Una nanoterapia frena el cáncer de mama triple negativo en modelos experimentales

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La estrategia desarrollada por INCLIVA y la UPV dirige la quimioterapia al entorno tumoral y reduce su impacto sobre los tejidos sanos

Un estudio coliderado por el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de València, y la Universitat Politècnica de València (UPV) ha desarrollado una nanoterapia para mejorar el tratamiento del cáncer de mama triple negativo. Este es uno de los subtipos más agresivos y con menos opciones terapéuticas específicas.

La estrategia utiliza un nanodispositivo que transporta doxorrubicina, un fármaco de quimioterapia empleado contra este tipo de cáncer, directamente al entorno del tumor. Además, los resultados obtenidos en células, organoides derivados de pacientes y modelos animales muestran una reducción del crecimiento tumoral, una mayor eliminación de células cancerosas y una menor toxicidad sobre tejidos sanos.

El trabajo, publicado en la revista Biomaterials Research, ha contado con la participación del Grupo de Investigación en Biología en Cáncer de Mama de INCLIVA. También participó el Grupo de Investigación en Nanomateriales y Sensores del Instituto Interuniversitario de Investigación de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico de la UPV.

La investigación también forma parte de la actividad del Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina y del área de Cáncer del CIBER. Ambos dependen del Instituto de Salud Carlos III.

Una terapia dirigida al entorno del tumor

Las terapias convencionales contra el cáncer de mama actúan principalmente sobre las células tumorales. Sin embargo, los investigadores han centrado esta nueva estrategia también en el microambiente tumoral. Este microambiente está formado por células y tejidos que rodean al tumor y que pueden favorecer su crecimiento, su diseminación y la resistencia a los tratamientos.

El investigador principal del Grupo de Investigación en Biología en Cáncer de Mama de INCLIVA y oncólogo del Hospital Clínico Universitario de València, Juan Miguel Cejalvo, explica que «las terapias actuales en cáncer de mama se centran principalmente en las células tumorales, pero el microambiente tumoral juega un papel clave en la progresión del cáncer, la resistencia a tratamientos y la inmunosupresión».

Dentro de ese entorno se encuentran los fibroblastos asociados al cáncer, conocidos como CAFs. Estos contribuyen a proteger el tumor, dificultan la llegada de los medicamentos y debilitan la respuesta del sistema inmunitario.

Estas células expresan una proteína denominada FAP-α. Esta ha sido utilizada por los investigadores como marcador para dirigir las nanopartículas hacia el tumor de forma selectiva.

El investigador del Instituto de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico Ramón Martínez-Máñez señala que «las nanopartículas están diseñadas para reconocer de forma específica una proteína presente en los fibroblastos asociados al cáncer (FAP-α), que son las células más abundantes del tejido que rodea al tumor y desempeñan un papel clave en su crecimiento, diseminación y resistencia a los tratamientos».

Menor crecimiento tumoral y activación inmunitaria

La eficacia de la nanoterapia se ha analizado mediante células tumorales, fibroblastos obtenidos de pacientes y organoides. Estos son modelos de laboratorio creados a partir de tumores humanos que reproducen con mayor precisión la complejidad de la enfermedad.

Los investigadores también han estudiado su funcionamiento en modelos animales de cáncer de mama triple negativo. Esto les permitió comprobar su comportamiento en un contexto más próximo al desarrollo real de la enfermedad.

La investigadora posdoctoral de INCLIVA y última firmante del artículo, Iris Garrido, destaca que «los resultados muestran que esta nanoterapia es capaz de dirigirse selectivamente al entorno tumoral, reducir el crecimiento del tumor, favorecer la eliminación de células cancerosas y modificar el microambiente para hacerlo menos favorable al desarrollo del cáncer».

Los experimentos han revelado además una activación del sistema inmunitario. Se evidenció un incremento de las células defensivas y una reducción de aquellas que contribuyen a la progresión tumoral.

El cáncer de mama triple negativo representa aproximadamente entre el 15 % y el 20 % de los casos. Se caracteriza por su elevada capacidad metastásica, un peor pronóstico y la ausencia de algunas de las dianas moleculares. Estas dianas permiten aplicar tratamientos específicos en otros subtipos de cáncer de mama.

Reduce la toxicidad asociada a la doxorrubicina

Otra de las principales ventajas observadas es la reducción de los efectos secundarios asociados a la quimioterapia convencional. La doxorrubicina puede causar toxicidad cardíaca, pero el nanodispositivo permite concentrar el medicamento en el tumor y disminuir su exposición sobre órganos y tejidos sanos.

Cejalvo subraya que «al tratarse de una terapia dirigida, permite reducir los efectos secundarios asociados a la quimioterapia convencional» y añade que el dispositivo transporta la doxorrubicina de forma más específica, reduciendo la toxicidad sistémica.

La estrategia combina así tres mecanismos: la eliminación de células tumorales, la modificación del entorno que favorece el desarrollo del cáncer y la activación de la respuesta inmunitaria.

Los próximos pasos de la investigación se centrarán en optimizar el nanodispositivo y validar sus resultados en modelos experimentales más complejos. El objetivo final es avanzar hacia una posible aplicación clínica en pacientes, aunque la terapia se encuentra todavía en una fase preclínica.