El Último de la Fila ha despedido su gira este jueves en el Estadio Ciutat de València con un concierto multitudinario y emotivo, tras casi treinta años fuera de los escenarios, en el que Manolo García y Quim Portet han agradecido entre aplausos: ‘Hasta siempre, ha sido un placer. Nos habéis hecho felices doce noches como doce soles’.
Desde los primeros acordes de ‘Huesos’, ‘Conflicto armado’ y ‘Querida Milagros’ se ha visto un público entregado, que ha convertido el estadio en un coro casi afinado. Entre canción y canción, la banda ha saludado con complicidad y guiño local: ‘esteu bé o molt bé? Visca el País Valencià’.
García y Portet ya habían adelantado que su objetivo en esta gira era divertirse y ‘poder reír con amigos’. Esa sensación de fiesta compartida se ha notado en València, donde miles de asistentes se han dejado la voz en cada tema.
El vocalista ha agradecido también la presencia de seguidores llegados desde otras comunidades autónomas para no perderse el que parece que será el último concierto del grupo. ‘Gracias por airear con nosotros los sentimientos y las emociones, gracias de corazón’, ha exclamado ante un estadio rendido.
Despedida especial en València
Antes de arrancar ‘Sin llaves’, Quim Portet ha subrayado lo especial que ha sido cerrar la gira en València, donde ha dicho que ha tenido ‘la suerte’ de encontrarse con la música popular valenciana. ‘El País Valencià es un país de músicos, de bandas y eso lo tenemos que apoyar’, ha gritado, recibiendo otra ovación.
Durante más de dos horas de concierto, el público ha coreado con fuerza clásicos como ‘Aviones plateados’. En este tema, a García apenas le ha hecho falta insistir para que el estadio aplaudiese con intensidad en una parte que se estaba grabando.
Tras ‘Dios de la lluvia’ y ‘Soy un accidente’, el cantante se ha detenido para cuidar al público en plena ola de calor. Ha avisado de que podían pedir agua a ‘el señor de la camisa hawaiana’, un tal Jorge, que ‘pasaba botellas de agua’ a quien las necesitase. Los abanicos han seguido moviéndose incluso pasadas las doce de la noche.
Con el solo de guitarra que abre ‘Mar antiguo’ se han encendido algunas linternas de móviles. No han sido muchas durante la noche, algo que el propio García ha celebrado: ‘Habéis estado aquí, que les den a las pantallas’, ha dicho, reivindicando la presencia real frente a los teléfonos.
Memoria, humor y complicidad
Entre tema y tema, los de Barcelona han recuperado anécdotas de sus inicios. Han recordado cuando empezaron siendo ‘Los Burros’, ‘Los rápidos’ y ‘otros nombres más delirantes’, como ha bromeado Portet entre risas.
García también ha tirado de memoria para evocar aquella época en la que aún tenía que animar al público con frases como ‘id y multiplicaos‘. Tres décadas después, con todas las entradas agotadas tras su larga ausencia, Portet ha devuelto el guiño: ‘Pues muchas gracias por haberos multiplicado tanto’, ha comentado el guitarrista, de nuevo entre risas.
La energía de Manolo García se ha mantenido alta durante todo el concierto. Incluso sentado en una silla, jugando con una baqueta, ha interpretado ‘Disneylandia’ con la misma intensidad. Antes han dedicado un aplauso a los más ‘abrasados y apretaos de este país: los autónomos’, en palabras del propio cantante.
El recuerdo a los que faltan
El rótulo ‘Tengo una vaca lechera’ ha dado paso a ‘El que canta su mal espanta’. García ha bromeado al reconocer que necesitaba ayuda: ‘he sacado la chuleta porque tengo la memoria como el culo’, ha confesado. Pero no ha querido olvidar un mensaje serio: ha enviado ‘un abrazo y un especial recuerdo’ a los seguidores del grupo que ya no están.
En ‘Canta por mí’ se ha vivido uno de los momentos más cercanos de la noche. Manolo García ha bajado del escenario y se ha metido literalmente entre la gente, más allá de las vallas. Se ha abanicado con los asistentes y les ha acercado el micrófono para que cantasen con él.
Antes de seguir con ‘Lápiz y tinta’, el músico ha presentado a un invitado a la guitarra, Albert Serrano, que se ha unido a una banda que, según ha destacado, ha mantenido su esencia con ‘los de siempre’. Al mismo tiempo, han incorporado a miembros ‘especiales’, como su hija Sara, que ha tocado junto a Serrano la canción que lleva su nombre, entre otras.
La formación ha brillado con una técnica impecable, incluso tocando la guitarra de espaldas, y ha repasado sin reservas los grandes himnos del grupo.
Un final a la altura del mito
En la recta final, no han faltado ‘Como un burro amarrado en la puerta del baile’ e ‘Insurrección’. Estos temas han sonado entre globos, confeti y cañones de fuego, que han convertido el estadio en una gran celebración compartida.
Como no podía ser de otra forma en València, un castillo de fuegos artificiales ha puesto el broche final. Ha acompañado la gran frase ‘¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité?’ mientras el estadio entero se dejaba la voz para cerrar el concierto.
Antes del último adiós, García ha dejado un mensaje vitalista al público: ‘Hay que valorar cada día y estar alegres’, ha resaltado. Además, ha adelantado que publicarán un CD, un anuncio que ha recibido una gran ovación.
El cierre ha llegado con una imagen muy simbólica: el vocalista se ha lanzado al público desde el escenario, en un último contacto directo que nadie parecía querer terminar, como si los asistentes intentasen alargar unos minutos más la historia compartida con El Último de la Fila.



