Catalá apela a la concordia ante la convivencia entre el 9 d’Octubre y la acampada por la vivienda

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La alcaldesa de València, María José Catalá, ha destacado que la convivencia respetuosa entre las celebraciones del 9 d’Octubre y la acampada por la vivienda refleja el carácter del pueblo valenciano y ha llamado a rebajar la tensión social.

La alcaldesa de València, María José Catalá, ha defendido que la convivencia respetuosa entre las celebraciones del 9 d’Octubre y la acampada por la vivienda en la plaza del Ayuntamiento refleja el carácter del pueblo valenciano y la voluntad de concordia de la ciudad.

Antes del inicio de la procesión cívica del 9 d’Octubre, Catalá ha explicado que estos días han sido, en sus palabras, días ‘complejos y exigentes’, en los que han convivido ‘con total respeto’ diferentes sensibilidades, manifestaciones y reivindicaciones en el mismo espacio urbano. La regidora ha subrayado que esa coexistencia pacífica resume, a su juicio, la forma de ser de la ciudadanía valenciana.

La responsable municipal ha señalado que su deseo es que todas las personas ‘se sientan cómodas’ con las celebraciones institucionales y populares de este 9 d’Octubre. Ha insistido en que la prioridad del Ayuntamiento ha sido favorecer la concordia para que la jornada se desarrolle en un clima de paz social y sin incidentes.

Renuncia a la mascletà por la acampada

Catalá ha recordado que este año coincide el 9 d’Octubre con el 750 aniversario de la muerte del rey Jaume I, efeméride por la que ha vuelto a salir su espada en la procesión cívica. Sin embargo, ha admitido que no se ha podido mantener toda la programación habitual y ha puesto como ejemplo la suspensión de la mascletà en la plaza del Ayuntamiento.

Según ha explicado, la llegada de la procesión no se ha podido celebrar con pólvora porque el lugar tradicional del disparo permanece ocupado por la acampada por la vivienda. La alcaldesa ha descrito esta decisión como ‘una renuncia en aras de que todas las distintas sensibilidades de la plaza pudieran convivir en este espacio’, en referencia directa a las personas concentradas.

Pese a estos ajustes, Catalá ha remarcado que el consistorio ha podido organizar la procesión del 9 d’Octubre ‘con todos los honores’. Ha precisado que no se ha desviado el recorrido previsto y que la Senyera ha podido entrar al Ayuntamiento como es tradición, algo que considera especialmente significativo en un año con carga simbólica por la figura de Jaume I.

La alcaldesa ha asegurado que estas decisiones se han tomado ‘en diálogo con las personas que están aquí concentradas y acampadas’. Ha resaltado que este intercambio ha permitido mantener tanto el derecho de protesta de quienes reclaman soluciones en materia de vivienda como el desarrollo de los actos institucionales del Día de la Comunitat Valenciana.

Llamamiento a rebajar la tensión en la calle

En su intervención ante los medios, Catalá ha querido aprovechar la festividad para lanzar un mensaje explícito contra la polarización política y social. La alcaldesa ha concluido su comparecencia reiterando un mensaje de ‘concordia, concordia, concordia y concordia’ porque, ha indicado, ‘ya está demasiado polarizada nuestra sociedad, ya demasiada tensión existe en la calle‘.

Para la responsable municipal, ese contexto hace necesario evitar sumar ‘más tensión a la calle’ y apostar por gestos que rebajen el clima de enfrentamiento. Ha defendido que gestionar la convivencia en un espacio tan simbólico como la plaza del Ayuntamiento durante el 9 d’Octubre es un ejemplo de esa voluntad de acuerdo.

Catalá ha remarcado que, en su opinión, ‘la gente necesita tranquilidad, necesita solución a sus problemas, necesita vivir en paz y necesitamos concordia y respeto’. Con estas palabras, ha vinculado la gestión de la jornada festiva con las demandas de quienes mantienen la acampada por la vivienda, a quienes ha situado también dentro de ese llamamiento general a la calma y al entendimiento.

La alcaldesa ha insistido en que el esfuerzo por compatibilizar los actos del 9 d’Octubre con la presencia de la acampada debe entenderse como una muestra de respeto institucional hacia todas las sensibilidades presentes en la plaza. A su juicio, esa imagen de convivencia durante la principal fiesta de la Comunitat Valenciana proyecta hacia el conjunto de la sociedad una idea de diálogo, tolerancia y búsqueda de soluciones compartidas.