El municipio de Tuéjar ha pasado la última noche en vela por un incendio forestal que se ha declarado este martes, sigue activo y ha quemado unas 1.000 hectáreas en la reserva de la biosfera del Alto Turia, aunque las llamas están perimetradas y sin riesgo actual para la población, según ha explicado su alcalde, Carlos Tarazón.
El fuego afecta a una extensa masa de pino carrasco en un entorno de alto valor ambiental. El incendio se ha originado en una zona agreste, con fuerte pendiente y abundante vegetación seca tras un verano sin apenas lluvias. Estas condiciones han favorecido la rápida propagación de las llamas y han complicado los trabajos de extinción.
Tarazón ha relatado que los vecinos han pasado la noche pendientes de la evolución del incendio. Muchos han seguido la información desde primera hora y han estado atentos a las indicaciones de los servicios de emergencia. El alcalde ha descrito el impacto visual del fuego con una frase que resume el daño sufrido: ‘Ayer te asomabas a la ventana y estaba verde, hoy está negro’.
Impacto en la reserva del Alto Turia
El incendio ha afectado a una parte de la reserva de la biosfera del Alto Turia, una zona protegida que combina valores ambientales, sociales y económicos. La masa de pino carrasco que se ha quemado tardará años en recuperarse. Además, la pérdida de cobertura vegetal puede aumentar el riesgo de erosión y de arrastres cuando lleguen las lluvias.
Según ha detallado el alcalde desde el Puesto de Mando Avanzado, el incendio se encuentra perimetrado. Esto significa que el frente de las llamas está delimitado y controlado en su avance. Sin embargo, en el interior del perímetro se mantienen todavía llamas activas y algunos focos dispersos que requieren vigilancia y trabajo constante de los equipos de extinción.
En los últimos años, la zona ahora afectada no ha registrado grandes incendios. Solo se han producido algunos conatos que los servicios de emergencia han controlado de forma rápida. Esta ausencia de fuego durante tanto tiempo, unida a la falta de lluvias del verano, ha provocado una gran acumulación de vegetación seca.
Tarazón ha explicado que esta vegetación se ha convertido en ‘mucha carga de combustible‘, lo que ha alimentado la intensidad del incendio. La combinación de monte sucio, sequía y orografía complicada ha obligado a desplegar un amplio operativo de medios terrestres y aéreos para frenar las llamas.
Más recursos y gestión forestal
Ante esta situación, el alcalde ha reclamado un cambio en las prioridades de inversión pública. ‘Dinero y voluntad política’ para destinar fondos ‘a las cosas que hacen falta’ y no ‘a otro tipo de actuaciones’, ha pedido de forma contundente.
En su opinión, resulta imprescindible reforzar la prevención con más recursos para infraestructuras forestales y personal. ‘Invertir en infraestructuras, en personal, sacar madera del monte’, ha exigido, al considerar que una mejor gestión del monte podría reducir la cantidad de combustible disponible y, por tanto, la virulencia de futuros incendios.
El incendio ha dejado una imagen desoladora en Tuéjar. Donde hasta hace unas horas se veía un paisaje verde de pinos y monte mediterráneo, ahora predominan las laderas ennegrecidas. Aun así, el hecho de que el fuego esté perimetrado y no haya riesgo actual para los vecinos supone un alivio para el municipio, que permanece pendiente de la completa extinción y de la posterior evaluación de daños ambientales.



