El precio de los alimentos, las bebidas y el tabaco subió un 3 % en abril respecto al mismo mes del año anterior, después de avanzar un 0,2 % en comparación con marzo, según el avance del índice de precios de consumo (IPC) de abril publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Este comportamiento muestra que, aunque la inflación general se ralentiza, la cesta de la compra sigue encareciéndose a un ritmo significativo.
Alimentación
Dentro del grupo de alimentación, en abril los productos sin elaboración aumentaron un 4,6 % en tasa anual tras registrar un alza mensual del 0,7 %.
Este tipo de alimentos, como frescos o con escaso procesamiento, suelen reaccionar con rapidez a las variaciones de costes energéticos y de transporte, por lo que el dato refleja que el alivio en otros componentes de la inflación aún no se traslada plenamente a estos productos básicos.
Por el contrario, los alimentos con elaboración, junto con las bebidas y el tabaco, registraron incrementos más moderados: un 2,4 % en tasa anual y apenas un 0,1 % en términos mensuales. Esta diferencia entre alimentos elaborados y no elaborados sugiere que los productos que requieren más fases industriales o comerciales están amortiguando parte del impacto de los costes, mientras que los frescos mantienen una mayor volatilidad de precios.
Inflación general e impacto de la energía
En el conjunto de la economía, la tasa anual de la inflación se moderó dos décimas en abril, hasta el 3,2 %. Esta desaceleración se debe, principalmente, al descenso del precio de la electricidad, que contrarresta en parte el encarecimiento de los carburantes. La caída del recibo eléctrico tiene un efecto directo en la factura de los hogares y, de forma indirecta, alivia los costes de producción de muchos bienes y servicios.
La comparación mensual frente a marzo refleja un abaratamiento más intenso de la electricidad, al tiempo que los combustibles vuelven a subir. Así, la evolución de los precios energéticos sigue siendo determinante para explicar el comportamiento general de la inflación, con movimientos en sentido contrario entre luz y carburantes.
El Gobierno aprobó a finales de marzo, en un contexto de repunte de la inflación hasta el 3,4 %, un paquete de rebajas fiscales en luz, gas y combustibles para hacer frente al encarecimiento energético asociado a la guerra en Oriente Medio. Estas medidas buscan frenar la transmisión del shock energético al conjunto de precios y contener el impacto en el bolsillo de los consumidores.
Según el avance del INE, en abril los precios de la electricidad disminuyeron más que en el mismo mes de 2025 y también se moderaron los precios de los paquetes turísticos, mientras que subieron los combustibles y lubricantes para vehículos personales. De esta manera, parte del ocio y los servicios relacionados con el turismo contribuyen menos a la inflación, mientras que el transporte privado sigue presionado al alza por el coste de los carburantes.
Inflación subyacente
La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos por su mayor volatilidad, disminuyó una décima y se situó en el 2,8 % en tasa anual. En términos mensuales, los precios subieron un 0,4 % respecto a marzo, lo que indica que la presión inflacionista estructural se suaviza ligeramente, aunque todavía permanece por encima del objetivo del 2 % a medio plazo.
En cuanto al indicador armonizado de precios de consumo (IPCA), la referencia que se utiliza para comparar la inflación entre países de la zona euro, aumentó una décima y alcanzó el 3,5 % en abril. Este comportamiento refleja que, pese a la moderación observada, la inflación continúa en niveles elevados en comparación con los objetivos de estabilidad de precios.
Valoración del Ministerio de Economía y rebajas fiscales
El Ministerio de Economía ha señalado que la moderación de la tasa de inflación en abril se explica, sobre todo, por la bajada de la factura de la luz. Según sus valoraciones, España es, desde el inicio del conflicto, el tercer país de Europa donde menos han crecido los precios del mercado mayorista de electricidad. Para el departamento económico, este resultado pone de manifiesto el papel del actual mix energético, con una elevada presencia de renovables, como elemento de soberanía energética y de protección frente a los vaivenes del mercado internacional.
El Ministerio también subraya que los carburantes siguen siendo el producto que más tira de la inflación al alza, al reflejar la persistencia del shock externo provocado por la guerra en Irán. No obstante, considera que su impacto se compensa parcialmente con el comportamiento de la electricidad y con las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno, que buscan impedir que la subida de los costes energéticos se convierta en un aumento permanente de los precios.
El plan impulsado por el Ejecutivo a finales de marzo incluye una rebaja del IVA de los carburantes al 10 % y del impuesto especial de hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la Unión Europea. Según las estimaciones del propio Gobierno, este ajuste fiscal puede suponer un ahorro de hasta 30 céntimos por litro, equivalente a unos 20 euros por depósito para un coche medio, lo que alivia el gasto en transporte de los hogares que dependen del vehículo privado.
Energías
En el ámbito eléctrico, también se han recortado los impuestos: el IVA pasa del tipo general al reducido del 10 %, se suspende el impuesto de producción de energía eléctrica del 7 %, que recae sobre las empresas, y se reduce el impuesto especial de electricidad del 5,11 % al 0,5 %. Estos cambios buscan contener la factura de la luz tanto para los consumidores domésticos como para las empresas, reduciendo así uno de los componentes que más había impulsado la inflación en los últimos meses.
Además, el IVA del gas natural, los pellets y la leña se sitúa en el 10 %, al tiempo que se congelan los precios del butano y el propano y se bonifican en un 80 % los peajes eléctricos de las industrias más expuestas. Con ello, se intenta amortiguar el impacto del coste de la energía en sectores intensivos en consumo eléctrico, evitar un deterioro de su competitividad y contener futuras subidas de precios derivadas de mayores costes de producción.
Según el Ministerio de Economía, el plan de respuesta aprobado en el Congreso y en vigor desde el 20 de marzo está cumpliendo su objetivo principal: que el shock externo derivado de la guerra no se traslade de forma permanente ni a la inflación ni al poder adquisitivo de los hogares. La combinación del abaratamiento de la electricidad y de las rebajas fiscales explica, en gran medida, que la inflación general se haya moderado en abril, aunque la subida del 3 % en alimentos, bebidas y tabaco muestra que la cesta de la compra sigue bajo presión.


