El Nou Mestalla afrontará en agosto una de las fases más delicadas de su construcción, cuando se inicie el izado de la cubierta del futuro estadio, prevista para proteger 70.044 asientos y con un peso de 4.800 toneladas, mediante un sistema de 100 gatos hidráulicos sincronizados sobre los 50 pilares ya instalados junto a la avenida de Cortes Valencianas.
El Valencia CF tiene fijada la inauguración del Nou Mestalla para el verano de 2027. Hasta entonces, la obra encara ahora un hito de ingeniería decisivo, porque el levantamiento de la cubierta condicionará el ritmo posterior de los trabajos interiores y de acabados del nuevo campo.
Cien gatos hidráulicos sincronizados
Según avanzó el diario Las Provincias y se ha podido confirmar, cada uno de los 50 pilares que ya se levantan en la parcela contará con dos gatos hidráulicos. En total serán 100 equipos de elevación que trabajarán de manera simultánea y coordinada mediante un sistema informatizado diseñado para sincronizar todos los movimientos.
Estos pilares, de 38 metros de altura y con más de 30 toneladas de peso cada uno, han quedado instalados desde principios de junio. Sobre ellos se apoyará toda la cubierta, junto con el anillo de compresión cuyo montaje también se ha completado en esa misma fase de las obras.
El objetivo de este sistema es repartir las cargas de forma equilibrada entre los 50 puntos de apoyo. Así se evita que un pilar asuma más peso del debido y se reducen los riesgos de deformaciones en la estructura durante el proceso de izado.
Elevación centímetro a centímetro
Como ha explicado Las Provincias, la operación de levantamiento se realizará de manera progresiva, centímetro a centímetro. Esa subida milimétrica permitirá que la estructura de la cubierta vaya ganando altura sin someter a los pilares y a los cables de sujeción a esfuerzos bruscos.
Los técnicos controlarán de forma permanente el comportamiento de la cubierta a lo largo de toda la maniobra. Para ello se utilizarán sistemas de medición y de monitorización continua de la tensión de los cables y de los desplazamientos, de modo que cualquier desviación pueda corregirse al instante.
Este control constante resultará clave para garantizar que la cubierta alcance su posición definitiva sin daños y que el peso se distribuya tal y como ha sido calculado en el proyecto. Una vez fijada en la cota prevista, el estadio podrá avanzar en el cierre del graderío y en la adecuación de los espacios interiores.
Con la estructura principal de la cubierta ya terminada sobre el solar de Cortes Valencianas, el éxito de esta operación marcará un antes y un después en el calendario del Nou Mestalla. Superada esta fase, el nuevo estadio valencianista estará más cerca de convertirse en la sede definitiva de los partidos del Valencia CF, en sustitución del actual Mestalla.






