Vanesa Soler, funcionaria del Ayuntamiento de Finestrat y pareja del president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, no renovará la comisión de servicio por la que fue nombrada secretaria de dirección en la Diputación de Valencia. La decisión llega después de la polémica generada por su incorporación a la institución provincial, donde accedió a un puesto adjudicado el pasado 3 de marzo.
La plaza, adscrita al Centro de Asistencia a Municipios de la Diputación, tenía un periodo inicial de seis meses, con posibilidad de prórroga si así lo justificaba el equipo de Gobierno provincial. Soler ha decidido no optar a continuar en el puesto una vez finalice ese primer periodo.
Su nombramiento abrió un fuerte debate político en Les Corts y en la propia Diputación. La oposición cuestionó el procedimiento y puso el foco tanto en la creación del puesto como en el incremento retributivo que suponía para la funcionaria, que pasaba de su plaza en el Ayuntamiento de Finestrat a una comisión de servicio en la corporación provincial.
Polémica por el proceso y el sueldo
La Diputación de Valencia abrió un proceso para cubrir una plaza de secretaria de dirección. A la convocatoria se presentaron tres candidatas, entre ellas Soler, que obtuvo el puesto por su trayectoria como funcionaria y por haber desempeñado funciones similares, según ha defendido el entorno del president.
El caso provocó críticas del PSPV y Compromís, que hablaron de un posible «traje a medida» y reclamaron documentación sobre el expediente. La oposición también puso el acento en el hecho de que Soler fuera pareja del jefe del Consell y en que la plaza dependiera de una institución gobernada por el PP.
El propio Pérez Llorca defendió públicamente la legalidad del procedimiento y sostuvo que su pareja había obtenido la plaza «por su experiencia». Además, argumentó que el traslado respondía también a motivos de conciliación familiar y rechazó que se cuestionara su derecho a optar a una mejora profesional por ser su pareja.
Críticas de PSPV y Compromís
El debate llegó también al pleno de Les Corts. El síndic socialista, José Muñoz, afirmó que el caso reflejaba «un PP repleto de jetas» y señaló que Pérez Llorca tendría que explicar cómo salía de ese «entuerto».
Desde Compromís, Joan Baldoví calificó la situación de «poca vergüenza» y cuestionó que, entre todos los funcionarios disponibles, la persona elegida para ocupar un despacho próximo al Palau de la Generalitat fuera precisamente la pareja del president.
Pérez Llorca, por su parte, ha defendido que la funcionaria tenía derecho a presentarse al proceso y ha rechazado las acusaciones de trato de favor. El president llegó a afirmar que no veía noticia en el nombramiento y vinculó las críticas a un ataque personal contra su pareja.
La decisión de Soler de no renovar la comisión de servicio cierra, al menos de momento, su etapa en la Diputación de Valencia, aunque la oposición ha mantenido sus peticiones de información sobre el proceso seguido tanto en la institución provincial como en el Ayuntamiento de Finestrat.





