El IPC se modera al 3,2 % en abril en la Comunitat Valenciana, en línea con la media nacional

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La inflación se sitúa en el 3,2 % interanual en abril en la Comunitat Valenciana, igual que en el conjunto de España, con la electricidad a la baja y los carburantes aún al alza.

 El índice de precios de consumo (IPC) se situó en abril en el 3,2 % interanual en la Comunitat Valenciana, la misma tasa que la media nacional. El dato confirma una moderación de dos décimas respecto al mes anterior y consolida un escenario de inflación contenida, aunque todavía por encima del objetivo del 2 % que se considera compatible con la estabilidad de precios.

Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la evolución del IPC en abril responde a una combinación de factores: el abaratamiento de la electricidad y del gas natural ha tirado a la baja de la tasa general, mientras que el encarecimiento de los carburantes ha seguido presionando al alza, impacto que se ha visto parcialmente compensado por las medidas fiscales aplicadas por el Gobierno desde marzo.

Inflación y sectores que tiran al alza

El INE confirma que la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos frescos por ser componentes más volátiles, se situó en abril en el 2,8 %, una décima menos que en marzo. Esta divergencia entre la inflación general y la subyacente apunta a que la corrección reciente del IPC se apoya sobre todo en la energía, mientras que el resto de precios mantienen una dinámica más estable, aunque todavía elevada.

Entre los grupos que más empujaron al alza la inflación de abril figura el transporte, cuya tasa anual subió más de un punto hasta el 6,5 %. Este repunte se explica principalmente por el encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales, que continúan reflejando la tensión en los mercados energéticos. El Ministerio de Economía señala que los carburantes siguen sometidos a presiones alcistas ligadas a la guerra en Irán, pero defiende que el plan de respuesta del Gobierno está amortiguando el impacto sobre los consumidores.

En este contexto, las medidas fiscales activadas para frenar el coste de los carburantes seguirán vigentes al menos hasta el 30 de junio. Se mantienen los tipos reducidos del impuesto sobre hidrocarburos, el IVA rebajado al 10 % para gasolinas, gasóleos y biocarburantes y la devolución parcial del gasóleo profesional. Según Economía, este paquete de actuación ha moderado la inflación asociada a los carburantes en más de 16 puntos porcentuales, lo que permite contener el traslado del encarecimiento energético al resto de bienes y servicios.

En la Comunitat Valenciana, el grupo con mayor incremento interanual fue también el transporte, con un alza del 6 %. Le siguieron bebidas alcohólicas y tabaco, que subieron un 4,8 %, y restaurantes y alojamiento, con un 4,7 %. Estos aumentos reflejan tanto el efecto de la energía sobre los costes de las empresas como la fortaleza de la demanda de servicios vinculados al ocio y al turismo. En cambio, en tasa mensual destacaron las caídas de vivienda, con un retroceso del 2,6 %, y de información y telecomunicaciones, que bajaron un 0,2 %.

La electricidad baja más de un 4 %

El grupo de la vivienda fue el que más contribuyó a moderar la tasa anual del IPC, al situar su variación en el 1,9 %, casi dos puntos por debajo del mes anterior. Este alivio se explica por el abaratamiento de la electricidad, cuyo precio cayó un 4,3 % en términos interanuales, y por la notable rebaja del gas natural, que descendió un 9,6 %. La evolución de estos componentes ha permitido aliviar la factura energética de hogares y empresas, reduciendo la presión sobre el conjunto de precios.

A partir de esta mejora, el Ministerio de Economía considera que se dan las condiciones para iniciar, desde el 1 de junio, la desactivación gradual de algunas medidas fiscales aplicadas sobre la energía. En concreto, se prevé revisar el impuesto especial sobre la electricidad y el tipo de IVA reducido sobre la electricidad y el gas natural, así como sobre productos relacionados como briquetas, pellets y leña. El objetivo es adaptar estos apoyos al nuevo nivel de precios, evitando distorsiones prolongadas en el mercado.

Pese a ello, el Gobierno mantendrá hasta el 30 de junio el resto de instrumentos de contención de costes en el sector energético. Seguirán vigentes las medidas sobre el impuesto que grava el valor de la producción de la energía eléctrica y las ayudas dirigidas a colectivos específicos, como agricultores y transportistas. También continuarán los descuentos reforzados del bono social eléctrico, con rebajas del 42,5 % para consumidores vulnerables y del 57,5 % para consumidores vulnerables severos, con el fin de proteger a los hogares más expuestos a la subida de precios.

