La Policía de la Generalitat ha localizado un libro manuscrito del siglo XVII procedente del Archivo del Colegio del Arte Mayor de la Seda de València que desapareció de sus fondos a principios del siglo XX y que había sido puesto a la venta en internet por 71.900 euros por parte de su actual propietario legal. El hallazgo se ha producido durante las labores de control, inspección y protección de bienes culturales que realiza la Unidad de la Policía Nacional adscrita a la Comunitat Valenciana, centradas en seguir el rastro de piezas históricas que puedan estar siendo comercializadas sin las debidas garantías.
El documento es una copia de las ordenanzas del Gremi de Velluters, firmadas en 1479 por Fernando el Católico, y fue localizado por agentes del Grupo de Patrimonio de Alicante al detectar un anuncio en el que se ofrecía a la venta un importante manuscrito vinculado al Gremio de la Seda. Este tipo de ordenanzas recogían las normas internas de organización del oficio, las obligaciones de los maestros y aprendices o los requisitos de producción, por lo que se consideran piezas clave para entender la historia económica y artesanal de la ciudad.
Catalogación y protección patrimonial
Gracias a la intervención policial, el manuscrito pasará a estar catalogado en el Censo de Patrimonio Documental Valenciano y en el Inventario General de Patrimonio Cultural Valenciano. Esta inscripción supone que la pieza quedará sujeta a un régimen específico de protección, que obliga a su propietario a cumplir medidas de conservación adecuadas a su valor histórico y documental. La inclusión en estos registros también permite un mayor control administrativo sobre posibles movimientos, préstamos o futuras operaciones de compraventa.
Tras ser identificado el anuncio de internet, los agentes del Grupo de Patrimonio iniciaron la investigación al comprobar que se ofrecía por 71.900 euros un importante manuscrito relacionado con el Gremio de la Seda. Una vez localizado el vendedor, este manifestó en su declaración que desconocía la procedencia original del documento y alegó que lo había adquirido su padre en los años setenta, versión que se ha tenido en cuenta en la reconstrucción de la trayectoria reciente de la obra.
Durante las diligencias se constató que el padre del vendedor realizó en 1992 una gestión con el manuscrito, consistente en su microfilmación en el Servicio Nacional de Conservación de Microfilmación Documental y Bibliográfica. Sin embargo, esta actuación técnica, pensada para garantizar una copia de seguridad del contenido, no se tradujo en su incorporación a un inventario administrativo de protección cultural, lo que explica que el libro permaneciera durante décadas fuera de los principales registros oficiales.
Sustraído a inicios del siglo XX
Las personas responsables del Archivo del Colegio del Arte Mayor de la Seda identificaron el manuscrito como procedente de sus fondos históricos. Para ello revisaron los inventarios de su biblioteca y comprobaron que el ejemplar figuraba en el listado de libros y bienes de 1907, pero ya no aparecía en el de 1909. Además, confirmaron que no existía constancia de que hubiera sido vendido por la institución, por lo que se estima que el manuscrito fue sustraído durante ese intervalo de tiempo, cuando la documentación de los movimientos de piezas era menos estricta que en la actualidad.
Del resultado de la investigación se aprecia que es de aplicación la prescripción adquisitiva a favor de la persona que declara ser propietaria del documento, por haber poseído el bien de forma continuada conforme a lo establecido en el Código Civil. Este principio jurídico implica que, pese a haberse determinado que la obra salió indebidamente del archivo a comienzos del siglo XX, el mantenimiento pacífico de la posesión durante un periodo prolongado permite reconocer la titularidad actual, sin perjuicio de las obligaciones legales que conlleva el nuevo estatus de protección patrimonial.
Por ello, una vez se completen los trámites para la inclusión del manuscrito en el Censo de Patrimonio Documental Valenciano y en el Inventario General de Patrimonio Cultural Valenciano, el documento será devuelto a esta persona. El retorno se hará con la condición de que cumpla las medidas específicas de conservación que requieren estos bienes, reguladas tanto por la ley estatal de Patrimonio Histórico como por la ley autonómica de Patrimonio Cultural. Estas normas también establecen la obligación de declarar operaciones de compraventa e imponen restricciones a la exportación, con el fin de evitar la pérdida de patrimonio documental.
El propietario accedió al depósito temporal del manuscrito en el Archivo del Reino de Valencia para su examen por parte del personal técnico de la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura. Este análisis especializado tiene como objetivo verificar sus características materiales y documentales, confirmar su autenticidad y determinar las condiciones de conservación más adecuadas.
Ordenanzas del Gremi de Velluters
Las ordenanzas del Gremi de Velluters fueron aprobadas el 16 de febrero de 1479 y ratificadas oficialmente el 13 de octubre del mismo año por Fernando el Católico, que otorgó el privilegio de arte a lo que hasta entonces se consideraba un oficio. Con este reconocimiento, el gremio adquirió un mayor rango institucional y una regulación más detallada de su actividad.
En ese momento se refundió en 26 capítulos un primer texto normativo que databa de octubre de 1477. Años más tarde se ratificaron de nuevo las ordenanzas y se constituyó la Cofradía de San Jerónimo, entidad vinculada al mismo ámbito profesional. El manuscrito localizado, un libro de vitela verde encuadernado en terciopelo del mismo color y clavazón de bronce, copia tanto los capítulos de 1479 como las disposiciones relativas a la Cofradía de San Jerónimo, fundada en 1483, lo que incrementa su relevancia histórica.
El Colegio del Arte Mayor de la Seda conserva el que se considera el archivo gremial más antiguo de Europa, con documentación producida por la institución desde el siglo XV. Entre sus fondos figuran libros de actas, registros de clavarios, listados de maestros, oficiales y aprendices, así como documentación de administración e inspección de fábricas y comercios. Se trata, en su mayor parte, de información relacionada con los terciopeleros o velluters, pero también hay documentos de otros oficios vinculados al tejido y a la producción de complementos, como los gremios de veleros, galoneros, cinteros o torcedores, lo que convierte este archivo en una fuente esencial para el estudio de la historia económica y artesanal valenciana.





