El Real Madrid selló su billete para la final de la Euroliga al imponerse con autoridad al Valencia Basket por 90-105 en la segunda semifinal disputada en Atenas. El duelo, que enfrentaba a un clásico de la competición con un debutante en la fase decisiva, se decantó del lado blanco gracias a su acierto desde el perímetro y a su superioridad en el rebote, dos factores que el conjunto valenciano no logró contrarrestar pese a su esfuerzo.
Con esta victoria, el Real Madrid se ganó el derecho a disputar el título frente al Olympiacos, anfitrión de la Final Four. El equipo blanco aspirará el domingo a levantar su undécima corona en la máxima competición continental, consolidando así su dominio histórico en Europa. Enfrente tendrá a un Olympiacos que busca su cuarto entorchado tras los logrados en 1997, 2012 y 2013, lo que añade un plus de rivalidad a un choque entre dos de las grandes potencias del baloncesto europeo.
Primer tiempo de récord anotador
Más allá del resultado final, la semifinal entre Valencia y Real Madrid dejó un registro estadístico de enorme impacto. Al descanso, el conjunto madridista se retiró a vestuarios por delante en el marcador, 56-62, en un primer tiempo marcado por el ritmo alto, los ataques fluidos y la escasa capacidad de ambos equipos para frenar el talento ofensivo rival. Ese parcial supuso un total de 118 puntos combinados, la mayor anotación registrada en una mitad de un partido de la Final Four en lo que va de siglo.
El Real Madrid se quedó a solo un punto de firmar también el récord de anotación individual en una mitad en este formato, muestra de su voracidad ofensiva y de la facilidad con la que encontró canastas. El Valencia, a pesar de encajar muchos puntos, logró mantenerse cerca gracias a su producción en ataque, pero esa exigencia constante terminó pasando factura ante un rival con mayor experiencia y fondo de armario.
En la segunda parte, el guion se mantuvo favorable al equipo blanco, que supo administrar su renta apoyándose en su dominio del rebote y en el control del ritmo del partido. Cada captura bajo los aros permitió al Real Madrid sumar segundas opciones y limitar las posibilidades del conjunto taronja de correr y sorprender, lo que fue abriendo una brecha definitiva en el marcador.
Para el Valencia Basket, debutante en una Final Four, la derrota llega después de una participación que confirma su crecimiento competitivo en Europa. Aunque no pudo sostener el nivel ante un Real Madrid más sólido y acostumbrado a estas citas, el conjunto valenciano mostró capacidad para competir de tú a tú en un escenario de máxima exigencia, especialmente en esa primera mitad histórica en anotación.
El desenlace deja servida una final de alto voltaje entre el Real Madrid, vigente aspirante a un nuevo título, y un Olympiacos dispuesto a aprovechar el apoyo de su afición. El choque por la Euroliga enfrentará la ambición blanca por seguir ampliando su palmarés con la oportunidad del conjunto griego de recuperar el trono continental y sumar su cuarta corona.



