La Guardia Civil y la Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal especializado en el robo de vehículos en las provincias de Alicante y Valencia para su posterior exportación ilegal al extranjero. La operación conjunta ha permitido detener a cuatro hombres, recuperar ocho vehículos sustraídos e intervenir abundante material utilizado en la actividad delictiva.
La investigación, desarrollada ante el incremento de este tipo de robos, ha tenido también una vertiente destacada en la provincia de Valencia, ya que uno de los puntos clave de la trama se situaba en Llíria, donde los investigados realizaban las modificaciones finales de los vehículos antes de sacarlos de España. Además, los arrestados actuaban tanto en Alicante como en Valencia, según han informado fuentes policiales.
Los cuatro detenidos, de entre 40 y 50 años, han sido imputados por presuntos delitos de robo con fuerza de vehículos, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal. Tras pasar a disposición judicial, se ha decretado su ingreso en prisión provisional.
La investigación se inició el pasado mes de octubre tras la localización de un turismo con placas falsificadas en El Campello, un hallazgo que permitió a los agentes destapar una red organizada dedicada al robo de coches y a su posterior reintroducción en el mercado internacional.
A partir de ese momento, el Equipo de Patrimonio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Alicante y el Grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos de la Policía Nacional pusieron en marcha una operación conjunta para seguir la pista de esta organización, asentada en Benidorm y Llíria.
Llíria, punto clave en la fase final de la trama
Las pesquisas permitieron identificar a cuatro individuos de origen bielorruso que, según explican las mismas fuentes, no solo sustraían vehículos en Alicante y Valencia, sino que controlaban todo el proceso posterior para darles apariencia legal y venderlos fuera de España.
El grupo seleccionaba previamente los turismos y les colocaba dispositivos de geolocalización para controlar sus movimientos. Después utilizaba inhibidores de frecuencia para anular los sistemas de seguridad y recurría a técnicas avanzadas de apertura electrónica para acceder a los coches.



Una vez robados, los vehículos eran trasladados a lugares apartados, donde permanecían varias semanas para dificultar su localización. Más tarde, la organización alteraba los elementos identificativos de los coches mediante el troquelado de nuevos números de bastidor, la colocación de etiquetas falsas y la obtención de documentación fraudulenta de otros países europeos.
Según la investigación, esa fase final se llevaba a cabo en un chalet de Llíria, en la provincia de Valencia, donde los vehículos quedaban listos para ser trasladados por carretera hasta Francia y vendidos como si fueran legales.
El pasado 9 de febrero, los agentes realizaron tres registros en un piso de Benidorm, un trastero de Finestrat y el chalet de Llíria. En el operativo participaron también la USECIC de Valencia y la UPR de la Policía Nacional de Benidorm.
Durante las entradas y registros, los agentes intervinieron placas de matrícula falsas, documentación fraudulenta, herramientas de apertura electrónica, clonadores de llaves, dispositivos de geolocalización, inhibidores de frecuencia y una máquina troqueladora para fabricar números de bastidor, entre otros efectos.
La operación ha permitido además recuperar ocho vehículos sustraídos y frenar la salida de coches robados desde la Comunitat Valenciana hacia mercados del extranjero.







