La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha completado obras de emergencia valoradas en 3,5 millones de euros en el río Buñol y otros afluentes del Magro. El objetivo ha sido reducir el riesgo de inundaciones, recuperar los tramos más dañados por la DANA y mejorar la seguridad de vecinos, visitantes y actividades económicas de la zona.
Según ha informado la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana, la CHJ ha dado por finalizadas las actuaciones de emergencia en los ríos Buñol, Mijares y Juanes, todos ellos afluentes del Magro. Con estos trabajos se ha buscado configurar unos cauces más resilientes frente a episodios de lluvias torrenciales similares a los vividos recientemente.
Las intervenciones forman parte del Lote B de las obras de emergencia en la cuenca del Magro y se han desarrollado en los términos municipales de Alborache, Buñol, Turís y Yátova. El plan se ha centrado en recuperar y reconstruir las zonas más afectadas por la DANA. Además, ha tenido como objetivo favorecer la dinámica natural de los ríos para mejorar la respuesta de la cuenca ante futuros episodios de inundación.
En Buñol, dos de las actuaciones principales se han ejecutado en puntos donde la crecida del río causó numerosos daños en el entorno urbano y en pistas y caminos municipales. Estas zonas soportaron un gran volumen de agua y arrastres. Por ello, se puso de manifiesto la vulnerabilidad de infraestructuras y edificaciones próximas al cauce.
Más seguridad y mejor capacidad hidráulica en el río Buñol
Uno de los puntos clave de la intervención se ha situado en la Poza Paraíso, un conocido espacio de ocio para vecinos y turistas. Durante la DANA, la avenida del río en este tramo ha llegado a registrar picos estimados de 1.500 metros cúbicos por segundo. Esto arrasó la zona y destruyó parte de las naves de una empresa papelera situada junto al cauce.
En este entorno, la CHJ ha concentrado buena parte de los trabajos. Según ha explicado el director de las obras, Joaquín Recasens, se ha procedido a demoler parte de las edificaciones afectadas ‘porque dificultaban el flujo del agua’. Esta demolición ha buscado liberar el cauce y reducir puntos de estrangulamiento. De este modo se pretende disminuir el riesgo de desbordamiento en episodios de fuertes lluvias.
Además, los equipos de emergencia han eliminado otros elementos que suponían obstáculos para el río, como grandes rocas que condicionaban el paso del agua. Estas formaciones alteraban el comportamiento hidráulico del cauce y repercutían en la seguridad del entorno. Por eso, su retirada ha permitido un flujo más uniforme y previsible.
Como medida de protección adicional, se han construido dos muros de escollera, con mayor altura en la margen derecha. Estas estructuras permiten aumentar la defensa de los edificios cercanos y mejoran la capacidad hidráulica del río. De este modo, el cauce puede conducir más caudal sin desbordarse con tanta facilidad en episodios de avenida.
Otro de los trabajos destacados en la Poza Paraíso ha consistido en la consolidación de un talud situado en la margen izquierda. La dificultad de acceso a este punto ha obligado a trabajar con gran precisión técnica. Además, se trataba de estabilizar la ladera y garantizar su seguridad a largo plazo. Con ello se ha buscado evitar deslizamientos de terrenos que pudieran afectar tanto al cauce como a las zonas de paso.
Un cauce más amplio hacia la Cueva del Turche
En el río Juanes, otro de los afluentes del Magro, se ha actuado de forma intensa en el entorno de la ruta que conduce a la Cueva del Turche, uno de los parajes naturales más visitados de la zona. Aquí, las obras se han centrado en aumentar la capacidad hidráulica del cauce. Tras la intervención, la sección efectiva se ha duplicado.
Para conseguirlo, se han eliminado diversas construcciones y elementos artificiales que dificultaban el paso del agua. Además, se han sustituido los muros de hormigón existentes ‘por taludes de tierra que afianzan la seguridad y mejoran el entorno natural’, según ha precisado Joaquín Recasens. Esta solución permite integrar mejor las defensas en el paisaje. Así, se facilita que el río pueda ocupar más espacio en episodios de crecida.
