus propios mapas y alertas tempranas. Estos, a su vez, complementan —y en ocasiones anticipan— los avisos oficiales.

Esa red informal de autoprotección ciudadana demostró su valor durante la trágica DANA que asoló la provincia de Valencia en octubre de 2024. Durante ese evento, cuentas divulgativas, grupos de voluntariado digital y aficionados a la meteorología se convirtieron para muchos vecinos en una fuente de información casi tan seguida como los canales oficiales de Protección Civil. Así, ayudaron a difundir avisos y a interpretar la evolución de la tormenta en tiempo real. Ahora, a las puertas de una nueva temporada de danas y borrascas, esa misma comunidad se queda sin acceso a los datos brutos de radar. Esto no es un detalle menor. Para muchos de sus impulsores, es un paso atrás justo cuando más se necesita robustecer —no debilitar— todos los canales de vigilancia posibles.

AEMET promete una API propia… para 2027

La agencia estatal ha anunciado que, una vez concluida la renovación de la red, ofrecerá «de forma libre» nuevos productos a través de una API propia. El problema es el calendario: ese horizonte se sitúa en el primer trimestre de 2027. Por lo tanto, esto deja un vacío de al menos dos otoños e inviernos —las estaciones de mayor riesgo de fenómenos adversos en España— sin la cobertura de datos en abierto que hasta ahora garantizaba la pertenencia plena al sistema europeo.

Ni AEMET ni el Ministerio para la Transición Ecológica han respondido, de momento, a la pregunta que de verdad importa: ¿por qué el soporte técnico de OPERA-EUMETNET habla de una baja voluntaria mientras Madrid insiste en que no ha cambiado nada?