Martínez Mus señala que 'es innecesario volver a causar problemas a los vecinos de un municipio que es muy sensible, porque ya sufrió derribos en aplicación de la Ley de Costas de 1988'
Al no autorizarles la quema de la falla, los agricultores prenden fuego de manera simbólica y donan el ninot a la Falla Picaio que se había quedado sin monumento.