El precio del arroz valenciano se desploma un 30% y amenaza con pérdidas de 0,20 euros por kilo

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AVA-ASAJA advierte de que las primeras ofertas rondan los 0,35 euros por kilo, muy por debajo de los 0,54 euros que calcula como umbral medio de rentabilidad

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alerta de que los primeros precios que los operadores comerciales están planteando a los arroceros valencianos supondrían una caída cercana al 30% respecto a la campaña pasada. Además, podrían generar pérdidas de unos 0,20 euros por cada kilo comercializado.

La organización agraria muestra su preocupación coincidiendo con el inicio de la siega, ante las informaciones que circulan en el sector y que sitúan las posibles ofertas de la industria alrededor de los 0,35 euros por kilo. Esta cifra supondría una reducción de 0,15 euros por kilo respecto a las cotizaciones medias abonadas hace un año. Asimismo, supondría una caída de hasta 0,35 euros en comparación con las de hace cuatro campañas.

AVA-ASAJA calcula que el umbral medio de rentabilidad del cultivo se sitúa actualmente alrededor de los 0,54 euros por kilo. Por ello, si finalmente las operaciones se cerraran en torno a los 0,35 euros, los productores asumirían una pérdida próxima a los 0,20 euros por cada kilo de arroz vendido.

La asociación sostiene que esta diferencia tampoco quedaría compensada con las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC). Esto es especialmente cierto en aquellas parcelas que han sufrido una mayor incidencia de enfermedades como el cucat y la piricularia.

Los costes de producción suben un 7,2%

La caída de los precios en origen que teme el sector coincide, además, con un incremento de los costes de producción. Según los cálculos de AVA-ASAJA, los gastos han aumentado este año un 7,2%. Principalmente esto se debe al encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, los carburantes, las semillas y la mano de obra.

La organización presidida por Cristóbal Aguado advierte de que un escenario prolongado de precios por debajo de costes podría conducir al cultivo «a la ruina» y favorecer el abandono de arrozales en espacios como el parque natural de La Albufera. Además, advierten de la misma situación en el marjal de Pego-Oliva.

AVA-ASAJA señala que, una vez recopilada la documentación necesaria, denunciará ante la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, aquellos contratos de compraventa que establezcan precios inferiores a los costes de producción. Además, denunciarán aquellos contratos que puedan constituir una venta a pérdidas, prohibida por la Ley de la Cadena Alimentaria.

La asociación también prevé trasladar al Copa-Cogeca y a las diferentes administraciones la necesidad de investigar posibles irregularidades. Igualmente, quiere que se revisen los acuerdos comerciales con terceros países que, a su juicio, están favoreciendo la entrada de arroz extranjero en condiciones que perjudican la competitividad de los productores europeos.

Reclama más controles sobre el arroz importado

AVA-ASAJA reclama a las autoridades comunitarias una revisión de los acuerdos comerciales para reducir la presión que las importaciones ejercen sobre los precios en origen. Además, solicita un refuerzo de los controles en los puntos de entrada a la Unión Europea.

La organización agraria advierte de la detección mediante el sistema europeo RASFF de alertas relacionadas con arroces procedentes de países como Pakistán, India, Vietnam, Bangladesh y Camboya. Las alertas se deben a la presencia de residuos de determinadas sustancias fitosanitarias no permitidas en la Unión Europea.

Entre las materias citadas por la asociación figuran Tricyclazol, Thiamethoxam, Carbendazim, Chlorpyrifos, Imidacloprid, Acephate, Profenofos, Triazophos y Hexaconazole.

Riesgo de abandono en La Albufera y Pego-Oliva

AVA-ASAJA también pone el foco en las consecuencias medioambientales de una pérdida prolongada de rentabilidad. La normativa de los parques naturales de La Albufera y del marjal de Pego-Oliva limita las posibilidades de sustituir el arroz por otros cultivos. Por lo tanto, la asociación teme que una falta de viabilidad económica pueda derivar en el abandono de parcelas.

Según la organización, la desaparición progresiva de la actividad arrocera tendría efectos sobre la conservación de estos espacios naturales. Además, podría ocasionar problemas en las zonas urbanas próximas, como una mayor proliferación de ratas y mosquitos o emisiones de gases derivadas de la degradación de los campos.

AVA-ASAJA considera por ello que la situación no afecta únicamente al futuro económico de los productores. También afecta a la continuidad de un alimento estrechamente ligado a la agricultura valenciana y al mantenimiento de ecosistemas que dependen del cultivo tradicional del arroz.