Economía estima que el conjunto de medidas recogidas en el Plan de Respuesta está teniendo un impacto claro sobre la inflación. Según el ministerio, el efecto sobre la tasa general se traduce en una moderación cercana a un punto porcentual. El departamento subraya que seguirá monitorizando la evolución de los precios en un entorno todavía marcado por una elevada incertidumbre internacional.

Los alimentos siguen subiendo

Pese a la mejora en la energía, el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas continúa al alza. En abril aumentaron un 2,6 % interanual, una décima menos que en marzo, lo que indica una ligera desaceleración pero mantiene el nivel de encarecimiento por encima de la inflación general. Dentro de este grupo, los alimentos no elaborados subieron un 4,6 %, dos décimas menos que en el mes anterior, reflejando una cierta contención pero aún con incrementos significativos.

Algunos productos básicos registraron escaladas de precios muy superiores al promedio. Las hortalizas frescas se encarecieron un 23 %, las frutas tropicales un 20,4 %, los huevos un 14,7 % y la carne de vacuno un 13,3 %. También destacaron al alza las legumbres y hortalizas en general, con un 11,5 %, la carne de ovino, con un 9 %, el pescado fresco, refrigerado o congelado, con un 8,7 %, y los despojos comestibles, con un 8,6 %. Estas subidas inciden directamente en la cesta de la compra y explican por qué muchos hogares siguen percibiendo una fuerte presión sobre su presupuesto alimentario.

Más allá de la alimentación, los mayores encarecimientos frente a un año antes correspondieron a los combustibles líquidos, con un aumento del 51,7 %, y al gasóleo, con un 28,2 %. También subieron con intensidad la joyería y los relojes de pulsera, un 28 %, la recogida de basuras, un 26,8 %, y el transporte combinado de pasajeros, un 26,6 %. Se trata de bienes y servicios que, aunque no forman parte del consumo cotidiano de todos los hogares, influyen en el gasto de determinados perfiles de consumidores y en los costes de algunas actividades.

En el otro extremo, las mayores bajadas en abril se registraron en el transporte internacional por avión, con una caída del 18,9 %, en el butano y propano, que descendieron un 16,4 %, y en el gas natural, con ese retroceso del 9,6 %. Estas disminuciones contribuyen a compensar en parte otros aumentos, aunque su peso en la cesta de consumo general puede ser más limitado dependiendo de los hábitos de gasto.

La inflación mensual fue del 0,4 % y el IPCA del 3,5 %

En comparación con marzo, los precios de consumo aumentaron un 0,4 % en abril. Los grupos con mayor repercusión positiva en esta variación mensual fueron restaurantes y servicios de alojamiento, vestido y calzado y transporte. La subida responde en parte a factores estacionales, como la renovación de colecciones de moda o la mayor demanda de servicios turísticos en el arranque de la temporada alta.

Dentro de los productos que más se encarecieron en solo un mes destacan el alquiler de vehículos, con un fuerte repunte del 37,2 %, y los combustibles líquidos, que subieron un 18,6 %. Por el contrario, las mayores bajadas mensuales correspondieron a las bayas frescas, que abarataron un 16,3 %, y a la electricidad, con un descenso del 10,4 %, lo que refuerza la contribución de la energía a la moderación del IPC general.

El INE detalla que el IPC registró tasas anuales positivas en todas las comunidades autónomas en abril. Madrid presentó la tasa más elevada, con un 3,8 %, mientras que Asturias y Extremadura marcaron las más bajas, del 2,7 % en ambos casos. Estas diferencias territoriales responden a la distinta estructura de consumo y a la composición sectorial de cada región, aunque todas comparten un escenario de inflación moderada.

En el mes de abril, la tasa de variación anual del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que permite comparar la inflación entre países de la zona euro, se situó en España en el 3,5 %, una décima más que en marzo. La variación mensual del IPCA fue del 0,7 %, lo que indica que la senda de precios sigue siendo ascendente, aunque con un ritmo más contenido que en los momentos de mayor tensión inflacionista.