El Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves una moción del Partido Popular que pide a Pedro Sánchez que valore someterse a una cuestión de confianza o que asuma responsabilidades políticas con su dimisión. La votación ha salido adelante con el apoyo de PP, Vox y Junts, una alianza parlamentaria puntual que supone el mayor aviso político al presidente desde el inicio de la legislatura.
El resultado tiene una fuerte carga política porque Junts, socio decisivo de la investidura de Sánchez, ha votado junto a la derecha y la extrema derecha en los puntos clave de la moción. La iniciativa no tiene efectos jurídicos vinculantes, pero sitúa al presidente ante una mayoría parlamentaria que le exige una respuesta en plena crisis por los casos de corrupción que afectan al entorno del PSOE.
La moción aprobada insta a Sánchez, en caso de que no convoque elecciones, a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza. El texto recuerda que se trata de una prerrogativa constitucional del presidente y subraya expresamente el carácter político y sin vinculación jurídica de la iniciativa.
El segundo punto aprobado considera que la acumulación de investigaciones sobre casos de corrupción con responsables políticos nombrados y sostenidos por Sánchez exige que la asunción de responsabilidades se produzca en forma de dimisión.
Junts agita el escenario de la moción de censura
El voto de Junts es el elemento que convierte la votación en un golpe político de primer nivel. La formación de Carles Puigdemont se ha unido a PP y Vox para respaldar una moción contra Sánchez después de que el presidente retara a los independentistas a presentar una moción de censura con la derecha si querían desalojarlo de La Moncloa.
Ese escenario no se ha activado todavía. No hay una moción de censura registrada ni una candidatura alternativa sobre la mesa. Sin embargo, la votación demuestra que Junts está dispuesto a romper la disciplina del bloque de investidura en asuntos centrales y a dejar al Gobierno en minoría en una cuestión de máxima tensión política.
La posición de Junts llega tras meses de fricción con el PSOE por el cumplimiento de los acuerdos alcanzados para la investidura. Su voto permite al PP exhibir una mayoría parlamentaria puntual contra Sánchez y refuerza la idea de que la legislatura entra en una fase de inestabilidad.
La Mesa había vetado los puntos sobre elecciones
La votación ha llegado al Pleno después de que la Mesa del Congreso dejara fuera los puntos 1 y 2 de la moción al considerar que invadían competencias constitucionalmente reservadas al presidente del Gobierno. Entre esos puntos figuraban las referencias más directas a la convocatoria electoral.
El Congreso sí ha votado y aprobado los tres apartados restantes. Además de la cuestión de confianza y la dimisión, la Cámara ha respaldado un punto en defensa de su libertad para ejercer funciones legislativas, de control al Gobierno y de orientación política, y ha reprobado la voluntad de veto al debate de determinadas iniciativas o enmiendas.
El Gobierno puede sostener que la moción no le obliga jurídicamente, pero el golpe político es evidente. La mayoría que permitió la investidura vuelve a quebrarse en una votación sensible, y el PP obtiene una fotografía parlamentaria de alto impacto: Junts, PP y Vox votando juntos contra Sánchez.






