El Ayuntamiento de València, la Universitat Politècnica de València y Emivasa estudian nuevas fórmulas para aprovechar la red de distribución de agua de baja presión como fuente de energía térmica en edificios de la ciudad. La línea de investigación, impulsada por el grupo ITACA de la UPV, analiza la viabilidad de integrar esta energía en sistemas de bombas de calor con el objetivo de mejorar la eficiencia energética urbana y reducir el consumo vinculado a la calefacción, la refrigeración y el agua caliente sanitaria.
El trabajo se centra en evaluar el potencial térmico del agua que circula por la red urbana y en determinar cómo esta infraestructura ya existente puede contribuir a rebajar la demanda energética de inmuebles públicos y privados. La investigación también estudia la viabilidad técnica, energética e hidráulica de esta solución sin necesidad de ejecutar grandes infraestructuras adicionales, a partir de la optimización de redes ya operativas en la ciudad.
El concejal de Ciclo Integral del Agua, Carlos Mundina, ha visitado las instalaciones donde se desarrolla este proyecto para conocer de primera mano los avances de una iniciativa financiada por la Agencia Valenciana de la Innovación. Durante la visita, ha podido comprobar las soluciones tecnológicas que evalúa el equipo investigador dentro del proyecto AIGUATERM, en el que participan responsables como Javier Urchueguía, del grupo ITACA, junto a otros miembros del equipo.
La investigación contempla además la identificación de ubicaciones estratégicas en València donde esta tecnología podría tener mayor impacto. Entre los espacios analizados figuran edificios municipales, centros educativos e instalaciones deportivas con alta demanda energética. El objetivo es priorizar aquellos casos en los que la implantación de este sistema permita obtener mayores beneficios en términos de ahorro energético y reducción de emisiones.
Esta línea de trabajo sitúa a València como un entorno de innovación aplicada en el que se prueban soluciones de eficiencia energética en condiciones reales dentro del tejido urbano. La colaboración entre las entidades implicadas permite avanzar, según explican los responsables del proyecto, en modelos más eficientes y sostenibles basados en el uso inteligente de infraestructuras urbanas ya existentes y alineados con los objetivos de transición energética y descarbonización.


