Detenida por estafar 7.000 euros a una empresa valenciana con una factura falsa

Ejemplo de shortcode con estilo
La arrestada habría recibido el dinero en una cuenta bancaria y lo habría enviado después a cuentas en el extranjero

La Guardia Civil ha detenido a una mujer por su presunta participación en una estafa de 7.000 euros a una empresa con sede en Valencia mediante la manipulación de una factura de un proveedor.

Según ha informado la Guardia Civil, los autores del fraude suplantaron a un proveedor habitual de la empresa a través del correo electrónico. Para ello, utilizaron una dirección muy parecida a la legítima y enviaron una factura aparentemente real, pero con un número de cuenta distinto al verdadero.

La empresa recibió esa factura en noviembre de 2025 por unos servicios ya prestados. Al día siguiente, ordenó el pago pendiente a la cuenta bancaria que aparecía en el documento. Sin embargo, días después el proveedor real advirtió de que no había recibido el dinero.

Al revisar la documentación, la empresa comprobó que existían dos facturas prácticamente idénticas. La única diferencia estaba en el número de cuenta: una correspondía al proveedor legítimo y la otra había sido manipulada para desviar el pago.

Tras detectar la estafa, la empresa reclamó la devolución del dinero, pero la persona titular de la cuenta receptora se negó a reintegrar los fondos. Por este motivo, la mercantil presentó la correspondiente denuncia.

La investigación de la CiberComandancia de la Guardia Civil permitió identificar a la titular de la cuenta en la que se recibió el dinero. Los agentes solicitaron además el bloqueo de esa cuenta, aunque la entidad bancaria confirmó que apenas quedaba saldo, ya que los fondos habían sido retirados casi de inmediato.

Los movimientos bancarios revelaron que la cuenta había recibido dos transferencias por cerca de 12.000 euros, procedentes de dos empresas distintas. Después, ese dinero se movió rápidamente mediante seis transferencias por el mismo importe total.

Según la Guardia Civil, los fondos acabaron enviados a dos cuentas en Rumanía a nombre de ciudadanos de esa nacionalidad. Por ello, los investigadores atribuyen a la detenida su presunta participación en delitos de estafa, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.

Los agentes también analizaron la conexión utilizada para ordenar las transferencias fraudulentas. La dirección IP no correspondía a una conexión doméstica, sino a una infraestructura de servicios en la nube, un sistema que puede utilizarse para ocultar la ubicación real de los autores.

La detenida, que reside en una pequeña localidad de A Coruña, se acogió a su derecho a no declarar y fue puesta a disposición de la autoridad judicial competente en Ribeira.