La operación Pucero contra un grupo criminal dedicado presuntamente a la explotación sexual de mujeres ha incluido un registro en Chiva y una mujer investigada en la provincia de Valencia. La actuación de la Guardia Civil ha permitido liberar a cuatro víctimas y detener a 27 personas en Cantabria.
La fase de detenciones y registros comenzó a finales de septiembre y se ha prolongado hasta esta semana. Cinco de las personas detenidas han ingresado en prisión. La investigación también atribuye al grupo actividades relacionadas con el tráfico de drogas y la ocupación de inmuebles.
Un registro en Chiva entre las doce intervenciones
Los agentes han registrado doce viviendas y establecimientos en Chiva y en las localidades cántabras de Cicero, Argoños, Colindres, Santander, Laredo, Santoña y Arnuero.
En el conjunto de la operación se han intervenido 30.000 euros en efectivo, 24 kilogramos de cogollos de marihuana, casi un kilogramo de cocaína y unos 100 gramos de hachís. También se han incautado básculas, una pistola simulada, joyas y documentación. Los investigadores han desmantelado, además, una instalación de cultivo de marihuana en interior.
El balance distingue entre los 20 hombres y siete mujeres detenidos en Cantabria y la mujer investigada en Valencia. La información facilitada no concreta qué efectos se localizaron en el registro de Chiva.
Ofertas de trabajo y vivienda para captar a las víctimas
La investigación comenzó tras detectar la llegada de mujeres extranjeras que podían estar siendo explotadas sexualmente en Santoña, Argoños y Cicero. Según las pesquisas, las trasladaban a viviendas ocupadas y las obligaban a ejercer la prostitución mediante amenazas.
Al menos cuatro mujeres habían sido captadas en pequeñas poblaciones del extranjero por una persona que se presentaba como un importante empresario. Les ofrecía trabajo y vivienda en España para ellas y sus familias y organizaba su viaje.
Las víctimas eran alojadas en un club de Argoños, pisos de Santander y un chalet de Laredo. Según los investigadores, vivían en condiciones insalubres, sin suministros básicos y en espacios con presencia de roedores y excrementos.
La actuación se suma a otras investigaciones contra la explotación sexual de mujeres con implicados en Valencia.
Drogas y ocupación de viviendas
Las pesquisas de la Guardia Civil también han detectado una presunta actividad de tráfico de drogas vinculada a Valencia y la costa levantina. El grupo utilizaba vehículos alquilados a nombre de terceras personas y vehículos lanzadera como medida de seguridad.
En Cantabria, los estupefacientes se ocultaban en pisos de Laredo y Colindres. Después se distribuían en los lugares donde las mujeres eran explotadas o se destinaban al menudeo en Santander y la zona oriental cántabra.
Además, los investigadores atribuyen al grupo la ocupación de una treintena de viviendas, algunas a demanda, que posteriormente alquilaban a otras personas. También habría realizado gestiones para empadronar a sus ocupantes y facilitar la recepción de ayudas.
El Tribunal de Instancia de Santoña, plaza 1, ha dirigido la investigación. A las víctimas liberadas se les han ofrecido recursos de asistencia mediante distintos organismos y medidas judiciales de protección.

