UBE Corporation Europe, con sede central en Castellón, ha cerrado 2025 con unas pérdidas de 8,5 millones de euros, tras completar la compra de tres empresas europeas de uretanos y clausurar de forma definitiva su planta de ciclohexanona para consumo propio, en un año marcado por la presión sobre los márgenes y los costes de su transformación industrial.
La compañía ha informado de que su cifra de negocio consolidada en 2025 ha alcanzado los 467 millones de euros. El resultado bruto de explotación (ebitda) ha sido positivo, con 14,4 millones, pese al impacto de los costes de integración de nuevas sociedades y del cierre de la unidad productiva en Castellón.
El presidente de UBE en Europa, José Ignacio Iglesias, ha definido el ejercicio como un año de ‘claros y oscuros’. Según ha explicado, las dos prioridades estratégicas pasan por ‘convertirse en una compañía de productos especiales a nivel global’ y ‘ser una compañía medioambientalmente responsable’.
Expansión en uretanos y reciclaje
En este contexto, durante 2025 UBE ha completado la adquisición de tres compañías europeas dedicadas al negocio de uretanos. Estas operaciones se han realizado en Reino Unido, Países Bajos e Italia, con el objetivo de reforzar esta línea de actividad en varios mercados clave del continente.
Además, la empresa ha continuado el proceso de adquisición de Manufacturas Paulowsky, especializada en el reciclaje de polímeros. Esta operación se enmarca en la estrategia de avanzar hacia materiales con mayor valor añadido y soluciones más sostenibles, tanto en origen como en el final de la vida útil de los productos.
Iglesias ha señalado que el grupo mantiene una actitud activa ante posibles nuevas compras. ‘Estamos permanentemente con el ojo abierto y escuchando y viendo y buscando activamente’, ha afirmado. Sin embargo, ha advertido de que la integración del negocio de uretanos supone en estos momentos una carga de trabajo muy relevante.
En este sentido, ha reconocido que ‘sería prácticamente imposible hacer otra operación de ese calado’ a corto plazo, debido al esfuerzo que requiere consolidar las compañías adquiridas y al impacto que ello tiene en la organización interna.
Cierre de la planta de ciclohexanona en Castellón
Otro de los hitos del ejercicio ha sido el cierre definitivo de una unidad productiva de ciclohexanona en las instalaciones de Castellón. Se trataba de una planta antigua destinada al consumo propio, cuyo cese de actividad ha tenido un impacto directo en los resultados por los costes asociados y por la baja contable de determinados activos.
La empresa ha avanzado que la instalación será desmantelada por completo. El terreno donde se ubicaba quedará reservado para posibles inversiones futuras dentro del complejo industrial de Castellón, lo que abre la puerta a nuevas capacidades productivas a medio plazo si las condiciones lo permiten.
La compañía ha subrayado el efecto de este cierre sobre su balance ambiental. Según sus datos, la clausura de la planta ha reducido un 92 % el consumo de combustibles fósiles y un 51 % las emisiones netas de gases de efecto invernadero de alcances 1 y 2 frente a 2010.
El grupo mantiene como objetivo alcanzar la neutralidad de carbono en 2040. El ajuste de su parque industrial y la renovación tecnológica forman parte de esa hoja de ruta, junto con la apuesta por productos de mayor valor añadido y menor impacto ambiental.
Plan inversor hasta 2030
Las inversiones realizadas por UBE en 2025 han ascendido a 20,4 millones de euros. Estas actuaciones se incluyen en un programa que prevé superar los 100 millones de inversión acumulada hasta 2030, centrado en modernizar instalaciones y apoyar el desarrollo de nuevas soluciones químicas.
Iglesias ha explicado que el plan inversor se orienta a mejorar de forma continua las plantas y a impulsar productos más especializados. Ha destacado especialmente el área de fertilizantes como uno de los campos con mayor potencial de crecimiento dentro del grupo.
La compañía está trabajando también en una planta piloto para un nuevo producto, aunque el presidente no ha ofrecido detalles técnicos ni comerciales. Ha indicado que se debe a motivos de confidencialidad y ha añadido que una posible planta industrial a gran escala dependerá de los resultados de esta fase piloto.
Empleo y organización en la Comunitat Valenciana
A 31 de marzo de 2026, las empresas del grupo consolidado empleaban a 661 personas. De esa plantilla, el 25 % eran mujeres, según los datos facilitados por la compañía.
El 82 % del personal se concentraba en la Comunitat Valenciana, lo que refleja el peso del complejo de Castellón para la actividad de UBE en Europa. Esta concentración implica que las decisiones industriales del grupo tienen un impacto directo en el empleo y en el tejido económico regional.
Desde el 1 de abril de 2026, UBE Corporation Europe ha pasado a concentrar la actividad corporativa y de servicios del grupo. Por su parte, UBE Polymers & Chemicals Europe se encarga de la actividad productiva de Castellón, separando así de forma más clara las funciones de gestión y las industriales.
Incertidumbre por costes y contexto internacional
La situación internacional sigue condicionando las previsiones de la compañía. UBE ha señalado que la evolución de los costes energéticos, las materias primas y el transporte continúa generando dificultades para planificar a medio plazo.
‘Esto añade incertidumbre a los negocios y hace que las previsiones más allá de una semana casi se vuelvan imposibles’, ha indicado Iglesias. Estas tensiones de costes se suman a los desembolsos ligados a las adquisiciones y a la reestructuración de sus instalaciones, que han pesado sobre el resultado final de 2025.
Pese a las pérdidas registradas, la compañía ha insistido en que mantiene su estrategia de especialización en productos químicos de mayor valor y su compromiso con la descarbonización, con Castellón como uno de los ejes principales de su actividad en Europa.



