Dos hermanas de Gaza llegan a la UPV para continuar sus estudios tras meses de gestiones diplomáticas

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Nariman y Roba Irheem prepararán el acceso a la universidad en València después de salir de Gaza con apoyo de la institución académica

La Universitat Politècnica de València ha recibido a las hermanas palestinas Nariman Salem Irheem, de 20 años, y Roba Irheem, de 19, tras su salida de Gaza después de meses de gestiones burocráticas y diplomáticas. Ambas han llegado a València con el objetivo de continuar sus estudios universitarios en la politécnica valenciana.

Nariman ha agradecido el apoyo recibido y ha afirmado que la llegada a la UPV supone para ellas una oportunidad para recuperar su proyecto académico y vital. «No sólo nos permitís salir de Gaza, nos dais un futuro, nos dais dignidad, nos dais la esperanza de continuar con nuestras vidas, y os prometemos que os haremos sentir orgullosos de nosotras. Muchísimas gracias de corazón a toda la UPV», ha señalado.

La joven ha explicado que su presencia en València quiere ser también un mensaje de esperanza para otros estudiantes de Gaza. «Todo el mundo nos decía que era imposible, que jamás conseguiríamos salir, pero lo hemos logrado. Estamos aquí y nuestra mera presencia es un mensaje de esperanza para todos los gazatíes. Se puede conseguir», ha destacado.

El rector de la UPV, José Esteban Capilla, ha señalado que el proceso comenzó en verano de 2024, después de que el Consejo de Gobierno aprobara una resolución de apoyo a Palestina. En ese contexto, Nariman contactó con la universidad para solicitar su admisión por causas humanitarias.

Meses de gestiones hasta llegar a València

La operación ha requerido meses de trabajo diplomático, burocrático y emocional. Capilla ha explicado que se trataba de una gestión compleja porque implicaba obtener permisos de todos los gobiernos necesarios, incluido el de Israel, que ha calificado de «imprescindible» para hacer posible la salida.

El rector ha agradecido también la mediación de tres ministerios del Gobierno de España, los consulados españoles de Jerusalén y Ammán y la embajada de Israel en España. Según ha indicado, su papel ha sido clave para culminar el traslado de las dos estudiantes.

Nariman y Roba iniciaron su viaje la madrugada del lunes. Cruzaron el paso fronterizo de Kerem Shalom, atravesaron Cisjordania hasta llegar a Ammán, volaron después a Madrid y finalmente se desplazaron por carretera hasta València.

Nariman ha relatado que vivió el trayecto con incertidumbre hasta el último momento. «Es el mejor día de mi vida», afirmó al llegar al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, pese a haber dormido apenas cuatro horas desde la noche del domingo.

Dos estudiantes con expediente brillante

Las dos hermanas prepararán ahora la prueba de acceso a la universidad a través de la UNED, que ha colaborado con la adaptación del calendario. La intención de ambas es incorporarse en septiembre como estudiantes invitadas en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática mientras completan el acceso oficial.

Nariman se graduó en Tawjihi en 2023 con una nota media de 9,91. Además, pese a los bombardeos y desplazamientos, completó un curso académico de Ingeniería de Ciberseguridad en inglés en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Gaza. Roba sigue el mismo camino académico con excelentes calificaciones.

La estudiante ha descrito la situación educativa en Gaza como inviable. «Ahora mismo, estudiar en Gaza es imposible. Todas las universidades están completamente destruidas, e internet funciona mal. Es difícil hasta enviar un mensaje. Apenas hay electricidad en los edificios públicos, como los hospitales, y es un riesgo ir allí, por los ataques, los bombardeos… A día de hoy, las posibilidades son cero», ha afirmado.

Nariman también ha querido defender la capacidad y la dignidad del alumnado gazatí. «No somos terroristas, somos personas normales, inteligentes, capaces de estudiar ingenierías o cualquier otro tipo de carrera, y nos merecemos sonreír y vivir como todos los demás», ha señalado.

En Gaza queda su familia, de la que se han despedido entre lágrimas. Las dos hermanas han pisado ya por primera vez la escuela en la que esperan continuar su formación académica y construir una nueva etapa en paz.