La Guardia Civil ha desmantelado en la Comunitat Valenciana dos clínicas estéticas clandestinas, una en Burjassot y otra en Pilar de la Horadada, en el marco de una operación contra una red dedicada al tráfico internacional de medicamentos y productos sanitarios, especialmente bótox y ácido hialurónico.
La actuación se enmarca en la llamada Operación Zlata, que ha permitido desarticular tres clínicas clandestinas en total —también una en la provincia de Tarragona— y un centro de almacenamiento ilegal de medicamentos situado igualmente en Pilar de la Horadada. En el operativo ha sido detenida una persona y otras tres han quedado investigadas.
Tratamientos estéticos sin control sanitario
La investigación se inició en agosto de 2025, cuando se detectó una estructura organizada que ofrecía tratamientos estéticos a través de redes sociales y otros canales digitales, presuntamente sin cualificación profesional ni autorización sanitaria.
Según la investigación, los principales responsables operaban desde la provincia de Alicante, donde adquirían de forma ilegal grandes cantidades de medicamentos. Después, esos productos eran distribuidos a clínicas clandestinas repartidas por el territorio nacional e incluso enviados a Lituania y Reino Unido.
Además, parte de los implicados realizaba tratamientos estéticos invasivos empleando medicamentos cuya adquisición, conservación y aplicación requieren control médico y autorización administrativa, lo que habría generado un riesgo directo para la salud de los usuarios.
Registros en Burjassot y Pilar de la Horadada
La explotación de la operación se desarrolló los días 8 y 9 de abril, con registros en Reus, Burjassot y Pilar de la Horadada. En esos inmuebles, todos ellos domicilios particulares, los agentes localizaron las clínicas clandestinas y el punto de almacenamiento ilegal de fármacos.
Durante la intervención, la Guardia Civil se incautó de 1.248 viales de toxina botulínica, 382 jeringuillas precargadas de ácido hialurónico, 269 viales de hialuronidasa, 51 envases de lidocaína, 679 envases de productos sanitarios diversos y más de 1.000 agujas y jeringuillas, además de equipos informáticos, documentación y material para empaquetado y distribución.










Riesgo para la salud pública
Los investigados están acusados de presuntos delitos contra la salud pública e intrusismo profesional. La operación ha contado con la participación de unidades de la Guardia Civil de Valencia, Alicante y Tarragona, además de la colaboración de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
Las pesquisas apuntan a una actividad ilícita que, según sostienen los investigadores, entraña graves riesgos para la salud, ya que el uso irregular de sustancias como la toxina botulínica o el ácido hialurónico fuera de centros autorizados puede provocar infecciones, reacciones adversas graves o secuelas permanentes.




