Cientos de personas se manifiestan este sábado en el centro de València bajo el lema principal Acabemos con el negocio de la vivienda para denunciar la especulación inmobiliaria, la pérdida de identidad de los barrios y lo que definen como codicia rentista, y para exigir a las administraciones medidas urgentes que garanticen el acceso a una vivienda digna.
La marcha la convocan Entrebarris, el Sindicat d’Habitatge de València, el Sindicat de Llogateres de València y la PAH València. A estas organizaciones se suman otras entidades sociales, entre ellas la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, lo que refuerza el carácter amplio y vecinal de la protesta y evidencia que el malestar por el precio de la vivienda trasciende a diferentes barrios y colectivos.
Recorrido y consignas
El recorrido atraviesa varias de las principales calles del centro histórico, desde la plaza San Agustín hasta las Torres de Serranos. La manifestación pasa por la avenida del Oeste, la calle Caballeros y la plaza de Manises, donde se encuentra el Palau de la Generalitat, de manera que las consignas llegan de forma directa a la sede del Gobierno valenciano.
La cabecera luce el lema Acabemos con el negocio de la vivienda, acompañado de otros mensajes como ningún gobierno lo hará por nosotros. La protesta combina un tono festivo con un fuerte componente reivindicativo, con música, pancartas y consignas que se repiten a lo largo del itinerario para visibilizar la emergencia habitacional que denuncian los colectivos.
Acción simbólica previa
Antes del inicio oficial de la marcha, una de las columnas de participantes procedente del barrio de Ruzafa se incorpora con una acción simbólica. Este grupo despliega una gran pancarta con el mensaje frente a la especulación en la fachada del edificio situado en el número 42 de la calle Cuba, un inmueble que se convierte en ejemplo visible de las tensiones sobre el uso de la vivienda en la zona.
Los convocantes insisten en que la ciudadanía tiene derecho a acceder a una vivienda digna y en que los jóvenes deben poder emanciparse sin tener que abandonar sus barrios. Denuncian que muchas familias son expulsadas de sus entornos y que los barrios pierden su identidad y su tejido social, una situación que, a su juicio, agrava la desigualdad y rompe las redes de apoyo comunitario.
Demandas a las administraciones
Reclaman por ello a los gobernantes que actúen de forma inmediata ante lo que consideran una emergencia social vinculada a la vivienda. Señalan además el modelo turístico descontrolado como uno de los factores que presionan al alza los precios del alquiler y transforman pisos residenciales en alojamientos de uso turístico.
Los colectivos convocantes defienden que las viviendas que hoy se destinan a uso turístico deben volver a su función social y regresar de inmediato al mercado del alquiler residencial habitual. Plantean que, si estos inmuebles se destinan de nuevo a residencia permanente, aumentará la oferta de vivienda en alquiler y se podrá contener el precio en los barrios más tensionados.
Ley de la Vivienda y protección frente a los desahucios
Además, exigen la plena aplicación de la Ley de la Vivienda y reclaman poner fin a los desahucios de familias vulnerables sin alternativa habitacional. Consideran imprescindible que las administraciones habiliten mecanismos efectivos para evitar que quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad pierdan su casa sin tener una solución adecuada.
En este contexto, piden también dotar de recursos reales a la Oficina Municipal por la Vivienda del Ayuntamiento de València, para que sea un verdadero escudo protector y un servicio de asistencia útil para las personas afectadas. Subrayan que, sin personal suficiente, presupuesto y capacidad de intervención, este tipo de oficinas no pueden responder a la magnitud del problema que relatan los vecinos.
Debate ciudadano y seguimiento de la información
El debate sobre la vivienda y el impacto del turismo en los barrios se ha convertido en una cuestión central para buena parte de la ciudadanía. Iniciativas ciudadanas como las de Entrebarris y la PAH València buscan presionar a las instituciones para que prioricen el derecho a la vivienda en sus políticas públicas, en línea con las demandas que ya se han planteado en otras movilizaciones celebradas en la ciudad.



