El Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana, CESM-CV, sostiene que la huelga de médicos y facultativos en la Comunitat mantiene un seguimiento del 80 % o incluso superior, especialmente tras las manifestaciones celebradas en València y Alicante. La Conselleria de Sanidad, en cambio, cifra la participación global en un 7,37 %, lo que evidencia un fuerte choque de datos entre la parte convocante y la administración.
La convocatoria se prolonga durante toda esta semana y está dirigida a médicos y facultativos de Atención Primaria y Hospitalaria. El objetivo es denunciar la precariedad laboral, reclamar más personal y exigir mejoras en las condiciones de trabajo. El sindicato subraya que el conflicto no se limita a una cuestión salarial puntual, sino que se centra en la organización de las jornadas, la carga asistencial y la falta de un marco normativo estable que, a su juicio, dignifique realmente la profesión médica.
Diferencia de cifras por provincias
Según los datos ofrecidos por la Conselleria de Sanidad, la incidencia de la huelga varía de forma notable entre provincias. En Alicante la administración sitúa el seguimiento en el 12 %, mientras que en Valencia lo rebaja al 5,74 % y en Castellón al 2,53 %. Estas cifras contrastan con el porcentaje del 80 % que defiende el Sindicato Médico para el conjunto de la Comunitat, diferencia que se explica, en parte, por los distintos sistemas de cómputo y por qué se considera o no como seguimiento efectivo del paro.
El Comité de Huelga tiene previsto reunirse esta tarde con responsables de la Conselleria de Sanidad para intentar acercar posiciones. Antes de ese encuentro, el CESM-CV ofrece una rueda de prensa con la que busca reforzar su relato sobre el alcance de la movilización y detallar sus reclamaciones. El sindicato insiste en que, sin cambios normativos claros, la sobrecarga asistencial seguirá siendo la norma en muchos centros de salud y hospitales.
Las protestas se articulan en torno a la demanda de un marco normativo que regule de manera justa las jornadas laborales y limite la presión asistencial. Los convocantes aseguran que los médicos y facultativos se encuentran agotados, maltratados y desprotegidos, al combinar largas jornadas, guardias frecuentes y una elevada presión en las consultas. De ahí que subrayen que la huelga busca proteger tanto al profesional como a la calidad de la atención que recibe el paciente.
35 horas, agendas y apertura continua
Entre las principales reivindicaciones figura la implantación de una jornada de 35 horas semanales, de lunes a viernes, tanto en Atención Primaria como en Hospitalaria. Con esta reducción se pretende ajustar los horarios a lo que consideran estándares más razonables dentro del sistema público, evitar el exceso de horas acumuladas y favorecer la conciliación. El Sindicato Médico sostiene que, sin una jornada clara y homogénea, se cronifica la fatiga y se incrementa el riesgo de errores.
Otro eje fundamental de la protesta es la organización de las agendas en Atención Primaria. Los médicos reclaman agendas cerradas, con un máximo de 30 pacientes citados al día en Medicina Familiar y Comunitaria y 25 en Pediatría. El objetivo es dignificar y adecuar la presión asistencial que se vive en las consultas, donde actualmente, según denuncian, se superan de forma habitual estas cifras, lo que reduce el tiempo de atención por paciente y complica el seguimiento de los casos más complejos.
Asimismo, exigen la apertura continua de los puntos de atención continuada, tanto PAC como PAS, las 24 horas del día y todos los días de la semana. Con ello pretenden que las consultas urgentes o sin cita que requieran atención inmediata se deriven a dispositivos de urgencias extrahospitalarias, descargando así a los centros de salud convencionales. Esta medida busca ordenar mejor los flujos de pacientes y permitir que la Atención Primaria se concentre en la actividad programada y en el seguimiento clínico.
Productividad, gestión y condiciones de guardias
El Sindicato Médico también pide la revisión de los acuerdos de gestión y de la productividad variable. Reclama que se utilicen indicadores validados que midan correctamente lo que se quiere evaluar, para evitar que los profesionales se vean presionados por objetivos que, en su opinión, no siempre reflejan la realidad asistencial. Consideran que una evaluación mal diseñada puede incentivar la cantidad de actos en detrimento de la calidad y generar desigualdades entre servicios y departamentos.
En cuanto a las guardias, los convocantes reclaman que cualquier obligación que supere las tres guardias al mes de media, o las 425 horas anuales en Atención Primaria, debe ser voluntaria y estar remunerada como actividad extraordinaria pactada previamente. Además, plantean que las horas realizadas entre las 22 y las 8 tengan un incremento retributivo del 25 %. Argumentan que el trabajo nocturno y en fines de semana supone un esfuerzo añadido, con impacto directo en el descanso y en la vida personal de los médicos, por lo que consideran imprescindible un reconocimiento específico en el salario y en la planificación de turnos.


