El desahucio del físico e investigador de la Universitat de València (UV) Daniel González, que reside desde 2009 en una vivienda de alquiler en Burjassot (Valencia), ha quedado suspendido durante diez días este lunes tras la intervención de la comisión judicial y la movilización de colectivos por la vivienda.
La paralización se ha comunicado cuando ya había comenzado la concentración de apoyo ante el edificio, en la que se han reunido asociaciones y vecinos convocados por el Sindicat d’Habitatge. Estas entidades habían organizado en los últimos días acampadas y acciones de protesta para tratar de frenar el lanzamiento.
Eva García, miembro del Sindicat de Llogateres, que se ha sumado a la protesta, ha explicado que la comisión judicial ha informado directamente a Daniel González del aplazamiento del desahucio. Según ha relatado, el investigador se encontraba ‘muy nervioso’ y ‘desbordado’ ante la posibilidad de perder su vivienda.
Presión social y compromiso de seguir frenando desahucios
García ha atribuido la decisión de la comisión judicial a la ‘presión social’ ejercida durante estos días por las acampadas y concentraciones en defensa del derecho a la vivienda. Ha subrayado que desde su colectivo van a seguir ‘parando desahucios’ como el de Daniel y trabajando para lograr ‘alternativas habitacionales’ y viviendas dignas para las personas afectadas.
Este aplazamiento de diez días supone un respiro temporal para el investigador, pero no resuelve de fondo el conflicto sobre su contrato de alquiler. En este plazo, los colectivos sociales y el propio afectado esperan poder avanzar en la búsqueda de una solución que evite un nuevo intento de desalojo.
‘Hay esperanza’, ha afirmado Daniel González ante los medios de comunicación tras conocer la decisión judicial. Ha asegurado que, para él, el apoyo recibido ya ha tenido un gran impacto emocional, al sentirse acompañado en una situación que ha descrito como muy angustiosa.
El investigador ha agradecido de forma expresa la movilización social en torno a su caso y ha señalado que ‘protestar y dejar constancia de que esto no es justo ya para mí es muy importante’. A su juicio, las protestas han servido para visibilizar que detrás de cada desahucio hay historias personales y trayectorias laborales consolidadas.
Contrato de alquiler legal y conflicto con fondos de inversión
Daniel ha recordado que ‘ya se celebró un juicio en el que se reconoció que tenía un contrato de alquiler legal, con opción de compra y en el que se especifica la modificación de las rentas y ahora, muchos años después, vuelven a juzgar algo que ya ha sido juzgado’. ‘Es inaudito, además de injusto’, ha aseverado.
Según ha explicado, la raíz del conflicto se encuentra en la interpretación de ese contrato y en las subidas de renta que se le han planteado posteriormente. Considera que estas condiciones son incompatibles con lo pactado en su día y que, pese a tener un contrato reconocido judicialmente, se está tratando de revisarlo años después.
El físico ha pedido ‘seguir luchando‘ y ‘protestando’ ante situaciones como la suya. Ha expresado su deseo de que ‘nadie que tenga un contrato legal de alquiler, con opción a compra, tenga que soportar como unos fondos buitres le acaban echando de su casa’. Con estas palabras ha apuntado directamente a la actuación de fondos de inversión en el mercado de vivienda.
Desde el Sindicat de Llogateres han lamentado que a las personas afectadas por procesos de desahucio se las califique de ‘okupas’ o ‘perroflautas’. ‘Daniel es investigador de la UV y del CSIC, tiene un sueldo, un trabajo, capacidad económica, pero no capacidad para hacer frente a subidas abusivas como las que le están planteando’, ha añadido Eva García.
Las entidades de vivienda presentes en Burjassot han advertido de que casos como el de Daniel González reflejan una problemática más amplia de accesibilidad a la vivienda en alquiler. Por ello, han anunciado que mantendrán la organización y el seguimiento del caso durante los próximos diez días, con el objetivo de evitar que el desahucio vuelva a fijarse sin una alternativa habitacional adecuada.



