El Ayuntamiento de A Coruña ha renunciado a ser sede del Mundial 2030, una decisión que reordena el mapa de estadios y vuelve a situar al Nou Mestalla entre las opciones.
El recinto valencianista, todavía en construcción, quedó fuera en la primera selección por la incertidumbre sobre su ejecución, pero la nueva vacante —tras la salida previa de La Rosaleda— abre margen para reactivar su candidatura. También Balaídos ha mostrado interés, en un proceso que se mantiene condicionado por los requisitos de la FIFA y de la organización en España.
La Federación Española de Fútbol anunció el 19 de julio de 2024 las sedes de Anoeta (San Sebastián), Camp Nou (Barcelona), Gran Canaria (Las Palmas), La Cartuja (Sevilla), La Rosaleda (Málaga), Metropolitano (Madrid), Nueva Romareda (Zaragoza), RCDE Stadium (Cornellà-El Prat), Riazor (A Coruña), San Mamés (Bilbao) y Santiago Bernabéu (Madrid). Posteriormente, renunció La Rosaleda y ahora Riazor, lo que puede abrir la puerta al Nou Mestalla (Valencia) y a Balaídos (Vigo). El Mundial 2030 fue otorgado a la candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos, con tres partidos previos en Asunción, Montevideo y Buenos Aires.
Riazor se baja del Mundial y mira a largo plazo
El Ayuntamiento de A Coruña ha anunciado que renuncia para priorizar una reforma integral de Riazor en acuerdo con el Deportivo y la Diputación. La alcaldesa, Inés Rey, ha defendido que ‘tenemos un proyecto pensado para décadas diseñado a medida de A Coruña y los coruñeses’ y que la ciudad, ‘con ambición’, toma sus decisiones ‘pensando en el largo plazo’. El plan abarca el estadio, el Palacio de los Deportes y las instalaciones anexas para el club, su afición y el conjunto de la ciudad.
Rey ha subrayado que el objetivo era ‘ser sede del Mundial, pero no a cualquier precio‘. Por eso ha alcanzado un acuerdo con el accionista mayoritario del club, Abanca, para emprender ‘conjuntamente la modernización de toda la ciudad deportiva de Riazor’. Al comunicar la decisión, ha renunciado ‘a continuar con la candidatura del Mundial’ para concentrar esfuerzos ‘en un proyecto propio’ que vaya más allá de ‘un acontecimiento importante durante unos días’ y priorice ‘un proyecto pensado para décadas diseñado a medida de A Coruña y los coruñeses’.
‘Un continente de ilusiones’
En esa línea, el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, ha definido el estadio como ‘un continente de ilusiones’ y ha remarcado la apuesta de las administraciones por mejorar la instalación junto al club.
El presidente del Deportivo y de Abanca, Juan Carlos Escotet, ha calificado el pacto como ‘acuerdo de colaboración que define el futuro de la relación entre el Real Club Deportivo y el Ayuntamiento de A Coruña‘, con un ‘marco de seguridad jurídica y planificación‘ para trabajar con ‘eficiencia, coordinación y visión de futuro‘.
En una comparecencia posterior, la alcaldesa ha admitido que ‘la renuncia fue dura, pero gobernar es tomar decisiones‘. ‘No es fácil, pero gobernar es tomar decisiones y tomarlas pensando en el bien común, en el interés general. Es una decisión sensata y responsable. Con un proyecto ilusionante para el futuro y con un impacto muy positivo’, ha argumentado.
Exigencias de la FIFA
Según ha explicado, lo que ocurrió es que la FIFA planteó ‘una serie de exigencias’, más allá de ampliar el aforo de 32.500 a 48.000 butacas. Entre ellas ha citado las zonas VIP y la redistribución de espacios, que ‘hicieron inviable’ continuar ‘sobre todo pensando en el club’. Tras ponderar el impacto, el Ayuntamiento ha optado por no seguir adelante con una candidatura que ‘hubiera hipotecado a la ciudad’ y centrarse en el acuerdo alcanzado.
Para ejecutar el plan se constituirá una comisión de coordinación con el club que concrete los detalles de una reforma ambiciosa del estadio y su entorno. Escotet ha descrito Riazor como ‘un espacio de identidad colectiva’ cuya transformación ‘pretende evolucionar el estadio y su entorno’ para integrarlo en la vida diaria de la ciudad y ‘genere valor los 365 días del año‘ con actividad deportiva, social y cultural, como ‘un motor de dinamización‘ que ‘proyecte el nombre de A Coruña con rigor y profesionalidad’.
Oportunidad para el Nou Mestalla
La salida de Riazor, sumada a la de La Rosaleda, ha dejado dos vacantes españolas que reabren el escenario para Valencia. El Nou Mestalla quedó fuera en la primera elección por la incertidumbre que entonces rodeaba el proyecto, pero el club y la ciudad han mostrado su intención de ser sede. También Balaídos figura entre las opciones. La eventual incorporación de nuevas sedes dependerá de que acrediten plazos, aforos y estándares que exige la FIFA, de modo que, si Valencia despeja dudas sobre la viabilidad del recinto en construcción, su candidatura gana enteros.
Riazor, inaugurado en 1944, fue sede del Mundial 1982 y solo vivió una gran ampliación en 1998 con las gradas de los fondos. La decisión de priorizar su modernización introduce un calendario propio, desligado del Mundial, y encarrila una inversión de largo recorrido con la que el Ayuntamiento busca respuestas estables a necesidades presentes y futuras.





