Una marea de batas blancas recorre las calles del centro de València en una nueva jornada de protesta del colectivo médico, que sale a la calle para exigir mejoras laborales y profesionales, entre ellas la implantación de la jornada de 35 horas semanales y la creación de un estatuto propio que reconozca su formación y nivel de responsabilidad.
La movilización, convocada por el sindicato médico CESMCV, comienza con una sentada en la plaza de la Reina a las 18:00 horas. En este punto se despliega una gran pancarta con el lema ‘Condiciones dignas, para cuidar mejor. ¡Salvemos la sanidad!’, que resume el mensaje central de la protesta: sin condiciones laborales adecuadas, la atención a los pacientes se resiente y el sistema sanitario se debilita.
Durante la concentración, los asistentes alzan sus manos al grito de ‘estas son las manos que te curan’ y reclaman la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García. Con este gesto quieren subrayar que, pese a ser la pieza clave en la atención sanitaria, consideran que sus condiciones de trabajo no están a la altura de la responsabilidad que asumen cada día.
Rechazo al estatuto marco y a las jornadas maratonianas
El secretario general de CESMCV, Víctor Pedrera, critica el borrador del nuevo estatuto marco que impulsa el Ministerio de Sanidad, al que reprocha que mantenga a los médicos ‘en condiciones del siglo XIX’. Según denuncia, en pleno siglo XXI siguen realizándose jornadas de 24 horas ininterrumpidas, imponiendo a los facultativos turnos de ’70, 80 y más horas’ bajo el argumento de las necesidades del servicio.
Pedrera reclama abrir una negociación real con la Administración sobre las condiciones laborales que afectan al colectivo médico. Advierte de que el sistema sanitario ‘está saturado’ y considera que esta situación es motivo más que suficiente para que las administraciones entiendan que el conflicto con los médicos se tiene que resolver ya. A su juicio, la sobrecarga asistencial, la falta de descanso y la ausencia de incentivos adecuados están empujando a muchos profesionales a abandonar la sanidad pública.
El responsable sindical también critica que el Ministerio ‘quiera confundir profesiones sanitarias, aunque sean universitarias, de cuatro años de formación con las de once años, independientemente del nivel de responsabilidad’. Con esta queja pretende remarcar que la formación y la responsabilidad de los médicos son superiores y que, por tanto, reclaman un marco laboral específico que lo refleje, en lugar de unificar condiciones con otros perfiles sanitarios.
Primer puesto mundial en número de facultades de Medicina
Pedrera alerta de que cada vez faltan más médicos en un país que, según recuerda, ocupa el primer puesto mundial en número de facultades de Medicina. Sin embargo, muchos de estos profesionales no quieren trabajar en la sanidad pública y, para el sindicato, la única forma de revertir esta tendencia es ofrecer unas condiciones laborales decentes y atractivas, que hagan viable desarrollar una carrera profesional sin caer en el agotamiento.
Una hora después de la sentada arranca la manifestación, que recorre el centro de València, pasa por el Palau de la Generalitat y concluye ante la sede de la Delegación del Gobierno, donde está prevista la lectura de un manifiesto. Este recorrido busca visibilizar el conflicto tanto ante el Gobierno autonómico como ante la Administración central, a las que se responsabiliza de la situación actual.
A lo largo del recorrido, los manifestantes exhiben pancartas con mensajes como ’24 horas sin dormir! A mi hijo no le operaría, al tuyo me obligan’, ‘En una urgencia vital tu vida no debería depender de mi descanso’ o ‘No es vocación es explotación’. Con estas consignas tratan de trasladar a la ciudadanía que la falta de descanso y la sobrecarga de trabajo no solo dañan a los profesionales, sino que también pueden afectar a la seguridad de los pacientes y a la calidad de la asistencia.
Reivindicaciones en plena tercera semana de huelga
Esta movilización se enmarca en la tercera semana de huelga convocada por el sindicato médico en la Comunitat Valenciana. Entre sus principales demandas figura la implantación de una jornada de 35 horas de lunes a viernes tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario, con el argumento de que reducir la carga horaria mejoraría el descanso, reduciría el estrés y permitiría ofrecer una atención más segura.
El colectivo reclama también agendas de Atención Primaria cerradas y con un máximo de 30 pacientes citados al día en Medicina Familiar y Comunitaria y 25 en Pediatría. Con esta limitación se pretende dignificar y adecuar la presión asistencial en las consultas, evitando que las visitas se atiendan de forma apresurada y sin el tiempo mínimo necesario para una adecuada valoración.
Otra de las reivindicaciones es la apertura de los puntos de atención continuada (PAC/PAS) las 24 horas del día y todos los días de la semana. Con ello quieren derivar las consultas urgentes o sin cita que requieren atención inmediata hacia dispositivos de urgencias extrahospitalarias, descargando así a los centros de salud y a los servicios de urgencias hospitalarios de una parte de la presión que soportan actualmente.
El sindicato también pide la revisión de los acuerdos de gestión y de productividad variable, de forma que los indicadores utilizados estén validados y sirvan realmente para medir aquello que se quiere evaluar. Consideran que, sin criterios claros y objetivos, estas herramientas pueden generar desigualdades y frustración entre los profesionales.
Entre las medidas planteadas figura que cualquier guardia que supere las tres al mes de media o las 425 horas anuales en Atención Primaria sea siempre voluntaria y se remunere como actividad extraordinaria, con una compensación previamente pactada. Además, reclaman que las horas trabajadas entre las 22:00 y las 8:00 tengan un incremento retributivo del 25 %, como reconocimiento al esfuerzo añadido que suponen los turnos nocturnos.
Otra de las demandas es abonar un complemento retributivo por docencia a todos los tutores de médicos residentes, con el objetivo de reconocer el tiempo y la dedicación que supone la formación de nuevos especialistas. Asimismo, exigen que en todas las unidades del SAMU haya presencia de un médico y que las guardias de los médicos internos residentes (MIR) se adapten a cada plan formativo, de forma que contribuyan a su aprendizaje sin traducirse en una sobrecarga desproporcionada.
Con este conjunto de reivindicaciones, los médicos quieren dejar claro que sus protestas no solo buscan mejoras salariales, sino un cambio profundo en la organización del trabajo y en el reconocimiento profesional, que consideran imprescindible para garantizar la continuidad y la calidad de la sanidad pública.


