El Valencia de Javier Aguirre ha arrancado su nueva etapa con dos empates seguidos, ante Racing de Santander (2-2) y Athletic Club (0-0), en una serie que ha frenado la dinámica de derrotas pero mantiene al equipo sin ganar y pendiente de consolidar su organización defensiva, su continuidad con el balón y su eficacia ofensiva.
Aguirre ha llegado al banquillo valencianista con una misión clara: alejar al equipo de la zona de descenso. De momento ha logrado cortar la racha de tropiezos y sumar dos puntos, pero todavía no ha conseguido transformar la reacción competitiva en una victoria que cambie de forma real la tendencia en la clasificación.
Remontada a medias en El Sardinero
El primer encuentro del técnico mexicano, disputado en El Sardinero, ha mostrado las virtudes y las carencias actuales del Valencia. El conjunto blanquinegro se ha adelantado muy pronto, a los dos minutos, con un gol de Dani Raba, lo que ha reforzado la idea de que el equipo puede entrar bien en los partidos.
Sin embargo, esa ventaja no ha tenido continuidad. El Valencia ha encajado el empate antes del descanso y ha recibido el segundo tanto del Racing nada más comenzar la segunda parte. Esa fragilidad ha evidenciado que el equipo sigue sufriendo cuando debe defender una renta y gestionar los momentos delicados de los encuentros.
La reacción ha llegado desde el banquillo. David Otorbi se ha convertido en uno de los protagonistas del estreno de Aguirre. El joven atacante ha firmado el definitivo 2-2 en el minuto 65, tras una asistencia de Javi Guerra, y ha permitido al conjunto valencianista rescatar un punto cuando el cuadro cántabro ya mandaba en el marcador.
Esa acción ha reflejado la importancia de los cambios del entrenador y del fondo de armario de la plantilla. Otorbi ha aportado velocidad y profundidad en el tramo final, y ha mostrado que los futbolistas jóvenes pueden ofrecer soluciones cuando el partido se complica y el rival siente que tiene el duelo controlado.
El choque también ha subrayado el peso de Javi Guerra en la construcción ofensiva. El centrocampista ha asumido de nuevo responsabilidad con balón y ha participado en una de las jugadas clave del encuentro. Su influencia en la salida y en el último pase se ha confirmado como uno de los ejes del plan ofensivo del nuevo técnico.
La portería a cero, primer paso en Mestalla
El segundo partido, ante el Athletic Club en Mestalla, ha dejado una lectura distinta. El Valencia ha logrado mantener por primera vez su portería a cero en esta etapa con Aguirre, un objetivo que el equipo necesitaba tras varios resultados negativos ante su afición.
El 0-0 ha llegado después de una primera parte en la que el conjunto bilbaíno ha tenido mayor control del juego. El Athletic ha dificultado la salida de balón de los locales y ha obligado al Valencia a sufrir sin poder mandar en el partido durante muchos minutos.
Tras el descanso, el equipo de Aguirre ha mejorado sus prestaciones. El Valencia ha encontrado algunas opciones para adelantarse en el marcador y ha mostrado una versión más agresiva y decidida. Sin embargo, ha vuelto a faltar acierto en la finalización, un problema que se ha repetido y que ha impedido sumar los tres puntos.
Después del choque, el técnico ha valorado la importancia de haber dejado la portería a cero en su primer encuentro en casa. Ese paso atrás en errores defensivos supone un pequeño alivio en Mestalla, pero la falta de gol continúa penalizando a un equipo que necesita recuperar confianza y contundencia ante su público.
Equilibrio y continuidad, los retos abiertos
Los dos primeros encuentros han permitido identificar una prioridad clara en el plan de Aguirre: alcanzar un equilibrio entre la competitividad inmediata y la mejora del funcionamiento colectivo. El Valencia ha demostrado capacidad para reaccionar ante la adversidad, como frente al Racing, y ha reducido sus fallos atrás ante el Athletic, pero todavía sufre para dominar el juego durante los noventa minutos.
La circulación del balón sigue siendo irregular. Al equipo le cuesta dar continuidad a sus posesiones y proteger de forma estable la zona del centro del campo. Además, genera ocasiones de forma intermitente, sin una producción ofensiva sostenida que le permita encarrilar los partidos.
En este contexto, la irrupción de jugadores jóvenes como Otorbi abre una vía para añadir velocidad y profundidad al ataque. Su aportación, no obstante, necesita integrarse en una estructura más sólida y reconocible, que permita aprovechar su desborde sin perder estabilidad defensiva ni orden posicional.
Aguirre dispone de un margen reducido para revertir la situación clasificatoria. El Valencia se ha situado en la zona de descenso antes de su llegada y sus primeros resultados solo han sumado dos puntos de seis posibles. El balance incluye una portería a cero ilusionante, pero también la evidencia de que la reacción debe prolongarse en el tiempo para convertirse en una recuperación efectiva.
El objetivo inmediato del equipo es claro: transformar la mejora defensiva y los momentos puntuales de respuesta ofensiva en triunfos. Solo con victorias podrá el Valencia abandonar la parte baja de la tabla y afrontar con más tranquilidad unas próximas jornadas que se perfilan decisivas para su futuro en LaLiga EA Sports.


