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sábado, marzo 14, 2026

Un monstruo rosa de 4 metros visibiliza la soledad en una falla experimental

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La comisión Mestre Bellver-Mariano Ribera plantará este año Monstruosa soledad, un gran monstruo rosa y amable por fuera que deja ver un interior triste. La obra, de Pepitagrilla, invita a abrazarlo y a dejar mensajes para acompañar su soledad.

La comisión Mestre Bellver-Mariano Ribera, en la categoría de fallas experimentales, plantará este año el monumento Monstruosa soledad: un monstruo de 4 metros, rosa y de aspecto amable, que busca visibilizar la soledad que muchas personas ocultan tras una sonrisa.

La propuesta es obra de Pepitagrilla, pseudónimo de la tatuadora e ilustradora Iris Moreno, que invita a pensar en ‘la soledad invisible que muchas personas experimentan incluso cuando parecen felices por fuera y están rodeados de gente’. La artista resume así el enfoque: ‘En un mundo lleno de estímulos, sin embargo, es cuando las personas nos sentimos más desconectadas de nosotras mismas y quería hacer esa reflexión’.

El diseño concentra en un único volumen un gran peluche con brazos y piernas largos, un ojo central y cuernos. En el centro del cuerpo se abre un corazón hueco que permite asomarse al interior, un recurso que materializa la contradicción entre la alegría exterior y el vacío íntimo.

Por fuera, el monstruo sonríe como en esas fotos en las que se posa feliz; por dentro, aparece un ninot más pequeño que llora con lágrimas de pompones negras. Ese contraste hace visible el alma triste que, según la autora, a menudo se enmascara con gestos de felicidad pública.

Interacción para abrazar la tristeza

Fiel a su línea de trabajo, el monumento incorpora una parte participativa ‘para que la gente participe’. Este año, los brazos y las piernas del monstruo son muy largos: pueden cogerse, abrazarse y servir de asiento. La idea es que cada visitante pueda acercarse, darle amorcito y dejar un mensaje de apoyo para hacer más llevadera su soledad, convirtiendo la contemplación en un gesto de acompañamiento.

La pieza, de cuatro metros de altura, se ha construido con materiales sostenibles como madera, tela, papel y pintura. La textura blanda y los tonos rosados refuerzan la apariencia amable y achuchable del personaje, mientras el corazón vacío revela una intimidad frágil a la vista de todos.

Pepitagrilla encadena ya tres años creando fallas con mensaje para esta comisión, después de trabajos dedicados al amor propio y a la Pachamama. Monstruosa soledad profundiza en esa línea de sensibilidad social y emocional desde un lenguaje visual tierno y accesible, en sintonía con el espíritu experimental de la propuesta.


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