Catalá recibe la tradicional mocadorà de los gremios de panaderos, pasteleros y confiteros de València

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La alcaldesa destaca el peso económico del sector, su solidaridad tras la dana y la labor de los artesanos para transmitir la tradición de Sant Donís a las nuevas generaciones

La alcaldesa de València, María José Catalá, ha recibido este martes las tradicionales mocadoràs del Gremio de Panaderos y Pasteleros de València y del Gremio de Mestres Sucrers de València, con motivo de la celebración de Sant Donís y el 9 d’Octubre.

Representantes de ambas entidades han visitado el Ayuntamiento de València para mantener esta tradición, estrechamente vinculada a la festividad de los valencianos. Catalá ha definido la mocadorà como «símbolo de una celebración que une gastronomía e identidad valenciana».

La alcaldesa ha agradecido la contribución del Gremio de Panaderos y Pasteleros al desarrollo económico y social de la ciudad. En este sentido, ha destacado que las empresas afiliadas al colectivo dan empleo a cerca de 4.500 personas.

Catalá también ha reconocido su «solidaridad con hornos y panaderías afectadas por la dana» y su «compromiso para transmitir esta tradición a las nuevas generaciones». Entre las iniciativas desarrolladas figuran los talleres de elaboración de figuras de mazapán dirigidos a niños y niñas.

La recepción se enmarca en los actos vinculados al 9 d’Octubre y las tradiciones valencianas, una celebración en la que la mocadorà ocupa un lugar destacado por su vinculación con Sant Donís y con la repostería artesanal valenciana.

Por su parte, una representación del Gremio de Mestres Sucrers de València también ha entregado a Catalá una mocadorà como muestra de la tradición confitera valenciana y del trabajo artesanal que desarrolla el colectivo.

La alcaldesa ha destacado especialmente la transmisión de estos conocimientos a las nuevas generaciones a través de la Escuela Superior de Pastelería. Asimismo, ha puesto en valor las iniciativas de un gremio que ha definido como «el más antiguo de Europa».

Catalá también ha reconocido su papel como «impulsor de un certamen histórico que pone en valor la excelencia, creatividad y la artesanía de las pastelerías valencianas». Según ha señalado, se trata del concurso más antiguo de estas características que se celebra en la Comunitat Valenciana.

En el certamen únicamente pueden participar pastelerías que cuentan con el sello de calidad avalado por el Centro de Artesanía de la Comunitat Valenciana, un distintivo que acredita el carácter artesanal de estos establecimientos.