El incendio de Bejís emitió más CO₂ que València en un año y agrava el impacto climático

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Un estudio de la UPV estima que el incendio de Bejís en 2022 liberó 626.000 toneladas de CO₂, más que las emisiones anuales de la ciudad de València, y propone una nueva metodología para medir el impacto climático de los grandes fuegos mediterráneos.

El incendio forestal de Bejís (Castellón) de 2022, que ha arrasado 18.538 hectáreas, ha generado un impacto climático equivalente a 626.000 toneladas de dióxido de carbono (CO₂), más que todas las emisiones producidas por la ciudad de València en un año y cercano al 0,22 % de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de España.

Esta estimación forma parte de un estudio de investigadores del Instituto de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (ITACA) de la Universitat Politècnica de València (UPV), en colaboración con el Natural Resources Institute Finland (Luke). El equipo ha desarrollado una metodología que permite calcular con más precisión las emisiones derivadas de los grandes incendios forestales mediterráneos.

El trabajo se ha publicado en la revista científica ‘Fire’ y lo han firmado Helena van den Berg Sesma, Edgar Lorenzo-Sáez, Victoria Lerma-Arce y José Vicente Oliver-Villanueva, de ITACA-UPV, junto con Mauricio Acuna, del Natural Resources Institute Finland. Según ha informado la UPV, el estudio se ha centrado en cuantificar la huella climática concreta del fuego de Bejís a partir de datos detallados del terreno.

‘Los resultados ponen de manifiesto que los incendios no solo generan pérdidas económicas, ambientales, sociales y emocionales, sino que también tienen un importante impacto climático‘, señala Helena van den Berg Sesma.

Impacto de los gases de efecto invernadero

Los investigadores recuerdan que, cuando arde un bosque, parte del carbono que la vegetación ha almacenado durante años se libera de golpe a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, la desaparición de masa forestal reduce temporalmente la capacidad del ecosistema para absorber CO₂ mediante la fotosíntesis.

‘El calentamiento global derivado del cambio climático favorece condiciones de mayor riesgo de incendio, mientras que los grandes fuegos pueden añadir gases de efecto invernadero a la atmósfera y reducir temporalmente la capacidad de absorción de carbono de los ecosistemas’, explica Edgar Lorenzo-Sáez, investigador de ITACA-UPV.

Por este motivo, los autores han subrayado que los grandes incendios deben afrontarse no solo desde la extinción, sino también desde la prevención, la adaptación al cambio climático y una gestión forestal sostenible. Esta gestión implicaría actuar de forma anticipada sobre el paisaje y los combustibles forestales para reducir la intensidad potencial de los fuegos.

Una metodología adaptada al paisaje mediterráneo

Una de las principales aportaciones del estudio es que tiene en cuenta la diversidad del paisaje mediterráneo, donde conviven distintos tipos de vegetación en espacios reducidos. La metodología combina imágenes del satélite Sentinel-2 con información previa sobre la biomasa existente, el tipo de vegetación y la intensidad con la que ha ardido cada zona.

‘A diferencia de modelos que asignan un único tipo de vegetación a cada superficie, el nuevo enfoque identifica la coexistencia de distintos tipos de cubierta vegetal dentro de una misma zona’, explica José Vicente Oliver-Villanueva, investigador de ITACA-UPV.

Gracias a estos datos, los investigadores han podido representar de forma más realista paisajes donde coinciden coníferas, matorral, vegetación herbácea y frondosas. El análisis ha mostrado que las áreas con presencia de coníferas, especialmente cuando coexistían con matorral y vegetación herbácea, han realizado las mayores aportaciones de emisiones.

El estudio demuestra así que no basta con conocer cuántas hectáreas se han quemado para calcular la huella climática de un incendio. También resulta necesario saber qué vegetación había en cada zona, cuánta biomasa contenía y con qué intensidad ha ardido.

‘Los resultados del incendio de Bejís muestran que, en términos globales, las mayores emisiones se han concentrado en las zonas afectadas con mayor gravedad. Las áreas con afectación alta y moderada-alta han concentrado conjuntamente más del 81 % de las emisiones estimadas’, sostiene Victoria Lerma-Arce.

Herramienta para la gestión forestal preventiva

Los autores consideran que esta información puede resultar especialmente útil para la gestión forestal preventiva. La metodología permite localizar las zonas y tipos de vegetación que podrían generar mayores emisiones en caso de producirse un gran incendio en el futuro.

‘Incorporar estos datos a la planificación forestal puede ayudar a priorizar actuaciones sobre la vegetación y los combustibles forestales, favorecer paisajes más resilientes y reducir tanto el riesgo de incendios de alta intensidad como su potencial impacto climático’, destacan los investigadores.

Además, subrayan que la metodología desarrollada puede contribuir a mejorar los inventarios regionales y nacionales de gases de efecto invernadero. También podría aplicarse a otros grandes incendios mediterráneos, siempre que se disponga de información adecuada sobre vegetación y biomasa previa al fuego.