Junto a estas mejoras hidráulicas, la CHJ está desarrollando trabajos de restauración ambiental en el río Juanes. Para ello, se están retirando especies vegetales invasoras como la caña y se está plantando vegetación autóctona. Esta combinación busca recuperar el equilibrio ecológico del cauce y reforzar su capacidad natural de amortiguar las avenidas.
Las obras también han incluido la mejora del acceso peatonal a la zona. Se ha acondicionado un camino específico y se han instalado dos pasarelas de madera que facilitan el paso hacia la cascada. Estas actuaciones permiten una visita más segura y ordenada y, al mismo tiempo, reducen la presión sobre las orillas del río al canalizar el tránsito de personas.
Un nuevo azud en Turís para regantes y ecosistema
Otra de las piezas clave del conjunto de actuaciones se ha desarrollado en el azud de la Comunidad de Regantes de los Hondos de Turís, en el propio río Magro. Los trabajos de reconstrucción han permitido recuperar esta infraestructura estratégica para el regadío tradicional de la zona, que había quedado muy dañada tras la DANA.
El nuevo azud se ha diseñado para adaptarse a las exigencias normativas actuales y compatibilizar el uso agrícola del agua con la protección del ecosistema fluvial. Por este motivo, incorpora una escala de peces que permitirá el remonte de la fauna piscícola y evitará el aislamiento de poblaciones a ambos lados de la estructura.
Además, el azud contará con una compuerta inteligente que ayudará a garantizar el cumplimiento del caudal ecológico y, al mismo tiempo, atender las necesidades de abastecimiento de la comunidad de regantes. Esta automatización facilitará una gestión más precisa de los recursos hídricos. Esto será especialmente útil en periodos de escasez o de fuertes crecidas.
La infraestructura incluirá también un medidor de nivel y una cámara de vídeo integrados en el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la CHJ. Gracias a ello, se dispondrá de información en tiempo real sobre el comportamiento del río en este punto. Esta vigilancia continua es clave para la gestión de episodios de avenida y para la toma de decisiones rápidas en caso de emergencia.
Actuaciones en la Ruta de los Molinos y en Yátova
Las obras de emergencia han permitido intervenir también en otros tramos de la cuenca del Magro, con un impacto directo en espacios muy frecuentados. En la Ruta de los Molinos de Alborache, que discurre paralela al río Buñol, se ha actuado a lo largo de unos 1,5 kilómetros.
En este recorrido se ha regularizado el cauce y se han adecuado varios azudes tradicionales que habían resultado gravemente dañados por la crecida. La intervención ha buscado conservar estas infraestructuras históricas. Además, se han adaptado para que soporten mejor futuras avenidas, reduciendo el riesgo de roturas y desbordamientos.
La mejora de distintos accesos al entorno fluvial en esta ruta ha favorecido tanto la conservación del espacio como su disfrute. Unos caminos más ordenados y seguros permiten que vecinos y visitantes recorran la zona con menor impacto sobre las orillas. También incrementan la seguridad en caso de episodios de lluvias intensas.
Por último, en el término municipal de Yátova se han desarrollado actuaciones en la Rambla Borna y en el entorno de la Fuente del Gato. En estos puntos se han ejecutado badenes inundables para mejorar la conexión entre distintos caminos rurales y facilitar el tránsito habitual en la zona.
Estos badenes están preparados para ser cubiertos por el agua en momentos de crecida controlada, pero permiten recuperar el paso una vez baja el nivel del caudal. De este modo se compatibiliza la seguridad frente a las avenidas con la necesidad de mantener la comunicación entre distintas áreas agrícolas y residenciales.
En conjunto, todas estas actuaciones en Buñol, Alborache, Turís y Yátova han apostado por cauces más amplios, accesos más seguros y una mayor integración ambiental. Al mismo tiempo, han reforzado infraestructuras clave para el regadío y el uso social de los ríos. Por último, se ha buscado minimizar los daños de futuras DANAs en la comarca.



