Los taxistas valencianos han iniciado este viernes una nueva protesta con una marcha lenta por el centro de València para exigir a la Conselleria de Infraestructuras una regulación más restrictiva de las VTC (vehículo de turismo con conductor) y denunciar el intrusismo que, a su juicio, sufre el sector.
El colectivo insiste en que la falta de una normativa clara les deja en una situación de desventaja frente a las plataformas de transporte con conductor.
La movilización, convocada por siete organizaciones de taxistas, ha comenzado a las 10 horas desde las Torres de Serranos. Desde este punto han arrancado en caravana ocupando varios carriles y avanzando a baja velocidad hacia el complejo administrativo 9 d’Octubre, sede de la Conselleria de Infraestructuras, donde tenían previsto realizar una intensa pitada coincidiendo con una concentración de taxistas convocada a la misma hora. Con este recorrido por ejes viarios clave del centro, los organizadores buscaban visibilizar su malestar y forzar una respuesta política.
Calendario de protestas y vacío normativo
Ambas protestas, la marcha lenta y la concentración ante la Conselleria, han concluido alrededor de las 11:30 horas y forman parte de un calendario de movilizaciones diseñado para mantener la presión sobre la Administración autonómica. Las asociaciones reclaman el fin del vacío normativo que, según denuncian, persiste desde hace un año, desde la primavera de 2025, cuando comenzaron a exigir un nuevo marco legal específico para las VTC. Consideran que la ausencia de reglas claras permite un crecimiento descontrolado de estos servicios y erosiona la clientela tradicional del taxi.
En este contexto, los taxistas recuerdan que llevan meses reclamando la aprobación de un decreto ley que ordene la actividad de las VTC en la Comunitat Valenciana. Sobre ese futuro decreto, el conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, dijo a finales de abril que en el mes de mayo habría novedades. El sector interpreta estas palabras como un compromiso de acelerar los trabajos normativos, pero teme que el proceso se dilate de nuevo si no mantiene la movilización en la calle.
Según el presidente de la Federación Sindical del Taxi, Fernando del Molino, los taxis se han concentrado desde primera hora de la mañana en el entorno de las Torres de Serranos, ocupando tres carriles de Guillem de Castro-Blanqueries desde las 9:30 horas. Poco después han iniciado la marcha lenta hacia la plaza Tetuán y la calle Colón, dos puntos neurálgicos del tráfico y de la actividad comercial en el centro de València. Al circular a baja velocidad y en formación compacta, los vehículos generan retenciones que los convocantes consideran necesarias para que su protesta sea visible.
En las últimas protestas similares han participado alrededor de 1.500 taxis, lo que ha provocado colapsos puntuales de tráfico en distintos momentos de las movilizaciones. Esa capacidad de bloquear accesos y principales avenidas se ha convertido en una de las principales herramientas de presión del sector del taxi, que denuncia la pérdida de ingresos y la competencia desleal que, afirman, suponen las VTC.
Escraches voluntarios
Además de las marchas lentas, el taxi ha anunciado escraches voluntarios dirigidos al president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y al vicepresidente tercero del Consell y conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus. Las asociaciones avisan de que podrían realizar estas acciones en cualquier punto de la Comunitat Valenciana y en cualquier acto público en el que participen estos responsables políticos, con la intención de trasladarles directamente el malestar del sector.
El comunicado de las organizaciones de taxistas también adelanta que preparan protestas en eventos de repercusión internacional previstos en los próximos meses, aprovechando su visibilidad mediática para amplificar sus reivindicaciones. Con ello pretenden que el conflicto no quede relegado al ámbito local y que la presión se mantenga mientras no se materialice la nueva regulación de las VTC.
En este clima de tensión, las asociaciones del taxi advierten de que, de las decisiones que adopte el actual gobierno autonómico en materia de transporte, dependen como mínimo 9.216 familias vinculadas al sector. Con este dato quieren subrayar que, a su entender, el debate no solo gira en torno a un modelo de movilidad, sino también al mantenimiento de miles de puestos de trabajo y al futuro de un servicio público que consideran esencial.


